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Medio siglo de música "Country"


por Roberto Lux

 

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Mis comienzos

Nací en marzo de 1945. Durante mi infancia, una de mis distracciones favoritas era ir al cine. Las películas de "Cowboys" se producían en gran cantidad. No era mi género preferido, pero las partes en las que el héroe de turno, se sentaba bajo el árbol, encendía la fogata y guitarra en mano comenzaba cantar, me fascinaban. Eran melodías muy simples, pero muy bellas. Pasarían muchísimos años para saber que aquello, era "Country Music". Se trataba de "Mis comienzos". A principios de 1953 se estrenaba en Buenos Aires, "A la hora señalada"(High Noon), un superclásico del género "Western". Su balada (Do not forsake me) interpretada en versión original por Tex Ritter y difundida masivamente por Frankie Laine, fue un éxito arrollador. Mi madre, amante de la música, compró el disco (obviamente un 78 rpm) y yo me apropié del mismo. Fue el primero, de una colección que hoy se cuenta por miles. Los grandes "Western" del cine tuvieron su apogeo en los 50 y los 60, y la mayoría iban acompañados de baladas exitosas; vaya como ejemplo: "Duelo de titanes" (Gunfight at the O.K.Corral) también cantada por Frankie Laine y "El árbol horca" (The hanging tree) entonada por el gran Marty Robbins. Es curiosa la observación que haré: si en 1957 alguien me preguntaba por mi cantante favorito, respondía que era Marty Robbins, si hoy (julio de 2004) me efectúan la misma pregunta, contestaría que este gran artista, se sitúa dentro de mis diez cantantes preferidos. He sido coherente con mis gustos. Para aquella época, la música popular norteamericana, se encontraría ante una gran revolución. En el verano de 1956, se estrenaba en nuestro país "Al compás de reloj"(Rock around the clock); asistí en compañía de mis padres a una de las primeras funciones. Grande fue nuestra sorpresa al comprobar que un importante número de jóvenes, bailaban frenéticamente dentro de la sala. Había nacido el Rock and Roll. Bill Haley, Los Plateros, Little Richard, etc. hacían su presentación. Tengo una copia de la película cuyos derechos comerciales caducaron. Una verdadera reliquia. La lista de intérpretes que aparecieron en esa época es muy numerosa y está llena de nombres que hicieron historia. Uno de ellos era un joven oriundo de Memphis (Tennessee) y se convirtió en "Rey". El mismo título nobiliario se lo adjudicaría a una joven de aterciopelada voz que al igual que Marty Robbins, me deslumbraba en aquel entonces, y hoy me sigue maravillando. Falleció trágicamente en un accidente aéreo en 1963. Solo por cortesía, recordaré que se trata de Elvis Presley y Patsy Cline respectivamente. Otra gran estrella era la diminuta en talla y gigante en voz, llamada (Dinamita) Brenda Lee. Tuve oportunidad de verla en el "Opera" de nuestra ciudad en 1960. En 1958 adquirí un L.P. nacional con material compilado de variados artistas, denominado "Refrescos Musicales" promocionado por una muy famosa bebida ´´cola´´. Uno de sus temas me conmocionó profundamente, se llamaba "Nuevamente"(All Over Again) y lo cantaba un joven de voz muy personal. Se trataba de Johnny Cash. En el mismo año apareció otro joven artista, buen cantante y excelente compositor. Sus composiciones más exitosas fueron:"Yo, el solitario"(Oh, Lonsome me) interpretada por él mismo y fue mi preferida, "Dulces sueños" (Sweet Dreams) inmortalizada por Patsy Cline y "No puedo dejar de quererte"(I can't stop loving you) popularizada por Ray Charles, fueron algunos de sus grandes hits. Su nombre era Don Gibson. Johnny Cash y Don Gibson acaban de fallecer a fines de 2003. Mientras escribo estas líneas me informan de la desaparición del genial Ray Charles. Otra lamentable pérdida. Una inmensa parte de la música que se escuchaba en ese momento remitía al ´´Country´´, cuando no se trataba directamente de "Country Music" . Esta situación comenzaría a desvanecerse a comienzo de los 60 con la aparición de artistas ya sin parecido a la música que nos incumbe, como ser Paul Anka, Neil Sedaka y especialmente un grupo integrado por cuatro jovenzuelos de abundante flequillo, provenientes de la ciudad de Liverpool, Inglaterra. Para ese entonces culminaría mi primera etapa, que musicalmente me marcaría de por vida y que tuvo un paréntesis de aproximadamente 15 años, debido a la paupérrima oferta discográfica de nuestro país, y que abarcaría gran parte de la década de los 60 y mas de la mitad de los 70. Tras el deplorable golpe militar de marzo de 1976, la economía argentina experimentaría grandes cambios de la mano de José Alfredo Martinez de Hoz. La apertura de la importación y el dólar barato, permitirían el ingreso indiscriminado de todo tipo de productos. La oferta discográfica, no fue la excepción. Con L.P.'s a valores absurdos y con bateas repletas de los más variados géneros, la tarea se facilitó notoriamente. Así comenzó el aprendizaje de ésta hermosa música, que de algún modo cambió parte de mi vida. Pero allí, comienza otra historia.

 

Autoaprendizaje

Nos encontramos en la segunda mitad de la década del 70. La infancia ya se encuentra muy distante. La juventud le está cediendo el paso a la adultez. Estoy casado y tengo tres magníficos hijos. Actividad comercial independiente, casa propia, automóvil, vacaciones, etc.etc..Y muchos discos. Los mas variados géneros. La denominación "Country Music" aún no me resultaba familiar. Un día, husmeando en un negocio con bateas repletas de discos, encuentro un L.P. cuyo nombre era "Country Sunshine´". Se trataba de un compilado que reunía a varios artistas. Grande sería mi sorpresa al leer el nombre de dos de ellos. Uno era Marty Robbins, la otra era Brenda Lee.¡Aún cantaban!. Nunca habían dejado de hacerlo, incluso lo hacían con muchísimo éxito; lo que sucedía era muy sencillo, el estilo que practicaban se llamaba "Country Music", y ese estilo en la Argentina brillaba por su ausencia. Comenzaba el reencuentro con "mis raices musicales".

 

Al llegar a casa y al comenzar a escuchar cada una de los temas que componían el disco, sucedió el milagro. "Esa" era la música que me gustaba, una tema mejor que otro. Pero ¿cómo conseguirla?. Indagar, eso es, debería indagar. Con los nombres de cada uno de los intérpretes, machete en mano, comenzó la búsqueda. Tarea difícil, muy difícil. La perseverancia dará sus frutos. La respuesta en las disquerías sería siempre la misma: ¿Quieeen?¿Cómo se llama?¿Quieeen?. Pero......,un día ubiqué un intérprete, otro día otro, y mas tarde otro. Y seguí perseverando. Comenzaban a aparecer algunos pequeños códigos. El trabajo de hormiga, daba sus frutos. Códigos. Habría que prestar atención. Primer común denominador: grabado en Nashville (Tennessee). Ese código no fallaba nunca. Con esa leyenda era country seguro. "Visit the Country Music Hall of Fame"; ese tampoco fallaba. Un lazo. Una estrella de Sheriff. Una quijada de toro. Etc.etc.etc. La colección empezaba a cobrar forma. Una fórmula que me dio brillantes resultados a lo largo de los años era la siguiente: leer y estudiar la contratapa de los L.P., al igual que los libritos de los CD de hoy. Aquel guitarrista, pianista, violinista, etc. integrante constante de diversas bandas, un día graba su primer disco como solista. Alguien dirá: apareció un nuevo artista. Falso. Para mí, ya es un viejo conocido. Utilizo la misma fórmula para estudiar cine. Suelo ser el último en retirarme de la sala cinematográfica, la lectura de las leyendas o títulos al final de cada película, contiene importante información. A no dudarlo, es válido para ambos ejemplos, en algún momento esos datos, serán de utilidad. Retornemos al relato. El tiempo seguía su curso, el entusiasmo se incrementaba, el placer ya no radicaba exclusivamente en la música por si misma; en la dificultad radicaba parte del placer. No debemos olvidar que estaba absolutamente solo en la tarea. Mis horas de ocio se las dedicaba al "Country". Mi sufriente esposa soportaba estoicamente la competencia. A mis hijos, las melodías de un Honky Tonk o un Bluegrass le resultaban ya mas familiares que un tema de María Elena Walsh. Los vendedores de las escasas disquerías que me proveían, me atendían con mucha dedicación; me había convertido en un gran cliente. Las vicisitudes de la economía argentina, sumadas a las erogaciones en concepto de material discográfico, me colocaron más de una vez en problemática situación presupuestaria. A la colección de discos se comenzó a sumar material gráfico. Libros, revistas y enciclopedias especializadas, eran los complementos necesarios para un ´´hobby´´ tomado con seriedad. Y lo mío era muy en serio. Las enciclopedias las "devoraba" con fervor. Largas horas estudiando las biografías y las obras de los diferentes artistas, esto me ayudó a conocer y a comprender con mayor claridad el tema en cuestión. Aún hoy sigo con la misma práctica. Una de esas enciclopedias la denominamos "La Biblia", ya que lo que allí figura, suele ser verdad. Debo aquí hacer una aclaración; yo no soy músico, toda mi capacidad musical se limita a gozar escuchando la misma y en el plano práctico a maltratar un órgano electrónico, al que castigo en total soledad o con el consentimiento de mis sufrientes allegados. Las partituras con temas "Country" fueron otro eslabón más de esta cadena, que enriqueció mi espíritu y debilitó mi ajetreada economía. Pero ya sabemos. Sarna con gusto no pica.

