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Medio siglo de música "Country"
por Roberto Lux
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Mis comienzos
Nací en marzo de 1945. Durante mi infancia, una de mis distracciones
favoritas era ir al cine. Las películas de "Cowboys" se producían
en gran cantidad. No era mi género preferido, pero las partes en
las que el héroe de turno, se sentaba bajo el árbol, encendía la
fogata y guitarra en mano comenzaba cantar, me fascinaban. Eran
melodías muy simples, pero muy bellas. Pasarían muchísimos años
para saber que aquello, era "Country Music". Se trataba de "Mis
comienzos". A principios de 1953 se estrenaba en Buenos Aires, "A
la hora señalada"(High Noon), un superclásico del género "Western".
Su balada (Do not forsake me) interpretada en versión original por
Tex Ritter y difundida masivamente por Frankie Laine, fue un éxito
arrollador. Mi madre, amante de la música, compró el disco (obviamente
un 78 rpm) y yo me apropié del mismo. Fue el primero, de una colección
que hoy se cuenta por miles. Los grandes "Western" del cine tuvieron
su apogeo en los 50 y los 60, y la mayoría iban acompañados de baladas
exitosas; vaya como ejemplo: "Duelo de titanes" (Gunfight at the
O.K.Corral) también cantada por Frankie Laine y "El árbol horca"
(The hanging tree) entonada por el gran Marty Robbins. Es curiosa
la observación que haré: si en 1957 alguien me preguntaba por mi
cantante favorito, respondía que era Marty Robbins, si hoy (julio
de 2004) me efectúan la misma pregunta, contestaría que este gran
artista, se sitúa dentro de mis diez cantantes preferidos. He sido
coherente con mis gustos. Para aquella época, la música popular
norteamericana, se encontraría ante una gran revolución. En el verano
de 1956, se estrenaba en nuestro país "Al compás de reloj"(Rock
around the clock); asistí en compañía de mis padres a una de las
primeras funciones. Grande fue nuestra sorpresa al comprobar que
un importante número de jóvenes, bailaban frenéticamente dentro
de la sala. Había nacido el Rock and Roll. Bill Haley, Los Plateros,
Little Richard, etc. hacían su presentación. Tengo una copia de
la película cuyos derechos comerciales caducaron. Una verdadera
reliquia. La lista de intérpretes que aparecieron en esa época es
muy numerosa y está llena de nombres que hicieron historia. Uno
de ellos era un joven oriundo de Memphis (Tennessee) y se convirtió
en "Rey". El mismo título nobiliario se lo adjudicaría a una joven
de aterciopelada voz que al igual que Marty Robbins, me deslumbraba
en aquel entonces, y hoy me sigue maravillando. Falleció trágicamente
en un accidente aéreo en 1963. Solo por cortesía, recordaré que
se trata de Elvis Presley y Patsy Cline respectivamente. Otra gran
estrella era la diminuta en talla y gigante en voz, llamada (Dinamita)
Brenda Lee. Tuve oportunidad de verla en el "Opera" de nuestra ciudad
en 1960. En
1958 adquirí un L.P. nacional con material compilado de variados
artistas, denominado "Refrescos Musicales" promocionado por una
muy famosa bebida ´´cola´´. Uno de sus temas me conmocionó profundamente,
se llamaba "Nuevamente"(All Over Again) y lo cantaba un joven de
voz muy personal. Se trataba de Johnny Cash. En el mismo año apareció
otro joven artista, buen cantante y excelente compositor. Sus composiciones
más exitosas fueron:"Yo, el solitario"(Oh, Lonsome me) interpretada
por él mismo y fue mi preferida, "Dulces sueños" (Sweet Dreams)
inmortalizada por Patsy Cline y "No puedo dejar de quererte"(I can't
stop loving you) popularizada por Ray Charles, fueron algunos de
sus grandes hits. Su nombre era Don Gibson. Johnny Cash y Don Gibson
acaban de fallecer a fines de 2003. Mientras escribo estas líneas
me informan de la desaparición del genial Ray Charles. Otra lamentable
pérdida. Una inmensa parte de la música que se escuchaba en ese
momento remitía al ´´Country´´, cuando no se trataba directamente
de "Country Music" . Esta
situación comenzaría a desvanecerse a comienzo de los 60 con la
aparición de artistas ya sin parecido a la música que nos incumbe,
como ser Paul Anka, Neil Sedaka y especialmente un grupo integrado
por cuatro jovenzuelos de abundante flequillo, provenientes de la
ciudad de Liverpool, Inglaterra. Para ese entonces culminaría mi
primera etapa, que musicalmente me marcaría de por vida y que tuvo
un paréntesis de aproximadamente 15 años, debido a la paupérrima
oferta discográfica de nuestro país, y que abarcaría gran parte
de la década de los 60 y mas de la mitad de los 70. Tras el deplorable
golpe militar de marzo de 1976, la economía argentina experimentaría
grandes cambios de la mano de José Alfredo Martinez de Hoz. La apertura
de la importación y el dólar barato, permitirían el ingreso indiscriminado
de todo tipo de productos. La oferta discográfica, no fue la excepción.
