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To Cover or not to Cover: That is the cuestión
por
Raúl Tejeiro
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Luego del festival de San Pedro, muchos mensajes aparecieron en
el foro de Country2.com con respecto a lo que muchos grupos y/o
solistas hacían como parte de su repertorio. El principal
cuestionamiento de muchos asistentes al festival fue si los artistas
debían hacer o no "covers" o dedicarse a temas
originales, entendiéndose por esto, canciones compuestas
por integrantes de esos grupos.
Conviene aclarar algo desde el principio: el término "cover"
se usa en inglés, musicalmente hablando, para referirse a
una versión que un artista hace de una canción, en
general, conocida. Si el "cover" está hecho tal
cual el original o si está alterado, con toques personales
de quien hace el "cover", esto no implica diferencia en
el uso del término. Hubo quien planteó en el foro
que un "cover" es el tema calcado mientras que una "versión"
es el tema realizado con cambios. Realmente, en inglés, en
el mundo musical, dicha diferencia no existe, pero no está
mal tenerla en cuenta para diferenciar los "covers" entonces,
en varias categorías:
¡ - Cuando el "cover" es distinto al original -
el artista que hace su versión de un tema que ya conociera
el éxito, tiene, por un lado, parte del camino al éxito
allanado. El público va a recordar el tema original e indudablemente,
por curiosidad, va a querer escuchar la nueva "versión".
Pero por otro lado, esto también puede ser un riesgo, ya
que muchos podrán argumentar que "no hay nada como el
original".
No todos los artistas pueden darse el lujo de hacer "covers"
y hacerlo bien y ser bien recibidos por el público: el eterno
Willie Nelson es un gran ejemplo, ya que ha convertido prácticamente
en suyos, éxitos de otros artistas como Elvis Presley, Los
Plateros, Johnny Cash y hasta Ira y George Gershwin. Dwight Yoakam
es otro que se ha dedicado a "versionar" -permítaseme
inventar el término- temas de Roy Orbison, Elvis Presley,
Buck Owens y hasta Sonny & Cher. Lo mismo ha hecho Emmylou Harris,
cuyo catálogo contiene exitosas versiones personales de clásicos
de Loretta Lynn, Bill Monroe, Buck Owens, John Fogerty, Ralph Stanley
y muchísimos más.
Ahora bien, artistas como estos hay pocos. Muchos otros se han limitado
a copiar las versiones originales, echando mano a tecnología
moderna, lo cual, de alguna manera, les da cierta ventaja sobre
el original. Pero de todos modos, el calco es el calco, por mejor
que este suene: recientemente Blake Shelton grabó una nueva
versión de "The Gambler" sin cambiar una pizca
del tema original de Kenny Rogers. Escuchar a Shelton nos hace simplemente
plantearnos lo estupenda que es la versión de Rogers, lo
clásica que es y será esa canción en la voz
del tejano y lo patético que suena Shelton intentando copiar
al pie de la letra, sin un atisbo mínimo de originalidad.
2 - Cuando el "cover" suena igualito - aquí deberíamos
hacer la distinción entre aquellos artistas que hacen uno
que otro "cover", copiando igualito al original. El caso
de Shelton es notorio, así como el de Joe Nichols, cuya admiración
por el legendario Gene Watson lo ha llevado a calcar hasta el más
mínimo detalle dos temas como "Farewell Party"
y "Should I Come Home". La línea entre la admiración
y la falta de imaginación es difícil de definir, pero
personalmente, prefiero el homenaje que Alan Jackson hizo a Watson
en su cd "Under the Influence" donde Alan hizo, justamente
su versión de "Farewell Party" pero dándole
su verdadero toque personal. Por eso Nichols es Nichols y Jackson
es y será siempre Jackson.
Pero dentro de los que hacen "covers" igualitos están
aquellos artistas cuya tarea exclusiva consiste en hacer "tributo
a" determinado artista. Hay muchos que suenan como Elvis Presley,
como Patsy Cline, como Creedence, como Marty Robbins, como Johnny
Cash, etc. etc. Ahora bien, como Elvis está muerto -aunque
algunos lo nieguen- me será muy difícil poder verlo
en vivo, por lo que escuchar a un imitador en vivo y reitero, en
vivo, es siempre entretenido. Lo mismo con los imitadores de Creedence,
ya que dicho grupo nunca volverá a juntarse. Entonces, ante
esta imposibilidad, está bueno escuchar en vivo a un grupo
haciendo "tributo a Creedence". Pero realmente, nunca
me compraría un disco de un imitador porque....¿para
qué hacerlo si puedo comprarme un cd del original?? Con la
nueva tecnología de hoy en día, puedo tener un cd
de Elvis grabado con tal calidad de sonido que parece que el Rey
hubiera grabado esos temas media hora antes!
Hubo algunos de esos artistas dedicados a tributos que en determinado
momento vieron cómo "sonar como" algún famoso
les limitaba la carrera: a fines de los años 70, un cantante
enmascarado de nombre artístico Orion (Jimmy Ellis) que sonaba
idéntico a Elvis Presley, comenzó a grabar temas en
la onda del Rey. Si bien al principio hubo un truco publicitario
por medio del cual se planteaba la posibilidad de que fueran grabaciones
del verdadero Presley aún vivo, luego de un tiempito la cortaron
con el juego. De todos modos, resultaba interesante escuchar cómo
habría sonado Elvis grabando temas como "Crazy Little
Thing Called Love" de Queen. La versión de Orion, como
otras que grabó de canciones más contemporáneas
fue realmente muy original. Algo similar ha sucedido más
recientemente con un artista que se presentaba grabando temas de
Presley: Su nombre Elvis Wade, que luego pasó a ser Elvis
Wade Cummins para ser ahora Wade Cummins. Cummins ha dejado de grabar
material de Elvis y se ha dedicado a otros sonidos country, pero
por supuesto, no puede hacer nada por cambiar su voz, que naturalmente
suena idéntica a la de su ídolo. Tuve la posibilidad
de hablar con Cummins telefónicamente y era, realmente, como
estar hablando con el desaparecido Elvis. Estos dos ejemplos son
dos botones de muestra en un mundo lleno de imitadores vocales que
a la larga, ven un poco agotada su fuente de trabajo.