 

Los años seguían transcurriendo, la etapa argentina de la "Plata dulce" había quedado largamente atrás. Estamos en la segunda mitad de los 80. El formato discográfico por excelencia es el CD. Mi colección ya es francamente importante. Mi entusiasmo no amaina. Obviamente los precios ya no son los mismos, ahora para conseguir material lo más fácil es encargarlo por ´´pedido´´o seguir con la paciente tarea de ir husmeando en las bateas. Esta es mi especialidad, y el premio tras un " hallazgo" es de un sabor muy especial. El desconocimiento local sobre el ´´Country´´ es total. Preguntar a un vendedor de cualquier disquería es cuento repetido. Aquí va un dialogo multiplicado por mil: Buenas tardes señor.¿Tiene algo de música Country? .Respuesta: No.¿Puedo mirar?.Mire, pero le aseguro que no hay nada. Busco. Encuentro.¿Y esto Sr. que es ¿verdurita?. Respuesta. No tengo la menor idea de como apareció este disco por aquí. Conclusión final: yo encontré una joyita y el vendedor se sacó un clavo de encima. El desconocimiento es generalizado. Suelo hablar con personas que dicen conocer algo sobre el tema; al comenzar la enumeración de los intérpretes conocidos, volvemos a las historias reiterativas. Invariablemente aparecen dos o tres nombres correctos, seguidos de artistas que militan en lo que yo denominaría las periferias de la ´´country music´´. Vaya como ejemplo: Kenny Rogers y Dolly Parton como correctos y Creedence Clearwater Revival, América, James Taylor, Cat Stevens , como categóricamente incorrectos. En aquellos momentos y a esa altura del partido, habría jurado que yo era la única persona en la Argentina, que consumía música ´Country´.

 

El "hobby" me enriquecía espiritualmente, pero tal como sucedería con cualquier otra actividad, el desarrollarlo en total soledad, le imprimía una cuota de tristeza. Poseía muchísima música, pero nadie quería oírla, mis enciclopedias y revistas no interesaban a nadie y para conversar con alguien sobre el tema, la única solución habría sido mudarme a USA. Tendría que encontrar una solución al problema. Probé. Publique avisos en distintos medios, buscando un interlocutor semejante. No tuve respuestas. Todo indicaba que estaba condenado a la soledad. Comencé a soñar, un sueño se hizo recurrente. Soñaba despierto. Nashville. Si señor, Nashville; seguro que allí encontraría un interlocutor. Solo me faltaba el dinero. Solo eso.

 

Estamos en 1990. Mi hijo Diego (arquitecto) cursaba los inicios de su carrera. Una noche, regresa de la Facultad con una noticia: en un pupitre había encontrado un escrito que decía algo así como " Busco persona para compartir "hobby", poseo importante colección de música country". Eran aproximadamente las 22.30 hs..Un minuto más tarde, la comunicación telefónica, terminó con mi soledad musical. Del otro lado de la línea se encontraba Demián Goldstein. Escasos 18 años. Interlocutor válido. Increíble colección, doblemente meritoria por su corta edad. Gran estudioso del tema. Su padre, le prestaba incondicional apoyo. Además de los discos, un hermoso banjo. Nos comenzamos a encontrar con asiduidad, y éste primer contacto me demostró que para compartir una misma "pasión" no hay barreras. Demián contaba con la edad de mi hijo. Pero eso no era escollo. Ni la edad, ni el sexo, ni el color, ni las preferencias sexuales, ni las convicciones políticas, ni la nacionalidad, ni "nada", debería incidir cuando tenemos enfrente un compañero de hobby. Mientras el tema sea el que nos aúna, estamos ante un "hermano de sangre". La relación con Demián se desarrolló de la siguiente manera: amén de las largas charlas sobre el tema que nos unía, yo grabé toda su música y él grabo toda la mía. Mi colección seguía creciendo vertiginosamente. La carrera que Demián estaba iniciando en la facultad, quedó abortada al decidir dedicarse a otra actividad. Su nueva carrera sería la música y los estudios los proseguiría en Texas. Y partió, sin demoras. Por un tiempo mantuvimos mi Sra. y yo, una muy buena relación con sus padres y con Demián un escaso intercambio epistolar. En una oportunidad sus padres nos invitaron para ver un video, en el cual Demián integraba un conjunto "country" en Texas, aportando voz y banjo.

 

En enero de 1993 mi viejo sueño de viajar a Nashville se pudo cristalizar. Un señor calvo, de ojos claros, facilitó la tarea. Su nombre, Domingo Felipe Cavallo. El 1 a 1 estaba en su momento de gloria. Pero esto, es otra historia.

 

Nashville

Enero de 1993. Me encuentro en Nashville, capital del estado de Tennessee y capital de la "Country Music". El viaje a USA cumplía con dos objetivos. El primero ya fue mencionado (Country/Nashville), el segundo obedecía a un regalo prometido a mi hija menor Carolina, por haber cumplido 15 años y consistía en unas prolongadas vacaciones en el estado de Florida. Acabo de despedirme de mi Sra. y de mi hija, que decidieron permanecer en Disney World, a efectos de no complicar mis planes, que prometían ser intensos y extenuantes. Y por cierto que lo fueron. Contar en detalle todo lo visto, excedería ampliamente la extensión de lo previsto para éste artículo. La experiencia fue de extrema intensidad. Obviamente visité todos los lugares clásicos y mucho más. Asistí a infinidad de recitales, escuché grandes artistas, competencias musicales, estuve en un "boliche" bailable fuera del radio turístico, donde bailaba la juventud local, residentes del lugar, gozando de la nueva moda del momento; el Line Dance. Caminé por el Music Row ,por la Broadway Av., visité estudios de grabación, Estuve en todos los locales de famosos artistas que venden el mismo "merchandising" solo que cambiando de caras, pasé horas y horas en disquerías, viendo y comprando a granel. La de Ernest Tubb es un pedazo de historia. Visité el viejo Auditorio Ryman, donde Hank Williams enloquecía a su público. La visita al parque Opryland fue inolvidable. En su museo, en el sector dedicado a Marty Robbins no pude dejar de pensar, que el estar allí, se lo debía en gran parte a él. En el Grand Ole Opry pude ver y escuchar en vivo a glorias como: Porter Wagoner, Hank Snow, The Whites, Bill Monroe, Connie Smith, Grandpa Jones, Alison Krauss (La vi dos noches seguidas), Jim & Jesse, Little Jimmy Dickens, Jeannie Seeley, Jim Ed Brown, Skeeter Davis etc..Pasaré a contar algunas anécdotas. En una maravillosa e inolvidable noche, asistí a una competencia de Bluegrass que se desarrollaba en el hotel Sheraton en las afueras de la ciudad. La competencia duraría todo un fin de semana, y por lo tanto el hotel, estaba totalmente ocupado por personas vinculadas al evento. El espectáculo que presentaba el hotel fuera de la sala donde se desarrollaba la competencia propiamente dicha, impactaba mucho más que lo que acontecía en el escenario. En todos los pasillos, en el lobby, en cada esquina libre, en los baños, en las escaleras, en los entrepisos y en cada minúsculo espacio disponible, había grupos o solistas ensayando simultáneamente. Espectáculo increíble, especialmente por la calidad de algunos de sus integrantes. En una esquina perdida se encontraba un joven (20 años mas o menos), tocando con entusiasmo el banjo. Al ver que yo lo estaba filmando, me dedicó un tema. Maravilloso. Varios años mas tarde, adquirí en Bs.As., unos videos (laser discs) verdadera enciclopedia audiovisual, y en una de sus partes explicaban la importancia de los diversos instrumentos que componen el campo de la música country. Agradable sorpresa al comprobar que el elegido en la parte concerniente al banjo, no era otro que el virtuoso joven ignoto de la inolvidable noche del Sheraton. Otra anécdota interesante es la siguiente. Demián era poseedor de un excelente L.P. de Bluegrass, grabado por un formidable cuarteto llamado "Country Gentleman". El disco me gustaba mucho y lo había grabado en cassette. En aquella noche del Sheraton, delante de la sala donde concursaban los artistas, había una especie de stands donde los grupos mas importantes se autopromocionaban. En uno de ellos estaban los "Country Gentleman" vendiendo sus propios discos, de tal modo que pude comprarle la citada grabación, directamente a uno de sus intérpretes, esta vez en versión CD. Aquí va la última anécdota. Obviamente estuve en el famoso bar "Tootsie's Orchid Lounge". Tootsie's es un viejo y desprolijo bar, diría casi un tugurio. Pero lleno de historia. Está justo detrás del Ryman, o sea el viejo Grand Ole Opry. Cuenta la historia, que; mientras los artistas esperaban para salir a escena, escapaban por la parte de atrás y se tomaban unas copas precisamente allí. Las paredes están llenas de firmas, fotos autografiadas y graffitis. Permanentemente hay un cantante entonando temas "Honky Tonk" porque de eso se trata el lugar. Yo aparecí allí alrededor de las 8.30/9.00 hs. de la mañana y no sé, si ya, o todavía, estaban cantando y tomando. Pasé muchas horas gozando de ese lugar que parecía sacado de un viejo "Western". La historia que quería relatar es la siguiente: Al trabar amistad con los cantantes y contarles que había venido especialmente de Argentina para escuchar "Country Music", me pidieron que elija un tema musical, pues me lo iban a dedicar. Pensé cual elegir. No fue difícil la elección. Opté por un tema llamado "Tootsie's Walls". Yo tenía una grabación del mismo, interpretado por Jay Lee Webb (hermano de Loretta Lynn) y creí que sería la elección más acertada, ya que la letra hablaba de ese lugar, precisamente de ese lugar, el lugar donde yo y varios parroquianos nos encontrábamos. Inesperada reacción. Nadie conocía el tema. Nadie. Moraleja: yo; especie de "pajuerano", con mediocre inglés y escasa voz, tuve que cantarles, yo a ellos, el tema en cuestión.