Con L.P.'s a valores absurdos y con bateas repletas de los más variados
géneros, la tarea se facilitó notoriamente. Así comenzó el aprendizaje
de ésta hermosa música, que de algún modo cambió parte de mi vida.
Pero allí, comienza otra historia.
Autoaprendizaje
Nos
encontramos en la segunda mitad de la década del 70. La infancia
ya se encuentra muy distante. La juventud le está cediendo el paso
a la adultez. Estoy casado y tengo tres magníficos hijos. Actividad
comercial independiente, casa propia, automóvil, vacaciones, etc.etc..Y
muchos discos. Los mas variados géneros. La denominación "Country
Music" aún no me resultaba familiar. Un día, husmeando en un negocio
con bateas repletas de discos, encuentro un L.P. cuyo nombre era
"Country Sunshine´". Se trataba de un compilado que reunía a varios
artistas. Grande sería mi sorpresa al leer el nombre de dos de ellos.
Uno era Marty Robbins, la otra era Brenda Lee.¡Aún cantaban!. Nunca
habían dejado de hacerlo, incluso lo hacían con muchísimo éxito;
lo que sucedía era muy sencillo, el estilo que practicaban se llamaba
"Country Music", y ese estilo en la Argentina brillaba por su ausencia.
Comenzaba el reencuentro con "mis raices musicales".
Al llegar a casa y al comenzar a escuchar cada una de los temas
que componían el disco, sucedió el milagro. "Esa" era la música
que me gustaba, una tema mejor que otro. Pero ¿cómo conseguirla?.
Indagar, eso es, debería indagar. Con los nombres de cada uno de
los intérpretes, machete en mano, comenzó la búsqueda. Tarea difícil,
muy difícil. La perseverancia dará sus frutos. La respuesta en las
disquerías sería siempre la misma: ¿Quieeen?¿Cómo se llama?¿Quieeen?.
Pero......,un día ubiqué un intérprete, otro día otro, y mas tarde
otro. Y seguí perseverando. Comenzaban a aparecer algunos pequeños
códigos. El trabajo de hormiga, daba sus frutos. Códigos. Habría
que prestar atención. Primer común denominador: grabado en Nashville
(Tennessee). Ese código no fallaba nunca. Con esa leyenda era country
seguro. "Visit the Country Music Hall of Fame"; ese tampoco fallaba.
Un lazo. Una estrella de Sheriff. Una quijada de toro. Etc.etc.etc.
La colección empezaba a cobrar forma. Una fórmula que me dio brillantes
resultados a lo largo de los años era la siguiente: leer y estudiar
la contratapa de los L.P., al igual que los libritos de los CD de
hoy. Aquel guitarrista, pianista, violinista, etc. integrante constante
de diversas bandas, un día graba su primer disco como solista. Alguien
dirá: apareció un nuevo artista. Falso. Para mí, ya es un viejo
conocido. Utilizo la misma fórmula para estudiar cine. Suelo ser
el último en retirarme de la sala cinematográfica, la lectura de
las leyendas o títulos al final de cada película, contiene importante
información. A no dudarlo, es válido para ambos ejemplos, en algún
momento esos datos, serán de utilidad. Retornemos al relato. El
tiempo seguía su curso, el entusiasmo se incrementaba, el placer
ya no radicaba exclusivamente en la música por si misma; en la dificultad
radicaba parte del placer. No debemos olvidar que estaba absolutamente
solo en la tarea. Mis horas de ocio se las dedicaba al "Country".
Mi sufriente esposa soportaba estoicamente la competencia. A mis
hijos, las melodías de un Honky Tonk o un Bluegrass le resultaban
ya mas familiares que un tema de María Elena Walsh. Los vendedores
de las escasas disquerías que me proveían, me atendían con mucha
dedicación; me había convertido en un gran cliente. Las vicisitudes
de la economía argentina, sumadas a las erogaciones en concepto
de material discográfico, me colocaron más de una vez en problemática
situación presupuestaria. A la colección de discos se comenzó a
sumar material gráfico. Libros, revistas y enciclopedias especializadas,
eran los complementos necesarios para un ´´hobby´´ tomado con seriedad.
Y lo mío era muy en serio. Las enciclopedias las "devoraba" con
fervor. Largas horas estudiando las biografías y las obras de los
diferentes artistas, esto me ayudó a conocer y a comprender con
mayor claridad el tema en cuestión. Aún hoy sigo con la misma práctica.
Una de esas enciclopedias la denominamos "La Biblia", ya que lo
que allí figura, suele ser verdad. Debo aquí hacer una aclaración;
yo no soy músico, toda mi capacidad musical se limita a gozar escuchando
la misma y en el plano práctico a maltratar un órgano electrónico,
al que castigo en total soledad o con el consentimiento de mis sufrientes
allegados. Las partituras con temas "Country" fueron otro eslabón
más de esta cadena, que enriqueció mi espíritu y debilitó mi ajetreada
economía. Pero ya sabemos. Sarna con gusto no pica.