3 - Cuando el "cover" no es de un tema country - En mi
programa radial registré una sección llamada "Onda
Country" en la que se programaba un clásico de otro
estilo musical -Rock, Blues, Jazz, Pop, etc- realizado en versión
country. Así, desfilaban temas como "Something Stupid"
de Frank Sinatra por los Mavericks, "Only You" de los
Platters, en versión de Travis Tritt, "Unchained Melody"
de los Righteous Bros. por LeAnn Rimes o "When a Man Loves
a Woman" de Percy Sledge, por Kenny Rogers. Las comparaciones
eran interesantes como también lo era el resultado, demostrando
cuán country podían ser algunos temas que originalmente
no habían sido concebidos como tal. Como cierto orgullo personal,
permítaseme contar una pequeña anécdota: hace
algunos años, con el estreno del filme "Armageddon",
se popularizó su tema "I Don't Wanna Miss a Thing"
por el grupo rockero Aerosmith. El tema me gustó mucho y
pensé qué bueno sería una versión country
y hasta pensé en dos artistas como Travis Tritt y Mark Chesnutt
para la posible versión country. Gran sorpresa y alegría
personal me llevé un tiempo después, cuando Chesnutt
lanzó su versión, la cual llegó al primer puesto
de las listas country.
Y volviendo a los orígenes de este artículo, o sea,
el Festival de San Pedro, gran sorpresa me llevé cuando escuché
al grupo argentino Richard Lake con su versión "countrificada"
de "Un Beso y Una Flor", gran clásico del desaparecido
Nino Bravo. Si bien la canción siempre me ha gustado -y sigue
siendo aún muy popular- nunca le había prestado atención
a cuán country era la letra. Gran hallazgo de estos músicos,
que enfatiza que el toque country lo da más la instrumentación
que el idioma. Ahora, ojo! No puedo imaginarme cómo podría
llegar a sonar una versión country de, por ejemplo, "Cambalache"
-aunque ya ha habido interesantes versiones rock-.
En resumen, no creo que sea un crimen tan atroz dedicarse a hacer
versiones o "covers" de temas populares. Al fin y al cabo,
son los que la gente conoce y la incógnita para el artista
es: ¿quiere el público escuchar un desconocido nuevo
tema o una versión de un tema clásico? Eso lo tendrá
que evaluar el artista mismo, teniendo un amplio repertorio que
le permita manejarse holgadamente de lo nuevo a lo clásico.
Si el artista o grupo ve que el público no le responde a
lo original, seguramente logrará la atención con algún
"Cotton Fields" o "The Gambler", que los espectadores
seguramente corearán entusiasmados. Es todo cuestión
de tener cintura y sentido comùn.
Por último, un consejo a aquellos artistas que pretendan
hacer "covers" de temas en inglés: cuiden el idioma,
cuiden la pronunciación. Imaginen que algún gringo
quisiera cantar tango y entonara "el pungo fue y verá
una sorpería, ta lo ché" en lugar del conocido
"el mundo fue y será un porquería, ya lo sé"
o sea, que cambiara a lo loco sonidos y hasta palabras. Los rioplatenses
nos volveríamos locos, lo querríamos decapitar. Pues
bien, con el mayor de los respetos, unos cuantos artistas suenan
así cuando cantan en inglés. El cambio de un solo
sonido puede hacer que una línea interesante como "I
can`t see the lies in her eyes" (No puedo ver las mentiras
en sus ojos) pueda convertirse en "I can't see the lice in
her eyes" (No puedo ver los piojos en sus ojos) ya que para
muchos, "lies" y "lice" suenan iguales, pero
realmente no. No pretendo que sean expertos en fonología
inglesa, pero todos tenemos algún que otro amigo que sabe
inglés, pues bien, pidamos ayuda entonces. Me huele que algunos
artistas pueden llegar a subestimar al público, onda "total,
nadie entiende nada" y no es así. No olviden que el
que escucha country, lo ha hecho, en general y por años,
escuchando canciones en inglés, por lo que tiene el oído
ciertamente entrenado al idioma y al sonido y muchos han viajado
y aprendido el mismo. Uno de abajo se da cuenta cuando las cosas
están hechas bien y es bueno que el artista no pierda esa
perspectiva. Y si no es posible encarar el idioma inglés
decentemente, entonces incursionar en la composición en español
no está mal. O incluso, versionar en español canciones
populares en inglés. Esto es harto difícil: muchas
veces las "traducciones" no son tales, sino meros divagues
demenciales. Existe por allí un grupo, creo que mejicano,
que merece la silla eléctrica por su "traducción"
del clásico "Jambalaya" cantando algo como "mi
linda chica Jambalaya, me voy con ella a la plaia" (por "playa"),
donde Jambalaya pasaba a ser un nombre femenino, cuando realmente
es un plato de comida típico del estado de Louisiana. Ojo,
no somos tontos. Como decía el gran filósofo Alberto
Olmedo: "pa' hacerlo lo hacemo' bien". Un buen ejemplo
son el grupo Presumidos, con acertadas traducciones de "Friends
in Low Places" de Garth Brooks o "Gone Country" de
Alan Jackson. Las cosas se pueden hacer bien cuando se quiere...
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