Terminaré el relato de ésta inolvidable y enriquecedora experiencia, diciendo que tengo todo el viaje almacenado en mi memoria, en primer lugar, y por si ésta falla, generosamente grabado en varios videocassettes .Por último, recordaré, que uno de los códigos para reconocer lo que era música country en mis inicios, era encontrar una leyenda en los viejos Long Play's, que invitaba visitar el "Country Music Hall of Fame". Quince años atrás no era ni siquiera un sueño. Ahora el sueño se había hecho realidad. El viaje fue espléndido, pero no perfecto. El no poder compartir con alguien tamañas aventuras, empañó un poco, lo que de otro modo sí habría sido perfecto. Al regreso, deberé agotar las instancias y hacer algo al respecto. Algo deberá suceder. Pero esto, nuevamente es otra historia.

Pluralidad

De vuelta, en casa. En nuestra linda casa. Siempre que regreso a casa, valoro lo mucho y bueno que tenemos aquí, pero sobre esto, hablaremos en otra oportunidad. Terminaba el relato anterior, diciendo que necesitaba compartir ésta larga afición con alguien; pero no me alcanzaba que simplemente gustara del género, deseaba a alguien que conozca a mi nivel. Si mi nivel era bajo, que fuera bajo y si era alto que fuera alto. En un ring de box suben contrincantes del mismo peso. River compite con Boca y Sacachispas con los equipos de su división. También sentiría placer por enseñarle a quien no conoce, si éste tiene voluntad de aprender. Pero la realidad es que en aquel momento no conocía ni a uno ni a otro. Pero algo habría de acontecer.

 

Un día, caminando por el centro, descubro una pequeña disquería en una galería de la la Av.Córdoba (entre Florida y San Martín). El comercio era muy pequeño, lo atendían sus dueños, una parejita muy joven, el nombre del negocio era "El Perro" y su característica era que todos los CD eran exclusivamente de Blues y de Country. Si yo en casi cuarenta años no había podido conseguir un compañero de hobby, mal presagio podía tener para éste modesto emprendimiento, que debería sustentarse con los aficionados al blues, ya que de los que debieran corresponderle por el lado del country.....mejor no opinar y para peor, su regular ubicación. Vuelvo al relato. Un día conversando con la dueña, comienzo a contarle mi historia, en ese momento otra mujer también se encontraba en el local, escuchando el relato. Se me acerca y me dice: ¿No le interesaría relatar su historia en un programa de TV, dedicado a variadas aficiones? El programa en cuestión era "Tiempo de Hobbys" y lo conducía Martín Wullich. Era transmitido, por la mayoría de las empresas de televisión por cable, y cada emisión era repetida innumerable cantidad de veces. Acepté la propuesta. Obviamente no me interesaba exhibirme en TV, lo que sí me interesaba como es dable suponer, era contactarme con alguien para terminar definitivamente con mi actividad solitaria. El milagro comenzaba a gestarse. A Martín Wullich yo ya lo conocía, porque en aquel entonces éramos colegas. Mi actividad comercial es la venta de audio/video y en aquel entonces Martín se desenvolvía en el mismo rubro, amén de su actividad periodística. Unos días mas tarde, vinieron a mi negocio para realizar la grabación. Mucho profesionalismo, mucha cámara, mucho relato y.......¡a la pantalla!.Ahora, a esperar la respuesta. Y la respuesta no se hizo esperar. La contundencia y la inserción de la TV en el hogar, es de una gran fuerza. Y no estamos hablando de canales de aire. El sistema era el siguiente: yo había dejado mi número telefónico en el canal y si a alguien le interesaba lo mío, llamaba, pedía mis datos y se establecía el contacto. Así de sencillo. Y comenzaron las llamadas. Quizás finalmente, no era el único que amaba a la música country. Conclusión: la presentación en el programa de TV cumplió su cometido. Cuarenta años de soledad, quedaban atrás.

 

Pasaré a continuación a comentar las diferentes relaciones que establecí, a partir de lo relatado anteriormente.

 

Me habré de referir exclusivamente a aquellos contactos donde se concretó un encuentro personal.

 

Nota: La siguiente parte de éste capítulo refiere específicamente a personas con las cuales compartí vivencias relativas a mi afición

 

Uno de los primeros en llamarme fue Juan Bautista (Tata) Yofre. Este diálogo tuvo un inicio curioso. Es sabido, pues lo manifestó en los medios muchas veces, que él, es poseedor de una gran colección discográfica. La mayor cantidad corresponde a música country. Sucede, tal como me sucedía a mi, que Tata creía que en la Argentina, no había otros aficionados serios del género, de tal modo y como para no perder tiempo, empleó un sistema " filtro" muy ocurrente. Tras un breve saludo, me preguntó quienes eran mis intérpretes favoritos. Estimo yo, que de éste modo, podría ubicar mejor mi nivel. Debo reconocer aquí, que tras la experiencia, incorporé como mía, la táctica. No es en absoluto una actitud discriminatoria, sino una rápida " radiografía" del posible conocimiento y de los gustos, de la persona con la que se está iniciando el diálogo. Cuando le contesté que el primer lugar le correspondía a George Jones, su respuesta fue: el mío también; cuando le manifesté que el segundo lugar le correspondía a Merle Haggard, me respondió: que casualidad, el mío también; al mencionarle que el tercer lugar lo ocupaba David Allan Coe , simplemente dijo: ¿cuándo nos podemos encontrar? . La cita fue para el primer domingo. A las 14.30hs. era gentilmente recibido en su domicilio. Una prolija habitación repleta de discos superaba cualquier expectativa. El diálogo fue cordial. Tata no salía del asombro, al relatarle yo, que prácticamente toda mi colección fue comprada en el país. Al preguntarle si me podría prestar algunos discos para grabar, vaciló, me manifestó que no era su costumbre y que era muy celoso de su colección. Aún no sé que aconteció, pero al rato cambió de parecer y pude llevarme 9 fantásticos discos de David Allan Coe. Aparte de la magnífica colección discográfica, Tata, dispone de una estupenda colección de fotografías autografiadas de personalidades mundiales, las mismas se encuentran prolijamente enmarcadas y en ese momento, engalanaban varias paredes de su vivienda. El momento mas emotivo de aquella tarde, aconteció cuando Tata descolgó de una de las paredes, una fotografía autografiada de George Jones, y simplemente me la obsequió. Al rato recibí otra de Hank Williams Jr. Ambos cuadros cuelgan hoy en una de las paredes del privado de mi negocio. Hace pocos días le envié un mail en el que volví a agradecerle el generoso gesto, acaecido ya, hace diez años. Seguramente debido a sobreexigencias laborales, nuestra posterior relación se limitó a esporádicas charlas telefónicas.

 

El segundo encuentro al que me referiré, es al que concierne a Santiago Fitz Simon. Mi intención primaria, obedecía a relacionarme con otras personas a fin de poder compartir el hobby. Con Santiago éste objetivo se vio generosamente plasmado, pero el rédito obtenido supera ampliamente lo inicialmente buscado. En la persona de Santiago, he encontrado un verdadero amigo, un gran amigo. Y eso, no es poco decir. Pasaré ahora a relatar nuestra historia.

Santiago se hallaba haciendo " zapping" cuando al pasar por uno de los canales se encuentra con una imagen de Alan Jackson. ¿Country, en la televisión argentina?. Obviamente, no. Era "Tiempo de Hobby´s y allí me encontraba yo. De inmediato, se comunicó con el canal, accediendo a mis datos. Lunes mediodía. Se establece el contacto telefónico. Voy a emplear el sistema "filtro". ¿Decime Santiago, cual es tu artista favorito? . Medita unos segundos y responde. -Dan Seals. ¿Dan Seals?. -Si, Dan Seals. Pienso, este cantante no es un ilustre desconocido, pero tampoco es Kenny Rogers. Reflexiono, este tipo conoce, sin lugar a dudas, por la seguridad con que habla, este tipo sabe y conoce.- Santiago ¿cuándo nos podemos encontrar?.- El domingo. El domingo es el día elegido. En mi negocio a las 14.00hs.. (En El Palomar, en aquel entonces, entre Belgrano y Palermo, hoy). Domingo, rejas del local puestas. Golpean. Abro. Acabo de conocer a la persona que actualmente mas conoce de música country en la Argentina, acabo de conocer a uno de mis mejores amigos, acabo de conocer a "un hermano de sangre". A excepción de la primera parte de mi relato (la de la década del 50), y la del viaje a Nashville, es un historia multiplicada por dos. Armamos toda nuestra colección con un trabajo "a pulmón" en Buenos Aires. El 70% del material que compramos es el mismo. Fue comprado en los mismos comercios y en la misma época. Los intérpretes los íbamos conociendo sobre la marcha y empleando los mismos códigos. Ambos solíamos hacer la misma pregunta, a los comerciantes que nos proveían los discos. Decime ¿no hay otro "loco" que compre ésta música?.- No-. Nos podrían haber relacionado, pero no lo hicieron; seguramente por alguna mezquindad comercial .Los sub-géneros del country, los artistas y los métodos de estudio también eran los mismos. Tenemos casi la misma edad (le llevo 2 años), nos casamos en la misma época, nuestras respectivas esposas están "podridas" del "Country" y tenemos un montón de hijos (yo 3, él 4, todos adultos). Con tantas cosas en común, no es difícil comprender la causa por la cual, desde hace 10 años, nos encontramos tres o cuatro veces por mes, hablamos largas horas por teléfono y obviamente debatimos sobre country, country y más country.