Los años seguían transcurriendo, la etapa argentina de la "Plata
dulce" había quedado largamente atrás. Estamos en la segunda mitad
de los 80. El formato discográfico por excelencia es el CD. Mi colección
ya es francamente importante. Mi entusiasmo no amaina. Obviamente
los precios ya no son los mismos, ahora para conseguir material
lo más fácil es encargarlo por ´´pedido´´o seguir con la paciente
tarea de ir husmeando en las bateas. Esta es mi especialidad, y
el premio tras un " hallazgo" es de un sabor muy especial. El desconocimiento
local sobre el ´´Country´´ es total. Preguntar a un vendedor de
cualquier disquería es cuento repetido. Aquí va un dialogo multiplicado
por mil: Buenas tardes señor.¿Tiene algo de música Country? .Respuesta:
No.¿Puedo mirar?.Mire, pero le aseguro que no hay nada. Busco. Encuentro.¿Y
esto Sr. que es ¿verdurita?. Respuesta. No tengo la menor idea de
como apareció este disco por aquí. Conclusión final: yo encontré
una joyita y el vendedor se sacó un clavo de encima. El desconocimiento
es generalizado. Suelo hablar con personas que dicen conocer algo
sobre el tema; al comenzar la enumeración de los intérpretes conocidos,
volvemos a las historias reiterativas. Invariablemente aparecen
dos o tres nombres correctos, seguidos de artistas que militan en
lo que yo denominaría las periferias de la ´´country music´´. Vaya
como ejemplo: Kenny Rogers y Dolly Parton como correctos y Creedence
Clearwater Revival, América, James Taylor, Cat Stevens , como categóricamente
incorrectos. En aquellos momentos y a esa altura del partido, habría
jurado que yo era la única persona en la Argentina, que consumía
música ´Country´.
El "hobby" me enriquecía espiritualmente, pero tal como sucedería
con cualquier otra actividad, el desarrollarlo en total soledad,
le imprimía una cuota de tristeza. Poseía muchísima música, pero
nadie quería oírla, mis enciclopedias y revistas no interesaban
a nadie y para conversar con alguien sobre el tema, la única solución
habría sido mudarme a USA. Tendría que encontrar una solución al
problema. Probé. Publique avisos en distintos medios, buscando un
interlocutor semejante. No tuve respuestas. Todo indicaba que estaba
condenado a la soledad. Comencé a soñar, un sueño se hizo recurrente.
Soñaba despierto. Nashville. Si señor, Nashville; seguro que allí
encontraría un interlocutor. Solo me faltaba el dinero. Solo eso.
Estamos en 1990. Mi hijo Diego (arquitecto) cursaba los inicios
de su carrera. Una noche, regresa de la Facultad con una noticia:
en un pupitre había encontrado un escrito que decía algo así como
" Busco persona para compartir "hobby", poseo importante colección
de música country". Eran aproximadamente las 22.30 hs..Un minuto
más tarde, la comunicación telefónica, terminó con mi soledad musical.
Del otro lado de la línea se encontraba Demián Goldstein. Escasos
18 años. Interlocutor válido. Increíble colección, doblemente meritoria
por su corta edad. Gran estudioso del tema. Su padre, le prestaba
incondicional apoyo. Además de los discos, un hermoso banjo. Nos
comenzamos a encontrar con asiduidad, y éste primer contacto me
demostró que para compartir una misma "pasión" no hay barreras.
Demián contaba con la edad de mi hijo. Pero eso no era escollo.
Ni la edad, ni el sexo, ni el color, ni las preferencias sexuales,
ni las convicciones políticas, ni la nacionalidad, ni "nada", debería
incidir cuando tenemos enfrente un compañero de hobby. Mientras
el tema sea el que nos aúna, estamos ante un "hermano de sangre".
La relación con Demián se desarrolló de la siguiente manera: amén
de las largas charlas sobre el tema que nos unía, yo grabé toda
su música y él grabo toda la mía. Mi colección seguía creciendo
vertiginosamente. La carrera que Demián estaba iniciando en la facultad,
quedó abortada al decidir dedicarse a otra actividad. Su nueva carrera
sería la música y los estudios los proseguiría en Texas. Y partió,
sin demoras. Por un tiempo mantuvimos mi Sra. y yo, una muy buena
relación con sus padres y con Demián un escaso intercambio epistolar.
En una oportunidad sus padres nos invitaron para ver un video, en
el cual Demián integraba un conjunto "country" en Texas, aportando
voz y banjo.
En enero de 1993 mi viejo sueño de viajar a Nashville se pudo cristalizar.
Un señor calvo, de ojos claros, facilitó la tarea. Su nombre, Domingo
Felipe Cavallo. El 1 a 1 estaba en su momento de gloria. Pero esto,
es otra historia.

Nashville
Enero
de 1993. Me encuentro en Nashville, capital del estado de Tennessee
y capital de la "Country Music". El viaje a USA cumplía con dos
objetivos. El primero ya fue mencionado (Country/Nashville), el
segundo obedecía a un regalo prometido a mi hija menor Carolina,
por haber cumplido 15 años y consistía en unas prolongadas vacaciones
en el estado de Florida. Acabo de despedirme de mi Sra. y de mi
hija, que decidieron permanecer en Disney World, a efectos de no
complicar mis planes, que prometían ser intensos y extenuantes.
Y por cierto que lo fueron. Contar en detalle todo lo visto, excedería
ampliamente la extensión de lo previsto para éste artículo. La experiencia
fue de extrema intensidad. Obviamente visité todos los lugares clásicos
y mucho más. Asistí a infinidad de recitales, escuché grandes artistas,
competencias musicales, estuve en un "boliche" bailable fuera del
radio turístico, donde bailaba la juventud local, residentes del
lugar, gozando de la nueva moda del momento; el Line Dance. Caminé
por el Music Row ,por la Broadway Av., visité estudios de grabación,
Estuve en todos los locales de famosos artistas que venden el mismo
"merchandising" solo que cambiando de caras, pasé horas y horas
en disquerías, viendo y comprando a granel. La de Ernest Tubb es
un pedazo de historia. Visité el viejo Auditorio Ryman, donde Hank
Williams enloquecía a su público. La visita al parque Opryland fue
inolvidable. En su museo, en el sector dedicado a Marty Robbins
no pude dejar de pensar, que el estar allí, se lo debía en gran
parte a él. En el Grand Ole Opry pude ver y escuchar en vivo a glorias
como: Porter Wagoner, Hank Snow, The Whites, Bill Monroe, Connie
Smith, Grandpa Jones, Alison Krauss (La vi dos noches seguidas),
Jim & Jesse, Little Jimmy Dickens, Jeannie Seeley, Jim Ed Brown,
Skeeter Davis etc..Pasaré a contar algunas anécdotas. En una maravillosa
e inolvidable noche, asistí a una competencia de Bluegrass que se
desarrollaba en el hotel Sheraton en las afueras de la ciudad. La
competencia duraría todo un fin de semana, y por lo tanto el hotel,
estaba totalmente ocupado por personas vinculadas al evento. El
espectáculo que presentaba el hotel fuera de la sala donde se desarrollaba
la competencia propiamente dicha, impactaba mucho más que lo que
acontecía en el escenario. En todos los pasillos, en el lobby, en
cada esquina libre, en los baños, en las escaleras, en los entrepisos
y en cada minúsculo espacio disponible, había grupos o solistas
ensayando simultáneamente. Espectáculo increíble, especialmente
por la calidad de algunos de sus integrantes. En una esquina perdida
se encontraba un joven (20 años mas o menos), tocando con entusiasmo
el banjo. Al ver que yo lo estaba filmando, me dedicó un tema. Maravilloso.
Varios años mas tarde, adquirí en Bs.As., unos videos (laser discs)
verdadera enciclopedia audiovisual, y en una de sus partes explicaban
la importancia de los diversos instrumentos que componen el campo
de la música country. Agradable sorpresa al comprobar que el elegido
en la parte concerniente al banjo, no era otro que el virtuoso joven
ignoto de la inolvidable noche del Sheraton. Otra anécdota interesante
es la siguiente. Demián era poseedor de un excelente L.P. de Bluegrass,
grabado por un formidable cuarteto llamado "Country Gentleman".
El disco me gustaba mucho y lo había grabado en cassette. En aquella
noche del Sheraton, delante de la sala donde concursaban los artistas,
había una especie de stands donde los grupos mas importantes se
autopromocionaban. En uno de ellos estaban los "Country Gentleman"
vendiendo sus propios discos, de tal modo que pude comprarle la
citada grabación, directamente a uno de sus intérpretes, esta vez
en versión CD. Aquí va la última anécdota. Obviamente estuve en
el famoso bar "Tootsie's Orchid Lounge". Tootsie's es un viejo y
desprolijo bar, diría casi un tugurio. Pero lleno de historia. Está
justo detrás del Ryman, o sea el viejo Grand Ole Opry. Cuenta la
historia, que; mientras los artistas esperaban para salir a escena,
escapaban por la parte de atrás y se tomaban unas copas precisamente
allí. Las paredes están llenas de firmas, fotos autografiadas y
graffitis. Permanentemente hay un cantante entonando temas "Honky
Tonk" porque de eso se trata el lugar. Yo aparecí allí alrededor
de las 8.30/9.00 hs. de la mañana y no sé, si ya, o todavía, estaban
cantando y tomando. Pasé muchas horas gozando de ese lugar que parecía
sacado de un viejo "Western". La historia que quería relatar es
la siguiente: Al trabar amistad con los cantantes y contarles que
había venido especialmente de Argentina para escuchar "Country Music",
me pidieron que elija un tema musical, pues me lo iban a dedicar.