Transcurridos los primero encuentros con Santiago, al poco tiempo tuvimos una nueva incorporación. Se trataba de Alberto Fontán. Alberto fue recomendado por la dueña de "El Perro" cuyo nombre era Javiera. El flamante nuevo socio, era también un hombre canoso (un "viejo", como nosotros) que ama profundamente el género en cuestión. Posee una muy generosa colección. Además del "Country" gusta mucho del "Rockabilly", género independiente y no considerado un "sub-género del country, aunque comparte muchos de sus intérpretes. Sin profundizar demasiado, podríamos definirlo como cómo un "mix" del rock y del country. Obviamente no quisiera entrar en debate alguno al respecto, pero esto es lo que dice parte de la letra del éxito de 1957, "Rock a Billy", tema inmortalizado por Guy Mitchell y conocido en nuestro país con el empobrecido título de "Rock de Guillermito". Al respecto ampliaré mi observación, mencionando la traducción en nuestro medio, de otro gran éxito de Guy Mithell y de Marty Robbins, titulado "Singing the Blues" que fue traducido como "Cantando las tristezas", perdiendo la fuerza y la doble acepción que posee en su idioma original. Gracias a Fontán, mis grabaciones "rockabileras" se incrementaron notoriamente. Alberto tenía una audición de radio en una FM de la localidad de Florida (Partido de Vicente López), con una audiencia relativamente numerosa, siempre dentro de las limitaciones del género. En una oportunidad, nos invitó a Santiago y a mí, a una de sus audiciones, fue muy ameno y aún conservo la grabación de esa emisión. El menos sorprendido con esos encuentro era Alberto, ya que precisamente por su audición, tenía algunos contactos con amantes del country, aunque solía aclarar, que aquellos, tenían poco que ver con nosotros, ya que él, nos calificaba como "pesos pesados" .En el historial de Alberto figuraba el haber vivido un tiempo en USA y un tiempo más prolongado en el Japón. Algunas de sus "figuritas difíciles" eran grabaciones de "country" traídas de allí precisamente. Por cuestiones laborales tuvo que radicarse en una localidad del interior de la provincia de Buenos Aires, lo que ocasionó obviamente la interrupción de nuestros encuentros, que no fueron retomados, a su regreso. Siempre podrá retornar ya que guardo de su persona un recuerdo agradable, de un ser tranquilo, apacible y de haber sido uno de los " pioneros" de estos, más que agradables encuentros.

 

Pasaré a referirme a otro de los "pioneros". Se trata en éste caso de Luis López Villalba. A Luis ya lo había conocido unos años antes, en calidad de cliente de mi negocio. En su oportunidad, él me mencionó su afición con respecto al country. Solo debo imaginar que no profundicé la relación en aquel momento, prejuzgando su real pasión por el género. Como siempre sucede con los prejuicios, son muy malos compañeros y por ésta causa yo me vi privado de enriquecedores encuentros, en un momento de soledad, que a no dudarlo me habrían resultado por demás gratificantes. Al comenzar a armarse nuestro pequeño e incipiente grupo, tuve un nuevo acercamiento con Luis y allí nuestros lazos se afianzaron pudiendo apreciar su verdadera magnitud como persona, su importantísima colección y su devoción por el tema. Su especialidad es un sub-género del country denominado "Bluegrass", y es una vertiente que agrupa a una numerosísima comunidad en los Estados Unidos, al punto de que sus seguidores, la consideran la más importante como así también, la que posee la mayor cantidad de seguidores, dentro del inmenso abanico de la "Country Music" . Sus representantes históricos son, su casi "creador" Bill Monroe y un dúo compuesto por los talentosos señores, Earl Scruggs y Lester Flatt. Los instrumentos que caracterizan ésta música son fundamentalmente cuerdas: violín, banjo, dobro, guitarra y mandolina. Las voces masculinas en muchos casos se corresponden a altos tenores, lo que dificulta su aceptación inmediata, para aquellos oídos desacostumbrados a éste no tan frecuente registro vocal. El cine ha contribuido a la difusión de esta música, siendo un caso emblemático la banda sonora de la recordada "Bonnie and Clyde". Sin lugar a dudas, la colección de "Bluegrass" de Luis es la más importante dentro de nuestro medio local, lo que no invalida un muy numeroso número de placas correspondientes a otros sub-géneros.

 

El relato prosigue ahora con la incorporación a nuestro grupo de Nelson Domínguez Barandica. Nos conocimos del siguiente modo. Entre las disquerías con material "Country", se encontraba una muy curiosa. Estaba ubicada sobre la peatonal Florida, casi Av. Córdoba. Su particularidad era que no se hallaba directamente a la calle, sino que estaba al fondo, muy al fondo, de una importante casa de venta de indumentaria deportiva. Obviamente dos rubros muy ajenos entre si, y la única manera de enterarse de su existencia era por un muy reducido grupo de Cd's, que exhibían en una de sus vidrieras. El vendedor de esa disquería era un joven muy atento, con avidez por aprender algo sobre la música que buscábamos. Era mas generoso que aquellos a los que me referí anteriormente, de tal modo que al solicitarle si tenía el teléfono de otro "loco"como yo, fue solidario y estableció la comunicación inmediatamente . Allí mismo llamó a su otro "loco" cliente, y me pasó el auricular. Del otro lado apareció Nelson. Saludos, formalidad y a utilizar el ya famoso sistema "filtro" .Nelson, tus intérpretes favoritos ¿son? : - El primero George Jones y el segundo Merle Haggard. -Nelson, esperame, voy a un locutorio, así hablamos más tranquilos. La conversación duró una hora y la cita fue para el día siguiente a las 21.00hs. en la confitería Manhattan en la esquina de la Av. Cabildo y La Pampa. Habría de acompañarme, mi ya eterno compañero, Santiago. Cordial encuentro y va una anécdota. Nos sentamos a conversar en una mesa, y tal como sucede cada vez con mayor frecuencia, la música de fondo excedía el volumen deseado, no se podía hablar. -Mozo, pude bajar el volumen, por favor. -Gracias. Al rato, Nelson nos muestra su última adquisición discográfica. -Mozo, podría poner este CD, como música de fondo, por favor. -Gracias. Pasa un minuto. - Mozo, puede subir el volumen, por favor. - Gracias. Creo que el sentimiento reprimido mas cercano del mozo en ese momento, debe haber sido, cometer un triple "countrycidio" . Nelson también es poseedor de una muy importante colección discográfica. Su sub-género preferido, es el Honky Tonk al igual que para el resto de nosotros, con excepción de Luis, cuyas preferencias ya relaté anteriormente. Era al momento, el que tenía el mejor manejo de inglés (algo muy importante, para nuestro hobby) y esta dotado de una agradable voz para el canto, acompañándose satisfactoriamente con la guitarra. Con la incorporación de Nelson al grupo, quedaría cerrado el primer grupo de integrantes que realizaba nuestros históricos encuentros, en mi "viejo" local de Ciudad Jardín, Lomas del Palomar. Dichos encuentros los realizábamos siempre los días domingo, nos encontrábamos aproximadamente a las 14.00 hs. y finalizábamos en un horario cercano a las las 22.00 hs. La actividad que mas tiempo nos demandaba de aquellos encuentros era la siguiente. Mi colección estaba a la vista, pues la tenía allí en el local. Todas las placas que cada uno de los integrantes no poseía, se las llevaban para grabar a sus respectivas casas. A cambio de eso, cada uno de ellos me traía un bolso lleno de discos que yo no tenía, a efectos de realizar el mismo trabajo. Al encuentro siguiente volvía todo ese material, y se iniciaba un ciclo nuevo, cada vez con un mayor número de placas. Con el correr del tiempo, nuestras colecciones se vieron incrementadas de una gran manera. Yo grabé todos los discos que mis compañeros habían comprado, y ellos exactamente lo mismo pero a la inversa. En aquel entonces, la única manera de realizar las copias era con cassettes, ya que las grabadoras de CD aún no existían en versión hogareña. Tengo aún pendiente la gran tarea de pasar esas grabaciones a CD, y luego esa colección de cassettes, será vendida por encontrarse duplicada. Es una inmensa colección, de un valor inmensurable, para los amantes del country. Llegado el momento su valor económico será seguramente muy bajo, ya que el soporte en cuestión técnicamente es obsoleto. Guardo en mi memoria, las reuniones de aquellas tardes, como inolvidables, ya que allí se inició lo que di en llamar "pluralidad". A la fecha Luis ha dejado de asistir a nuestras reuniones y Nelson lo hace con poca asiduidad pero seguramente en cualquier momento, volverán. Olvidé aclarar, que ambos son hombres jóvenes, que a la fecha no superan los cuarenta y tantos años. Mientras tanto, se han sumado caras nuevas, que me permiten seguir con el relato.

 

El tiempo sigue su curso. Mi actividad laboral se desarrolla ahora en un "coqueto" local de un paseo comercial denominado "La Cuadra", que integra un "mini-shopping" conocido como "La Imprenta". Este nombre se hizo extensivo a todo el barrio y para quien no conoce la zona, diré que se encuentra entre Belgrano y Palermo y para precisar más aún, entre el "Las Cañitas" y el Hipódromo. El rubro, como ya mencioné anteriormente en el que me desempeño, es audio y video. Amén de la actividad comercial, que realizo en el local, el mismo, pasó a convertirse en un recinto multifuncional. El uso que le doy es el equivalente a un cómodo "living" de una casa, o más precisamente, lo que sería una sala de recreación. Obviamente lo que abunda allí es sonido e imagen. Muchísimos equipos de audio, televisores gigantes, una sala de proyección, etc. En este apacible lugar, gozo, sin molestar a nadie, de mi abundante colección de música, videos, libros, revistas, computación y todo aquello que me proporciona placer, concerniente a mis aficiones enunciadas. El trabajar en "éste", "mi lugar en el mundo", me coloca francamente en una situación de privilegio, ya que olvidé mencionar, que además, uno de mis grandes hobbys, es el audio y el video, precisamente el rubro, con el que me gano la vida. Por todo lo expresado anteriormente, también se convirtió, en el lugar de encuentro con muchos de mis amigos y por extensión, en la "sede" del "Country-Club". Nuestras tradicionales reuniones se realizan con gran asiduidad y con absoluta regularidad. Llevamos cientos de encuentros, con la "country music" como estrella dominante, y eso nos hace pensar que se trata de un tema inagotable. Los encuentros suelen comenzar alrededor de las 22.00 hs. y el problema pasó a ser la hora de finalización, ya que nuestro gran entusiasmo por lo que compartimos, nos dificulta terminar con nuestra actividad recreadora, llegando a separarnos en algunas oportunidades, en horarios cercanos al amanecer.