Pensé cual elegir. No fue difícil la elección. Opté por un tema
llamado "Tootsie's Walls". Yo tenía una grabación del mismo, interpretado
por Jay Lee Webb (hermano de Loretta Lynn) y creí que sería la elección
más acertada, ya que la letra hablaba de ese lugar, precisamente
de ese lugar, el lugar donde yo y varios parroquianos nos encontrábamos.
Inesperada reacción. Nadie conocía el tema. Nadie. Moraleja: yo;
especie de "pajuerano", con mediocre inglés y escasa voz, tuve que
cantarles, yo a ellos, el tema en cuestión.

Terminaré el relato de ésta inolvidable y enriquecedora experiencia,
diciendo que tengo todo el viaje almacenado en mi memoria, en primer
lugar, y por si ésta falla, generosamente grabado en varios videocassettes
.Por último, recordaré, que uno de los códigos para reconocer lo
que era música country en mis inicios, era encontrar una leyenda
en los viejos Long Play's, que invitaba visitar el "Country Music
Hall of Fame". Quince años atrás no era ni siquiera un sueño. Ahora
el sueño se había hecho realidad. El viaje fue espléndido, pero
no perfecto. El no poder compartir con alguien tamañas aventuras,
empañó un poco, lo que de otro modo sí habría sido perfecto. Al
regreso, deberé agotar las instancias y hacer algo al respecto.
Algo deberá suceder. Pero esto, nuevamente es otra historia.

Pluralidad
De vuelta, en casa. En nuestra linda casa. Siempre que regreso
a casa, valoro lo mucho y bueno que tenemos aquí, pero sobre esto,
hablaremos en otra oportunidad. Terminaba el relato anterior, diciendo
que necesitaba compartir ésta larga afición con alguien; pero no
me alcanzaba que simplemente gustara del género, deseaba a alguien
que conozca a mi nivel. Si mi nivel era bajo, que fuera bajo y si
era alto que fuera alto. En un ring de box suben contrincantes del
mismo peso. River compite con Boca y Sacachispas con los equipos
de su división. También sentiría placer por enseñarle a quien no
conoce, si éste tiene voluntad de aprender. Pero la realidad es
que en aquel momento no conocía ni a uno ni a otro. Pero algo habría
de acontecer.
Un día, caminando por el centro, descubro una pequeña disquería
en una galería de la la Av.Córdoba (entre Florida y San Martín).
El comercio era muy pequeño, lo atendían sus dueños, una parejita
muy joven, el nombre del negocio era "El Perro" y su característica
era que todos los CD eran exclusivamente de Blues y de Country.
Si yo en casi cuarenta años no había podido conseguir un compañero
de hobby, mal presagio podía tener para éste modesto emprendimiento,
que debería sustentarse con los aficionados al blues, ya que de
los que debieran corresponderle por el lado del country.....mejor
no opinar y para peor, su regular ubicación. Vuelvo al relato. Un
día conversando con la dueña, comienzo a contarle mi historia, en
ese momento otra mujer también se encontraba en el local, escuchando
el relato. Se me acerca y me dice: ¿No le interesaría relatar su
historia en un programa de TV, dedicado a variadas aficiones? El
programa en cuestión era "Tiempo de Hobbys" y lo conducía Martín
Wullich. Era transmitido, por la mayoría de las empresas de televisión
por cable, y cada emisión era repetida innumerable cantidad de veces.
Acepté la propuesta. Obviamente no me interesaba exhibirme en TV,
lo que sí me interesaba como es dable suponer, era contactarme con
alguien para terminar definitivamente con mi actividad solitaria.
El milagro comenzaba a gestarse. A Martín Wullich yo ya lo conocía,
porque en aquel entonces éramos colegas. Mi actividad comercial
es la venta de audio/video y en aquel entonces Martín se desenvolvía
en el mismo rubro, amén de su actividad periodística. Unos días
mas tarde, vinieron a mi negocio para realizar la grabación. Mucho
profesionalismo, mucha cámara, mucho relato y.......¡a la pantalla!.Ahora,
a esperar la respuesta. Y la respuesta no se hizo esperar. La contundencia
y la inserción de la TV en el hogar, es de una gran fuerza. Y no
estamos hablando de canales de aire. El sistema era el siguiente:
yo había dejado mi número telefónico en el canal y si a alguien
le interesaba lo mío, llamaba, pedía mis datos y se establecía el
contacto. Así de sencillo. Y comenzaron las llamadas. Quizás finalmente,
no era el único que amaba a la música country. Conclusión: la presentación
en el programa de TV cumplió su cometido. Cuarenta años de soledad,
quedaban atrás.
Pasaré a continuación a comentar las diferentes relaciones que
establecí, a partir de lo relatado anteriormente.
Me habré de referir exclusivamente a aquellos contactos donde se
concretó un encuentro personal.
Nota: La siguiente parte de éste capítulo refiere específicamente
a personas con las cuales compartí vivencias relativas a mi afición
Uno de los primeros en llamarme fue Juan Bautista (Tata) Yofre.
Este diálogo tuvo un inicio curioso. Es sabido, pues lo manifestó
en los medios muchas veces, que él, es poseedor de una gran colección
discográfica. La mayor cantidad corresponde a música country. Sucede,
tal como me sucedía a mi, que Tata creía que en la Argentina, no
había otros aficionados serios del género, de tal modo y como para
no perder tiempo, empleó un sistema " filtro" muy ocurrente. Tras
un breve saludo, me preguntó quienes eran mis intérpretes favoritos.
Estimo yo, que de éste modo, podría ubicar mejor mi nivel. Debo
reconocer aquí, que tras la experiencia, incorporé como mía, la
táctica. No es en absoluto una actitud discriminatoria, sino una
rápida " radiografía" del posible conocimiento y de los gustos,
de la persona con la que se está iniciando el diálogo. Cuando le
contesté que el primer lugar le correspondía a George Jones, su
respuesta fue: el mío también; cuando le manifesté que el segundo
lugar le correspondía a Merle Haggard, me respondió: que casualidad,
el mío también; al mencionarle que el tercer lugar lo ocupaba David
Allan Coe , simplemente dijo: ¿cuándo nos podemos encontrar? . La
cita fue para el primer domingo. A las 14.30hs. era gentilmente
recibido en su domicilio. Una prolija habitación repleta de discos
superaba cualquier expectativa. El diálogo fue cordial. Tata no
salía del asombro, al relatarle yo, que prácticamente toda mi colección
fue comprada en el país. Al preguntarle si me podría prestar algunos
discos para grabar, vaciló, me manifestó que no era su costumbre
y que era muy celoso de su colección. Aún no sé que aconteció, pero
al rato cambió de parecer y pude llevarme 9 fantásticos discos de
David Allan Coe. Aparte de la magnífica colección discográfica,
Tata, dispone de una estupenda colección de fotografías autografiadas
de personalidades mundiales, las mismas se encuentran prolijamente
enmarcadas y en ese momento, engalanaban varias paredes de su vivienda.
El momento mas emotivo de aquella tarde, aconteció cuando Tata descolgó
de una de las paredes, una fotografía autografiada de George Jones,
y simplemente me la obsequió. Al rato recibí otra de Hank Williams
Jr. Ambos cuadros cuelgan hoy en una de las paredes del privado
de mi negocio. Hace pocos días le envié un mail en el que volví
a agradecerle el generoso gesto, acaecido ya, hace diez años. Seguramente
debido a sobreexigencias laborales, nuestra posterior relación se
limitó a esporádicas charlas telefónicas.
El segundo encuentro al que me referiré, es al que concierne a
Santiago Fitz Simon. Mi intención primaria, obedecía a relacionarme
con otras personas a fin de poder compartir el hobby. Con Santiago
éste objetivo se vio generosamente plasmado, pero el rédito obtenido
supera ampliamente lo inicialmente buscado. En la persona de Santiago,
he encontrado un verdadero amigo, un gran amigo. Y eso, no es poco
decir. Pasaré ahora a relatar nuestra historia.
Santiago se hallaba haciendo " zapping" cuando al pasar por uno
de los canales se encuentra con una imagen de Alan Jackson. ¿Country,
en la televisión argentina?. Obviamente, no. Era "Tiempo de Hobby´s
y allí me encontraba yo. De inmediato, se comunicó con el canal,
accediendo a mis datos. Lunes mediodía. Se establece el contacto
telefónico. Voy a emplear el sistema "filtro". ¿Decime Santiago,
cual es tu artista favorito? . Medita unos segundos y responde.
-Dan Seals. ¿Dan Seals?. -Si, Dan Seals. Pienso, este cantante no
es un ilustre desconocido, pero tampoco es Kenny Rogers. Reflexiono,
este tipo conoce, sin lugar a dudas, por la seguridad con que habla,
este tipo sabe y conoce.- Santiago ¿cuándo nos podemos encontrar?.-
El domingo. El domingo es el día elegido. En mi negocio a las 14.00hs..
(En El Palomar, en aquel entonces, entre Belgrano y Palermo, hoy).
Domingo, rejas del local puestas. Golpean. Abro. Acabo de conocer
a la persona que actualmente mas conoce de música country en la
Argentina, acabo de conocer a uno de mis mejores amigos, acabo de
conocer a "un hermano de sangre". A excepción de la primera parte
de mi relato (la de la década del 50), y la del viaje a Nashville,
es un historia multiplicada por dos. Armamos toda nuestra colección
con un trabajo "a pulmón" en Buenos Aires. El 70% del material que
compramos es el mismo. Fue comprado en los mismos comercios y en
la misma época. Los intérpretes los íbamos conociendo sobre la marcha
y empleando los mismos códigos. Ambos solíamos hacer la misma pregunta,
a los comerciantes que nos proveían los discos. Decime ¿no hay otro
"loco" que compre ésta música?.- No-. Nos podrían haber relacionado,
pero no lo hicieron; seguramente por alguna mezquindad comercial
.Los sub-géneros del country, los artistas y los métodos de estudio
también eran los mismos. Tenemos casi la misma edad (le llevo 2
años), nos casamos en la misma época, nuestras respectivas esposas
están "podridas" del "Country" y tenemos un montón de hijos (yo
3, él 4, todos adultos). Con tantas cosas en común, no es difícil
comprender la causa por la cual, desde hace 10 años, nos encontramos
tres o cuatro veces por mes, hablamos largas horas por teléfono
y obviamente debatimos sobre country, country y más country.