 

Estamos en 1996. Una nueva incorporación habría de producirse. Se trata en este caso, de Henry Donati. Indiscutiblemente "un personaje pintoresco". Se introduciría por primera vez, al grupo, un músico. Hasta ahora, los integrantes éramos estudiosos, conocedores o simplemente amantes de la música. Ahora contábamos con un ejecutante. Antes de comenzar con los relatos concernientes a nuestro encuentro, haré algunas disquisiciones con respecto a este singular y simpático personaje. Diré en primer lugar, que Henry es una persona íntegra, con valores humanos, por demás evidentes. Guardo en mi memoria, actitudes y gestos nobles, que seguramente no habré de olvidar. Profundizando en la relación que nos concierne, podría decir que en la misma operó una especie de "simbiosis". Henry ha aportado en mi "vida country", y yo he aportado en su "vida country". Yo aporté, un cambio y un "agrandamiento" en su gusto y repertorio musical; y él, aportó la riqueza de sus relaciones sociales locales, lo que posibilitó, la incorporación de valiosísimas personas a nuestro grupo, algunas de las cuales, hoy son mis más dilectos amigos. Nos debemos, mutuo agradecimiento. Vayamos a las anécdotas. En la misma época que yo ingresé al complejo comercial donde trabajo, cerraba sus puertas un local vecino, cuya especialidad era la venta de botas tejanas. Un día, golpean a la puerta de mi establecimiento (suele estar siempre con llave). Miro. Es un "cowboy". Vuelve a golpear. Abro. -¿Conoces un negocio que vende botas tejanas?. -No está mas, ya no existe. -Que lástima, porque yo tengo una banda de música folk y country. -¿Country?. -Si, country.- Mirá a tu izquierda,...... ves todos esos CD's, allí no hay un solo disco que no sea country. -Pasá, por favor. Comienza la relación. Implementaré inmediatamente el sistema "filtro". Henry me hace conocer sus intérpretes y conjuntos favoritos. La mayoría "milita" en lo que yo di en llamar "las periferias de la música country". No se corresponde en nada, a lo que yo escucho. No es ni mejor, ni es peor, es simplemente diferente. Lo invito a escuchar, "mi música". George Jones, LeAnn Rimes, Merle Haggard, Tanya Tucker, Doc Watson, Mark O'Connor. Aún recuerdo el orden. A Henry le brillan los ojos. Henry goza. A Henry se le ha ampliado el horizonte. Nunca renegará de América, de Cat Stevens, de James Taylor, de Joan Baez, de Creedence. Sería absurdo hacerlo. Puede gozar de "ambos mundos". Ha empezado a sumar. Este ha sido mi aporte y me llena de satisfacción. Mi "esfuerzo" enriqueció a un tercero. Y esto para mi es un gran premio. Al poco tiempo, Henry me invita a compartir una noche en un "pub" en la calle San Martín. Hago extensiva la invitación a Santiago y a Nelson. A Henry lo acompaña una señorita que también gusta de cantar.¡ Oh, casualidad!, la señorita en cuestión es la hermana de Nelson. Ni soñaban encontrarse allí. Pasamos una noche divertida, cantando. Las diferencias aún eran grandes. Lo que Henry cantaba, yo no lo conocía y lo que yo quería cantar, a él, le resultaba desconocido. Hoy esto ya no podría acontecer. El crecimiento profesional de Henry ha sido notorio. Siente pasión por lo que hace y yo lo calificaría como un gran entusiasta. Lo mío y lo de Santiago ha sido una lenta incorporación de conocimientos a lo largo de muchísimos años. Henry también lleva numerosos años de músico, pero los últimos han sido a ritmo frenético. Debido a su constante actividad, su presencia en nuestro grupo ha disminuido notoriamente. Reitero mi gratitud por los miembros que se integraron a nuestro "tropa", ya sea por su recomendación directa o por vinculación indirecta. Por último quiero destacar como simpático, su permanente atuendo de "cowboy", y como digno de mención, el constante apoyo y estímulo que recibe de su muy agradable esposa.

 

Nuestro pequeño grupo sigue creciendo. En una oportunidad, se acerca a nuestra "sede", Rony Romero. Rony es un hombre de mi generación. Profesional, abogado. Hombre de carácter tranquilo y apacible. Jamás dará la nota discordante. Perfil bajo. Conocedor y amante del género. No es de los participantes consuetudinarios, sus visitas son poco frecuentes pero siempre que se hace presente, contribuye con su aporte positivo, pues crea distensión para el resto del grupo, aportando interesante material y su permanente buena predisposición. ¡Que más, podemos pedir!

 

Entre los nuevos integrantes, voy a referirme ahora, a dos jóvenes entusiastas, que ya asisten hace algunos años a nuestras reuniones. Treinta y tantos largos años de edad, excelentes amigos entre sí, se incorporaron en forma conjunta. Sin lugar a dudas, dos buenas personas. Sergio Groppa, uno, Fabián Suárez el otro. Arquitecto el primero, y especialista en tareas vinculadas a la economía y a la informática, el segundo. Es raro no verlos juntos, y entre sus periplos destacados figura un viaje a USA, con la lógica escala en Nashville. Apasionados de la "country music", fundamentalmente del "honky tonk", y dentro de éste subgénero, fanáticos de Merle Haggard. Su máximo orgullo, es haber asistido a un recital del mismo, en forma personal. Sergio adora musicalmente además, al gran Elvis y Fabián amplió últimamente sus horizontes, incorporando nuevos sub-géneros y temas, extraídos principalmente de las interminables sesiones de grabación que Santiago realiza, bajando música de Internet. Sergio es uno de los integrantes del grupo, mas inquieto, ya que cualquier reunión, recital o evento relacionado a nuestra afición, lo tienen siempre como infaltable participante. Fabián de carácter mas sosegado, privilegia más las reuniones de nuestro grupo, auque como es lógico suponer, cada tanto, acompaña en sus aventuras, a su inseparable amigo, aunque tan solo sea por el placer de participar en la degustación de unas buenas copas.

 

Un breve paso por nuestro grupo ha sido el de Marcelo Cutillo. Marcelo llega a nosotros, blandiendo su condición de conductor de un programa radial, una AM de la zona de Tapiales, al frente de un ciclo obviamente referente a la música que nos incumbe. Su presencia fue durante un tiempo, muy intensa. Demostró al comienzo de esta relación, un gran entusiasmo con respecto a Santiago, como así también con respecto a mi persona, siendo correspondido con nuestras actitudes. A través de su audición logró contactos con gente del estado de Tennessee, vinculados a la "country music". Fue invitado a viajar, y logró ganar dos premios, relacionados con su programa radial, mérito éste, no igualado por otro argentino. Su gusto musical se corresponde a una relativamente nueva vertiente de la música que nos ocupa, denominada genéricamente con el muy lógico y sencillo nombre, de "New Country" .Esta nueva corriente, tiene un muy claro y preciso momento de inicio, y es el que corresponde al momento en el que hace su aparición, el super exitoso, Garth Brooks. Su suceso fue demoledor, superando en ventas discográficas a todos sus antecesores, incluyendo a los legendarios intérpretes de la primera generación (Jimmie Rodgers, Hank Williams, Lefty Frizell, Kitty Wells, etc.), a los de la generación de los grandes "popes"(George Jones, Merle Haggard, Johnny Cash, Willie Nelson,etc.) y hasta a los de la relativamente nueva, generación intermedia (Alan Jackson, George Stait, Dwight Yoakam ,Randy Travis, etc.). Tras el delirante éxito de éste joven oriundo de Oklahoma, el mercado discográfico levantó sus ventas de manera contundente. El género sufrió un verdadero "aluvión" de nuevos cantantes jóvenes, muchos de ellos, buenos, varios de ellos regulares y una gran cantidad decididamente mediocres o para ser más precisos, malos. Muchos de ellos no eran otra cosa, que una burda imitación, del mismo Garth Brooks. Este joven, de probada capacidad, se ha ganado, por mérito propio varias páginas, dentro de la historia de la "Country Music". A la fecha, el New Country encabeza las ventas generales, contando en sus filas con algunos grandes valores, varios de ellos, poseedores de indiscutible talento. La característica mas destacada del nuevo sub-género, es un importante vuelco hacia la música "Pop" y un absoluto abuso, de la percusión, algo heredado precisamente del pop y del rock. Personalmente, entiendo, que esta circunstancia no mejoró el género, pero hago especial hincapié que ésta apreciación es absolutamente subjetiva, y corre por total cuenta de quien suscribe la presente. Volviendo a Marcelo, diré que tal como un día apareció por esta modesta "asociación", desapareció de nuestro entorno, sin aviso. Los integrantes de éste pequeño grupo, hubiéramos preferido una despedida ligeramente más formal. Pero incorporando y haciendo mío, el idioma de los jóvenes, simplemente diré: Todo bien.