Transcurridos los primero encuentros con Santiago, al poco tiempo
tuvimos una nueva incorporación. Se trataba de Alberto Fontán. Alberto
fue recomendado por la dueña de "El Perro" cuyo nombre era Javiera.
El flamante nuevo socio, era también un hombre canoso (un "viejo",
como nosotros) que ama profundamente el género en cuestión. Posee
una muy generosa colección. Además del "Country" gusta mucho del
"Rockabilly", género independiente y no considerado un "sub-género
del country, aunque comparte muchos de sus intérpretes. Sin profundizar
demasiado, podríamos definirlo como cómo un "mix" del rock y del
country. Obviamente no quisiera entrar en debate alguno al respecto,
pero esto es lo que dice parte de la letra del éxito de 1957, "Rock
a Billy", tema inmortalizado por Guy Mitchell y conocido en nuestro
país con el empobrecido título de "Rock de Guillermito". Al respecto
ampliaré mi observación, mencionando la traducción en nuestro medio,
de otro gran éxito de Guy Mithell y de Marty Robbins, titulado "Singing
the Blues" que fue traducido como "Cantando las tristezas", perdiendo
la fuerza y la doble acepción que posee en su idioma original. Gracias
a Fontán, mis grabaciones "rockabileras" se incrementaron notoriamente.
Alberto tenía una audición de radio en una FM de la localidad de
Florida (Partido de Vicente López), con una audiencia relativamente
numerosa, siempre dentro de las limitaciones del género. En una
oportunidad, nos invitó a Santiago y a mí, a una de sus audiciones,
fue muy ameno y aún conservo la grabación de esa emisión. El menos
sorprendido con esos encuentro era Alberto, ya que precisamente
por su audición, tenía algunos contactos con amantes del country,
aunque solía aclarar, que aquellos, tenían poco que ver con nosotros,
ya que él, nos calificaba como "pesos pesados" .En el historial
de Alberto figuraba el haber vivido un tiempo en USA y un tiempo
más prolongado en el Japón. Algunas de sus "figuritas difíciles"
eran grabaciones de "country" traídas de allí precisamente. Por
cuestiones laborales tuvo que radicarse en una localidad del interior
de la provincia de Buenos Aires, lo que ocasionó obviamente la interrupción
de nuestros encuentros, que no fueron retomados, a su regreso. Siempre
podrá retornar ya que guardo de su persona un recuerdo agradable,
de un ser tranquilo, apacible y de haber sido uno de los " pioneros"
de estos, más que agradables encuentros.
Pasaré a referirme a otro de los "pioneros". Se trata en éste caso
de Luis López Villalba. A Luis ya lo había conocido unos años antes,
en calidad de cliente de mi negocio. En su oportunidad, él me mencionó
su afición con respecto al country. Solo debo imaginar que no profundicé
la relación en aquel momento, prejuzgando su real pasión por el
género. Como siempre sucede con los prejuicios, son muy malos compañeros
y por ésta causa yo me vi privado de enriquecedores encuentros,
en un momento de soledad, que a no dudarlo me habrían resultado
por demás gratificantes. Al comenzar a armarse nuestro pequeño e
incipiente grupo, tuve un nuevo acercamiento con Luis y allí nuestros
lazos se afianzaron pudiendo apreciar su verdadera magnitud como
persona, su importantísima colección y su devoción por el tema.
Su especialidad es un sub-género del country denominado "Bluegrass",
y es una vertiente que agrupa a una numerosísima comunidad en los
Estados Unidos, al punto de que sus seguidores, la consideran la
más importante como así también, la que posee la mayor cantidad
de seguidores, dentro del inmenso abanico de la "Country Music"
. Sus representantes históricos son, su casi "creador" Bill Monroe
y un dúo compuesto por los talentosos señores, Earl Scruggs y Lester
Flatt. Los instrumentos que caracterizan ésta música son fundamentalmente
cuerdas: violín, banjo, dobro, guitarra y mandolina. Las voces masculinas
en muchos casos se corresponden a altos tenores, lo que dificulta
su aceptación inmediata, para aquellos oídos desacostumbrados a
éste no tan frecuente registro vocal. El cine ha contribuido a la
difusión de esta música, siendo un caso emblemático la banda sonora
de la recordada "Bonnie and Clyde". Sin lugar a dudas, la colección
de "Bluegrass" de Luis es la más importante dentro de nuestro medio
local, lo que no invalida un muy numeroso número de placas correspondientes
a otros sub-géneros.