 

Habré de referirme ahora a la incorporación de Néstor Martínez. Néstor es a la fecha el mayor del grupo. Hago hincapié en éste punto, porque hasta ahora lo era yo. Fui superado en edad pero estamos mas o menos igualados en años de "trabajo", ya que Néstor también recuerda aquellas históricas épocas, de los inicios del gran Marty Robbins, de la dulce voz de Patsy Cline, o del eterno jopo de Alan Ladd, jopo, que sobrevivía invariablemente a los más encarnizados enfrentamientos y peleas. Cuando Néstor apareció por primera vez y comenzamos a hablar, la magia del encuentro volvió a producirse, tal cual, como había sucedido anteriormente con Santiago. Néstor sabe mucho, sigue siendo un muy esmerado estudiante que profundiza, compara, evalúa e intelectualiza. Con más de sesenta años a cuestas, son pocos los jóvenes que conozco, que proceden así, siempre en referencia al tema que nos incumbe. He aquí, un espejo en que mirarse. Su "juventud" también se manifiesta en su actividad laboral, ya que es, instructor de tenis. Hace unos años, Néstor también dirigió una audición radial en una FM del medio local, actividad ésta, que a la fecha se encuentra suspendida. Su participación en nuestras reuniones, es prácticamente de asistencia perfecta. En los años que viene participando, jamás ha tenido, ningún tipo de roce o diferencia con nadie, fácilmente atribuible a su buen carácter y a su eterna buena predisposición. En este punto quisiera hacer un paréntesis, para luego proseguir con una anécdota. Nuestro grupo, brega por seguir integrando nuevos miembros. No hay cuota mensual, ni cuota de ingreso. Hay sí, ciertos requisitos, a saber: 1) Ser una buena persona. 2) Amar a la "Country Music". 3) Tratar de aprender. El primer requisito, es indispensable, el segundo es lógico y el tercero es enriquecedor. Hecho este comentario, pasemos a la anécdota. Estábamos reunidos conversando acerca de los medios que tendríamos que emplear, para sumar integrantes al grupo. Néstor piensa en voz alta, y dice: - Hace como veinte años conocí a un muchacho, que grababa música country. En aquel entonces, le compré algunos cassettes y todos estaban muy bien grabados. -Bueno, convoquémoslo. -No tengo idea, ni donde vive, ni donde trabaja, ni sé absolutamente nada de él, hace mas de veinte años. -Solo recuerdo su nombre, pero es un nombre relativamente "fácil", de modo tal, que encontrarlo en la guía telefónica no será tarea sencilla. -No importa, probemos, llamemos a todos, los que se llamen de ese modo. Néstor es paciente y perseverante. Tras muchísimas llamadas no exitosas, prueba con la última. En una de esas......... -Holá, buenas tardes, casualmente vive allí un señor que gusta de la música country y que se llama Jorge Alonso. - Está hablando con el consultorio del Doctor Alonso, soy su secretaria y creo que gusta mucho de la música"Country". Le paso la comunicación.

 

El Dr. Jorge Alonso es un prestigioso médico, cuarenta y tantos años, y fanático de la "Country Music". Es una feliz y acertada incorporación y llega a nosotros, a través del método relatado. Tras su primera visita, pasó a convertirse en uno de los concurrentes incondicionales del grupo. El lapso transcurrido entre su "changa" de estudiante, hasta el momento de nuestro encuentro, se desarrolló como en la mayoría de los casos en total soledad, siempre en referencia a la música en cuestión. Jorge es un hombre agradable, trasmite paz y bonhomía, es divertido y está siempre de buen humor. Posee una más que sólida colección, prolijamente clasificada, a través de un trabajo computarizado. De nuestra relación "hobystica", pasamos muy rápidamente a una relación de amistad.

Hace unos meses, gozamos de una importante cena en su casa, siendo invitado en la ocasión Santiago con su señora y yo con la mía. Una noche digna y agradable, que demostró, una vez más, que lo que se inició compartiendo simplemente una balada, pudo devenir en una más que sólida amistad.

 

El grupo sigue creciendo. Se acerca a nosotros, un apolíneo joven, declarándose fanático de la música country. Su nombre, Santiago Strático, rebautizado inmediatamente por nosotros, como Santiaguito. Habiendo ya un Santiago en el grupo, el nuevo apelativo resulta lógico, aclarando que el diminutivo, es puramente por sus muy jóvenes 33 años, y no por su talla, que supera el metro noventa. La colección discográfica de este joven es apabullante. A la fecha, y tras conocerlo ya, hace varios años, puedo asegurar dos cosas: dentro de su generación, posee sin dudas, la más importante y numerosa colección del género, y lo que es mucho más meritorio aún, es el hecho de ser la persona joven, con mayor conocimiento sobre el tema que nos atañe. Los jóvenes integrantes de los distintos conjuntos locales, seguramente ávidos de aprendizaje, deberían pedirle la receta; aunque creo conocerla. Perseverancia, tiempo, ganas y estudio. Fundamentalmente estudio, mucho estudio. Resulta además, muy notorio, la preferencia musical de Santiaguito. El country clásico, es por lejos, su favorito. Dada su edad, la lógica indicaría, una mayor identificación con el "new country", cosa que no sucede en este caso. Es gratificante para personas de mi edad, el poder compartir viejos temas, entonados por viejos músicos, con jóvenes de la misma edad de mis hijos y es doblemente gratificante el comprobar, que el placer es recíproco. Con "herederos" como Santiaguito, presiento que hay "countrymanía" por un tiempo por demás prolongado.

 

Hace un par de años, Henry nos invita a uno de sus recitales, esta vez en la localidad de San Isidro. Asisto en compañía de Santiago. El público, tal como sucede siempre, es gente simpatizante del género, pero no conocedora del mismo. La prueba de ello, es que generalmente solicitan la interpretación de temas archigastados o los que no encuadran dentro del género. Con el paso de los años, Henry aprendió a pilotear el problema con destreza. Hay que combinar algo de lo que el público conoce y algo para que comiencen a aprender. Esa noche, nos presentan a dos jóvenes, ambos engalanados con sendas remeras negras. En el frente de las mismas, relucía el rostro de sus respectivos ídolos. Uno era Willie Nelson, el otro David Allan Coe. La popularidad de Willie Nelson trascendió más allá de las fronteras de la "country music", pero David Allan Coe es muy del "palo", y difícilmente lo conozca, quien no haya profundizado en los terrenos de nuestra cautivante música. Habrá que indagar la "trayectoria" de sus portadores. Treinta y tantos años ambos, amigos entre si y ultrafanáticos del country. Tal como lo demuestra el perfil y la edad de los personajes que lucen en sus respectivos pechos, su sub-género preferido es el honky-tonk, fundamentalmente ejecutado por artistas correspondientes a la generación de los cantantes anteriormente mencionados. Nuevamente nos encontramos aquí, ante dos personas jóvenes, que al igual que Santiaguito, prefieren artistas mayores, que como ya lo dijimos, no pertenecen a los de su propia generación. El "new country" deberá mejorar "algo", a riesgo de perder seguidores, que por edad, deberían pertenecerle. Tras tan larga presentación, diré que nuestros nuevos "socios" son Diego Lagoa y Yulie Ruth. Describiré a ambos. Diego es un muy buen chico, con un proceder con respecto al grupo, que calificaría como de inconstante. Tuvo momentos en los que aparecía con llamativa asiduidad, alternándose con épocas en las que no se le ve la cara. Actualmente se encuentra de "vacaciones", lo que no invalida que el viernes próximo, pueda aparecer, tal como si no nunca hubiera faltado a reunión alguna. Es un personaje sumamente divertido, poseedor de una generosa colección y en su "haber" figura, un magnífico viaje a USA, con obligada parada en la ciudad de Nashville. Es un buen conocedor de nuestro inagotable tema. Pasemos a Yulie. Yulie Ruth es lo que en nuestro porteño lenguaje se denomina "un tipo macanudo". Si este escrito llegara a manos de quien no domine nuestro lunfardo, jamás sabría, lo mucho que este calificativo, involucra y significa. Aparte de buena persona, excelente músico. De los que actúan en nuestro medio y dentro de nuestro género, de lo mejor. Sin lugar a dudas. Una de sus grandes virtudes es la humildad. En numerosas ocasiones conversando sobre algunos interpretes para nosotros conocidos, si él, no los conoce, no tiene ningún problema en reconocerlo, beneficiándose con su actitud, ya que inmediatamente le ofrecemos grabaciones de los mismos. Su proceder, lo beneficia. Este modo de actuar, que parece tan lógico, no es el que asumen otros artistas. Algunos manifiestan conocer "todo", con lo que pierden la oportunidad de recibir un desinteresado apoyo. De esta manera, coartan su propio crecimiento; siendo dos, las causa de este comportamiento: un orgullo mal entendido o un desamor por lo que hacen. Yulie se desempeña como bajista en la agrupación comandada por Pappo y también realiza presentaciones con su propio grupo. Con una agenda tan complicada, sumado a sus permanentes giras, poco es el tiempo que le resta para asistir a nuestras reuniones. No obstante ello, esporádicamente contamos con su presencia. Nos une un afecto recíproco, un gran respeto y una mutua admiración.

 

De los concurrentes permanentes que asisten a nuestras reuniones, el último al que habré de referirme, es al joven Leonardo Sinamon. Treinta frescos abriles, vistos desde la óptica de quien escribe, es alguien muy joven, pero su proceder corresponde a un ser adulto, responsable y con muchas ganas de aprender. En sus primeras visitas, solía traer generalmente, como muestra de sus temas predilectos, grabaciones pertenecientes al "new country", pero al encontrarse con un grupo que mayoritariamente prefiere el "country" tradicional o clásico, sus preferencias comenzaron a variar, sin que nadie ejerciera presión alguna, al respecto. Obviamente poco sentido tendría hacerlo, ya que como se sabe "sobre gustos no hay nada escrito"; pero nuevamente, es digno de mención, el fuerte impacto que produce en los jóvenes, el escuchar temas e intérpretes "clásicos", cuando alguien les brinda dicha posibilidad. De todos modos, vuelvo a reiterar, que lógicamente cada uno escucha el estilo que más le place, sin necesidad de abrir juicios de valores, al respecto. Si en el futuro de nuestro país, habremos de tener estudiosos, seguidores, y amantes de la música country, seguramente en la persona de Leonardo, habremos de encontrar, a uno de sus más conspicuos representantes.

 

Hasta aquí hice un relato que abarca desde mi infancia hasta el presente. Trataré ahora, de vislumbrar el futuro. Santiaguito, Yulie, Diego, Leonardo y seguramente muchos otros jóvenes, proseguirán con la tarea que iniciamos los que hoy ya peinamos canas, aunque espero que por un buen tiempo, sigamos juntos en la tarea. Muy dignos representantes de este futuro, habrán de ser, los chicos que integran el grupo "La Metrópolis", a los que tuvimos oportunidad de conocer y de tratar, llevándonos, la mejor de las impresiones. No disponiendo de las ventajas laborales que puede ofrecer la gran ciudad (residen en la localidad de Totoras, Provincia de Santa Fé), su desempeño interpretativo, adquiere doble mérito. De todos modos, amén de sus aciertos y bondades musicales, sus mayores virtudes las encontramos en el plano personal. Una inmensa cuota de humildad, tremendas ganas de aprender y una gratitud manifiesta, los coloca en inmejorable posición, para éste mañana, que los contará como seguros protagonistas.

 

Imposible, además de injusto, sería terminar con los relatos de las personas con las que comparto esta "pasión", sin mencionar a Raúl Tejeiro. A la fecha aún no tuvimos oportunidad de conocernos personalmente, eso sí, hemos intercambiado mails y conversado generosamente por teléfono. Según lo manifestado por Raúl, en septiembre del presente año, planea un cruce para esta orilla (vive en Montevideo), y en ese momento, podremos regodearnos con charlas, que a no dudarlo, serán extensas, divertidas y enriquecedoras. Los artículos vertidos en las páginas de Country2.com, sumado a lo expresado en nuestras conversaciones telefónicas, hablan a las claras, de un ilustradísimo conocedor de la materia en cuestión. Este personaje que habrá de engalanar alguno de nuestros habituales encuentros, posibilitará que de acá en mas, podamos etiquetarnos como "grupo rioplatense".

 

Pluralidad es el nombre que elegí, para esta extensa parte de mi relato, en el que claramente me estoy refiriendo a las diversas personas que me acompañaron o me siguen acompañando, en el deleite de esta música que tanto nos da de hablar. Pero mi pluralidad ha sido reducida, poco numerosa. Quizás, simplemente anhelaba esto, o para ser más preciso, esto es, lo que yo realmente anhelaba. Compartir mi afición y no estar solo. Lo logré y estoy muy satisfecho; misión cumplida. Pero los anhelos y los proyectos varían de persona a persona, y debe haber quien aspira a otro tipo de pluralidad. Una pluralidad grande, mucho más grande. Gustavo Laurino pertenece a este tipo de personas. Gustavo es un hombre joven, gusta de la "Country Music", y decidió no estar solo. Ni lerdo, ni perezoso, puso manos a la obra y rompió con su soledad. En su querida San Pedro, consiguió un espacio radial, armó una exitosa página de Internet y llevó a cabo un festival de música country, con muy numerosa presencia, faltando pocos meses para un segundo evento, que seguramente superará el éxito del primero. A todas luces, la pluralidad de Gustavo, apunta a algo mucho más grande, que lo mío. Comenzó bien y es mi deseo que siga en este camino. Posiblemente si yo estuviese al frente de la tarea que él realiza, habría hecho algunas cosas de modo diferente, pero bueno es recordar, que solamente se expone a críticas, aquel que hace obra. Fuera del rodeo, la tarea siempre parece sencilla. Por otra parte, la historia la escriben los que hacen, y Gustavo hace. Casi con seguridad, me animo a afirmar, que la tarea sería imposible, de no contar, con la por demás eficiente colaboración y el fuerte estímulo de su compañera Mariana. Gustavo Laurino y Sra., han comenzado la construcción de un camino, a través del cual, la expresión "Country Music" ha dejado de ser un jeroglífico.

 

Para terminar, solo me resta referirme a uno más, de los integrantes de este grupo. Me estoy refiriendo, al que concierne a mi propia persona, pero por obvias razones, dejaré esta tarea a cualquiera de mis compañeros. Lógico es comprender, que no debo, ni puedo, abrir ningún juicio de valores, sobre mi propia identidad, tan solo mencionaré que me llena de orgullo y satisfacción, el ser a nivel local, posiblemente el poseedor, del teórico y probable "record" de estar conviviendo "medio siglo con la música "Country".

 

Reflexiones

Habiendo concluido el relato, especie de autobiografía con relación a mi música de preferencia, trataré de volcar en el presente escrito, algunos pensamientos, a modo de corolario, respecto al tema en cuestión. En primer y fundamental lugar, aclararé que escucho, gozo y convivo con la "Country Music", porque lo que me agrada es precisamente "ésta música", por la música y por nada más que la música. Trataré de ser claro y preciso. Las melodías, el ritmo, la instrumentación, la cadencia, la armonía, el idioma inglés, las combinaciones instrumentales, las introducciones, el desarrollo de los diferentes sub-géneros, sus finales, las voces de sus intérpretes, sus variados registros, su sencillez estructural y todo aquello que le da forma a este bello género, es lo que me conmueve y emociona. Todo esto y mucho más, es lo que yo denomino "la música", "mi música". Pero ¿qué es entonces, lo que me desagrada?. Poco, prácticamente nada, pero lo que decididamente no poseo, es una identificación con "parte" de la cultura norteamericana que rodea a esta rama musical, así como con determinados argumentos recurrentes en las letras de ciertos temas. Siento total respeto por cualquier aficionado, cuyos sentimientos no coincidan en estos puntos con respecto a los míos, pero de esto se trata precisamente la libertad y la democracia. Con respecto a las letras, expresaré, que decididamente yo, no me siento ni un cowboy ni un vaquero, no le canto loas ni al whiskey y menos aún a la cocaína, no suelo viajar en camiones y por supuesto que no sueño con hacerlo en trenes de carga, toda mi relación con los caballos se remonta a un viejo "pony" que monté hace cuarenta años y el haber cepillado a muchos de ellos durante mi servicio militar. Mi relación con las armas data de la misma época y decididamente no me agradan, así de claro, no me agradan. Jamás asistí a un rodeo, y no pienso montar un toro mecánico. No tengo especial interés con respecto a anécdotas referidas a prisiones ni con letras de temas carcelarios. Eso si, aunque suene cursi, me encantan las canciones de amor. Casi innecesario mencionar, ahora en el terreno de lo folclórico, que no me molesta en absoluto el uso de sombreros, hebillas, botas y demás atuendos típicos, hecho que me resulta incluso simpático y que en ocasiones yo mismo he usado, tal como podemos observar en la foto del inicio de este artículo, imagen que data de 1982. El plano político y sociocultural es el que me preocupa más, esencialmente me desagrada un determinado sector de la dura "extrema derecha" estadounidense, reaccionaria y fundamentalista, que entre otras cosas, por ejemplo, hostiga con la vieja bandera de los estados confederados, a inocente gente de color, que sigue padeciendo injusta discriminación. Hago mención de esto porque algunos seguidores e incluso artistas pertenecientes al mundo de la música country, tienen identificación con estos grupos, siendo por suerte una minoría. Habré de referirme ahora a mis artistas favoritos, a mis supuestos "ídolos" musicales, a los que me conmueven, pero nuevamente hago especial hincapié, que son admirados por mí, pura y exclusivamente por sus capacidades y talentos profesionales. George Jones tuvo un comportamiento violento, durante muchos años de su vida. Poseo un video en que se lo ve esposado y tratando de golpear a un policía en el momento de ser detenido, por conducir ebrio. Fue un marido golpeador, según relatos de su ex esposa, la inolvidable Tammy Wynette, que tras una fuerte paliza, compuso el estupendo tema "Stand by your man", tema que a la postre, terminó siendo la canción más vendida en la historia de la música country, de interpretación femenina. Merle Haggard es un ex presidiario, que ha purgado parte de su condena, en la prisión de San Quintín. David Allan Coe cometió un homicidio, e incursionó en el delito desde su infancia, pasando una importante parte de su vida, en reformatorios y prisiones diversas. Johnny Paycheck fue otro presidiario reincidente, siendo condenado en una de sus causas, por haberle pegado un tiro en la cabeza a un ocasional contendiente. El ya mencionado Jones, Johnny Cash al igual que Waylon Jennings complicaron seriamente sus respectivas vidas por su adicción a la bebida y a las drogas. Hank Williams Sr., sin lugar a dudas, el más grande compositor de la "country music" de todos los tiempos, murió borracho y con una avanzadísima cirrosis, en el asiento trasero de un automóvil de un desconocido, en la transición de la noche del año nuevo de 1952/53. Estaba en el apogeo de su fama y solo contaba con 29 años de edad. Keith Whitley, también muere por exceso de alcohol, a la temprana edad de 33 años, dejando viuda a su bella esposa Lorry Morgan y abortando una carrera que seguramente hubiera sido extraordinaria. Hasta aquí mencioné solamente a mis más "cercanos y preferidos", pero la lista es realmente larga. Trace Adkins, exitoso exponente y representante del "new country", se sometió recientemente a un tratamiento en relación a sus adicciones. Como podemos apreciar, estos dramas involucran a varias generaciones. Como dato curioso mencionaré al "tanguero" Robert Duvall (conducta irreprochable) ), ganador de un Oscar, por la interpretación de un cantante de música country, que padece penurias por su condición de alcohólico, en la película "El precio de la felicidad" (Tender Mercies) y que actualmente, su compañera, la salteña Luciana Pedraza, acaba de finalizar la dirección de un film, con un argumento muy parecido, pero en este caso basado en un hecho real, concerniente a la vida del cantante Billy Joe Shaver, interpretado por el mismo Shaver, y cuyo relato es la cruel lucha que tuvo que sostener él mismo, en su verdadera vida, contra la bebida y las drogas. El nombre del film es "The Portrait of Billy Joe". Estos ejemplos son solamente unos pocos, y sería realmente grato, el poder observar un cambio en la vida de estos personajes que nos brindan realmente tanto placer, en el plano artístico y nos abren tan serios interrogantes en otros aspectos de sus respectivas existencias, aunque la problemática es colectiva y no individual. La Biblia bajo el brazo, una botella en una mano y el Colt en la otra, es una contradicción absurda, e infinitamente más peligrosa que nuestra metáfora de "la Biblia y el calefón" inmortalizada por el gran Discépolín. Algunas consecuencias directas de éstas conductas y actitudes, son las noticias que llenan todos los diarios, en los presentes días. Esta no es una generalización y concierne exclusivamente a "un sector" de la sociedad en cuestión. El saber ver los defectos en temas de nuestro interés, nos posibilita apreciar mejor la otra cara de la moneda, pudiendo de este modo gozar mucho más de sus enriquecedores aciertos. Todo lo mencionado hasta aquí, no empaña en nada, el profundo amor que siento por este género musical, sentimiento del que vengo haciendo referencia, desde las primeras líneas de este largo escrito.

 

Continuaré con mis pensamientos y relatos, refiriéndome a los prejuicios que posee un gran número de personas con respecto a la música country. Estos prejuicios carecen de lógica y de fundamentos. He escuchado en muchos casos sostener que esta música es muy parecida entre si y que siempre suena igual. Al pertenecer a un género determinado tiene características comunes y distintivas, eso es precisamente lo que la encasilla dentro de su propio marco y le otorga identidad propia. Esta explicación es extensible a cualquier otro género y seguramente los seguidores de las variadísimas músicas y estilos, también habrán soportado comentarios de este tipo que demuestran ligereza en la afirmación y el no haberse tomado un mínimo de tiempo necesario, para analizar el tema al que están criticando. El género puede gustar, ser indiferente o desagradar. Esto está dentro de las mismas posibilidades que cualquier otra vertiente musical y no acepta siquiera discusión. Ahora, los argumentos que suelen emplear algunas personas en contra de esta música a veces linda con lo absurdo. Sabemos que existe una actitud crítica respecto a los Estados Unidos. Esto acontece en nuestro país y en muchos otros lugares. El tema no debe ser politizado, debemos separar lo político de lo artístico; y en este caso la cuestión que nos ocupa es referente a una variante artística, y como tal debemos darle tratamiento. El primer argumento rotundo para descalificar el género, suele ser que esta música es demasiado "yanqui". Un absurdo y un desatino. Si nos atenemos a su significado dentro de los Estados Unidos, o a su etimología, la denominación es incorrecta, ya que el término alude a los estados del norte, siendo los estados sureños los que mas incursionan dentro de la mencionada música; pero habremos de entenderlo como lo que el detractor, quiere realmente manifestar; en este caso el término al que refiere involucra a todo el país. Obviamente nos estamos refiriendo a la música folclórica de los Estados Unidos de Norteamérica, por lo tanto lógicamente representa a este país. Pero el jazz, el blues, el rock, el soul, el inmenso abanico del "pop", el swing, el gospel "spiritual" negro, el heavy metal, el ragtime, Gershwin, Jerome Kern, Irving Berlin, Rodgers & Hammerstein, Aarón Copland, Philip Glass, etc.etc.etc. todos esos géneros o esos inmensos creadores, también representan o representaron a su país. La pregunta entonces es, ¿por qué es bueno escuchar a Frank Sinatra y malo el hacerlo con George Strait?. A todas luces, un disparate. Sería como decir que oír a Atahualpa Yupanqui es malo, por ser "demasiado" argentino y oirlo a Troilo o Fito Páez es menos pecaminoso. No resiste el más mínimo análisis. Lo peor de todo es que en ocasiones el interlocutor que descalifica y que suele insistir con el hecho de que "mi música" es demasiado "yanqui", se presenta por ejemplo del siguiente modo: Sus intérpretes favoritos son, Bon Jovi, Britney Spears, Aerosmith o Michael Jackson. Luce un atuendo compuesto de vaqueros "Levis", una remera con inscripciones en inglés y una campera marca John L. Cook, que lleva cosido en su frente una gran etiqueta correspondiente a su decorativo logo, y que no es otra cosa que la bandera de los estados esclavistas. Está calzado con el último modelo de zapatilla "Nike". Mientras se explaya contra "mi música", puede asociarme con el presidente Bush o quizas con alguna petrolera multinacional. Mientras tanto, saborea tranquilo su hamburguesa "Big Mac" obviamente en "Mc Donalds" , refrescándose con una bien helada "Coca Cola". Al terminar introduce la mano en el bolsillo y separa los pesos de los dólares, aunque en realidad y por regla general abona casi todos sus consumos con American Express. El considera que "pertenecer" tiene sus privilegios. Ahora pausadamente se fuma un buen "Marlboro". Esta es su marca preferida, pues siempre le agradó la publicidad de la misma, con sus hermosos caballos y sus apuestos jinetes. Finalmente sube a su "Ford" para dirigirse a un "shopping" , encaminándose a una sucursal de "Tower Records" para comprar un C.D. de su querido grupo "Metálica", además un DVD que acaba de aparecer, con las grandes finales de la liga NBA y finalmente el DVD de "El señor de los anillos" que cosechó gran cantidad de premios "Oscar", distinción ésta, que nuestro amigo, valora con devoción. Eso si, jamás le pasaría por la cabeza, comprar un CD o un DVD de "Alabama"; en primer lugar, porque a ese conjunto no lo conoce, y además "eso" seguramente es "música country", e insiste, "es demasiado yanqui". Este disparatado relato, aunque exagerado, no está muy alejado de situaciones que a lo largo de los años me ha tocado vivir. Absolutamente necesario es destacar que personalmente no tengo problemas con ninguno de los artistas mencionados y menos aún con las marcas nombradas, siendo en algunos casos, un antiguo y fiel consumidor de las mismas. Los ejemplos simplemente fueron, para satirizar una conducta contradictoria. En un plano mucho mas amplio, es mi deber aclarar que mi sentimiento hacia los Estados Unidos es positivo, adjudicándole muchísimos aciertos, especialmente en el plano artístico, que es el tema que nos ocupa. Terminaré este artículo con una reflexión que refiere a los cowboys. Estos pintorescos personajes son toda una leyenda y producen gran admiración en su país de origen. Han existido y aún existen, pero mi duda es si realmente existieron de la manera como nos los presentaron en las miles de versiones cinematográficas, que a su vez obligaron a emplear millones de metros de celuloide (creando un brillante negocio) formando en nuestra mente, la imagen de un hombre heróico, blanco, bueno y valiente, empeñado en luchar contra las fuerzas del mal. Curiosamente, aquí en el hemisferio sur, mas exactamente, en nuestras generosas pampas, existió un personaje con un cierto parecido al vaquero norteamericano, pero que no entró en nuestra historia como héroe. Me refiero a nuestro "gaucho" pampeano. No cabe dudas que el primero ha tenido mucho mejor "marketing". Ronda por mi cabeza desde hace un tiempo, escribir un artículo en el que expondré llamativos parecidos entre ambos personajes. A modo de adelanto, anticiparé algunos puntos al respecto. Ambos son hombres de a caballo. También ambos parecen ser personajes errantes, cabalgando sin destino fijo, por inmensas extensiones. Al llegar a algún poblado, los "saloon's" o las pulperías, suelen hacer perder la cabeza a estos personajes. En un caso será el whisky o la cerveza en el otro, será la grapa o el "tinto". También pueden tener problemas con el juego, en el primer caso más severamente por tratarse del "poker", en el segundo, mas inocentemente al tratarse del "truco". A la hora de los conflictos, con la misma facilidad con que uno desenfunda el "Colt" o el "Winchester", el otro lo hace con el "facón"; y lo que es realmente de suma gravedad, es la gran ligereza que demuestran al emplear sus armas, especialmente cuando el epílogo de sus bravuconadas es la muerte de su eventual contrincante, hecho éste, que los convierte en asesinos, y que en ambos casos, no pareciera crear mayores cargos de conciencia, ante circunstancias que las parecieran exigir. Sin embargo, suelen mostrarse muy galantes cuando de romances y amoríos se trata. La guitarra es fiel compañera de ambos, y la suelen entonar bajo un gran árbol, obviamente cerca de un improvisado fogón. Gran habilidad para cantar o recitar. El cielo estrellado suele ser el techo del mismo dormitorio. Hábiles y diestros en el manejo del ganado, excelentes domadores. Su atuendo tampoco difiere demasiado: sombrero de ala ancha, botas, cintos con importantes adornos, pañuelo al cuello, espuelas. Creyentes devotos, aunque no practicantes. El mismo enemigo, odiado y despreciado: el indio. En ambos casos, paradójicamente el verdadero y auténtico dueño de las tierras por las que ambos se pavonean. Pero para el vaquero o para el gaucho, el indio jamás será visto como un semejante. El negro o el moreno tampoco suele despertar grandes simpatías. Las frecuentes detenciones y las celdas, también les son familiares a ambos. Tal como anticipé, creo que el tema da para un tratado más largo y con mayor profundidad. Este paralelismo con el "gaucho" me surgió por casualidad al ir escribiendo y elaborando ideas. "Las coplas me van brotando, como agua de manantial" le haría decir el genial José Hernández a este inmenso personaje que es el "Martín Fierro", posiblemente nuestra máxima joya literaria. Yo no diría que es nuestro "héroe". Para mi es un "antihéroe" y creo que debemos verlo así, pues eso habla a nuestro favor. Martín Fierro fue una víctima de un "sistema" y de una injusta historia que le tocó vivir, pero algunas de sus malas acciones lo despojan de cualquier elogioso apelativo, con vinculación heróica. Curiosa y contrariamente la cultura norteamericana tejió cierta fascinación alrededor de sus delincuentes "cowboys", llegando a veces a confundirlos con verdaderos héroes. Tal el caso de Billy The Kid, Jesse James o Butch Cassidy & The Sundance Kid. Es una pena que esto suceda, ya que la historia norteamericana es muy rica en héroes verdaderos. En la creencia de haber expresado todo lo que por ahora quería manifestar, habré de despedirme, y como casualmente estamos con el Martín Fierro , aprovecharé algunos de sus pensamientos, para aplicarlos a mi escrito. Con el mayor de los respetos, hago mías algunas de sus palabras:

 

Estas cosas y otras muchas

Medité en mis soledades;

Sepan que no hay falsedades

Ni error en estos consejos:

Es de la boca del viejo

De ande salen las verdades

 

Mas naides se crea ofendido,

Pues a ninguno incomodo;

Y si canto de este modo

Por encontrarlo oportuno,

No es para mal de ninguno,

Sino para bien de todos.

 

Nota: El primer verso corresponde al último de los consejos y el segundo corresponde al final del libro..

 

 

 

 

 

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