El relato prosigue ahora con la incorporación a nuestro grupo de
Nelson Domínguez Barandica. Nos conocimos del siguiente modo. Entre
las disquerías con material "Country", se encontraba una muy curiosa.
Estaba ubicada sobre la peatonal Florida, casi Av. Córdoba. Su particularidad
era que no se hallaba directamente a la calle, sino que estaba al
fondo, muy al fondo, de una importante casa de venta de indumentaria
deportiva. Obviamente dos rubros muy ajenos entre si, y la única
manera de enterarse de su existencia era por un muy reducido grupo
de Cd's, que exhibían en una de sus vidrieras. El vendedor de esa
disquería era un joven muy atento, con avidez por aprender algo
sobre la música que buscábamos. Era mas generoso que aquellos a
los que me referí anteriormente, de tal modo que al solicitarle
si tenía el teléfono de otro "loco"como yo, fue solidario y estableció
la comunicación inmediatamente . Allí mismo llamó a su otro "loco"
cliente, y me pasó el auricular. Del otro lado apareció Nelson.
Saludos, formalidad y a utilizar el ya famoso sistema "filtro" .Nelson,
tus intérpretes favoritos ¿son? : - El primero George Jones y el
segundo Merle Haggard. -Nelson, esperame, voy a un locutorio, así
hablamos más tranquilos. La conversación duró una hora y la cita
fue para el día siguiente a las 21.00hs. en la confitería Manhattan
en la esquina de la Av. Cabildo y La Pampa. Habría de acompañarme,
mi ya eterno compañero, Santiago. Cordial encuentro y va una anécdota.
Nos sentamos a conversar en una mesa, y tal como sucede cada vez
con mayor frecuencia, la música de fondo excedía el volumen deseado,
no se podía hablar. -Mozo, pude bajar el volumen, por favor. -Gracias.
Al rato, Nelson nos muestra su última adquisición discográfica.
-Mozo, podría poner este CD, como música de fondo, por favor. -Gracias.
Pasa un minuto. - Mozo, puede subir el volumen, por favor. - Gracias.
Creo que el sentimiento reprimido mas cercano del mozo en ese momento,
debe haber sido, cometer un triple "countrycidio" . Nelson también
es poseedor de una muy importante colección discográfica. Su sub-género
preferido, es el Honky Tonk al igual que para el resto de nosotros,
con excepción de Luis, cuyas preferencias ya relaté anteriormente.
Era al momento, el que tenía el mejor manejo de inglés (algo muy
importante, para nuestro hobby) y esta dotado de una agradable voz
para el canto, acompañándose satisfactoriamente con la guitarra.
Con la incorporación de Nelson al grupo, quedaría cerrado el primer
grupo de integrantes que realizaba nuestros históricos encuentros,
en mi "viejo" local de Ciudad Jardín, Lomas del Palomar. Dichos
encuentros los realizábamos siempre los días domingo, nos encontrábamos
aproximadamente a las 14.00 hs. y finalizábamos en un horario cercano
a las las 22.00 hs. La actividad que mas tiempo nos demandaba de
aquellos encuentros era la siguiente. Mi colección estaba a la vista,
pues la tenía allí en el local. Todas las placas que cada uno de
los integrantes no poseía, se las llevaban para grabar a sus respectivas
casas. A cambio de eso, cada uno de ellos me traía un bolso lleno
de discos que yo no tenía, a efectos de realizar el mismo trabajo.
Al encuentro siguiente volvía todo ese material, y se iniciaba un
ciclo nuevo, cada vez con un mayor número de placas. Con el correr
del tiempo, nuestras colecciones se vieron incrementadas de una
gran manera. Yo grabé todos los discos que mis compañeros habían
comprado, y ellos exactamente lo mismo pero a la inversa. En aquel
entonces, la única manera de realizar las copias era con cassettes,
ya que las grabadoras de CD aún no existían en versión hogareña.
Tengo aún pendiente la gran tarea de pasar esas grabaciones a CD,
y luego esa colección de cassettes, será vendida por encontrarse
duplicada. Es una inmensa colección, de un valor inmensurable, para
los amantes del country. Llegado el momento su valor económico será
seguramente muy bajo, ya que el soporte en cuestión técnicamente
es obsoleto. Guardo en mi memoria, las reuniones de aquellas tardes,
como inolvidables, ya que allí se inició lo que di en llamar "pluralidad".
A la fecha Luis ha dejado de asistir a nuestras reuniones y Nelson
lo hace con poca asiduidad pero seguramente en cualquier momento,
volverán. Olvidé aclarar, que ambos son hombres jóvenes, que a la
fecha no superan los cuarenta y tantos años. Mientras tanto, se
han sumado caras nuevas, que me permiten seguir con el relato.
El tiempo sigue su curso. Mi actividad laboral se desarrolla ahora
en un "coqueto" local de un paseo comercial denominado "La Cuadra",
que integra un "mini-shopping" conocido como "La Imprenta". Este
nombre se hizo extensivo a todo el barrio y para quien no conoce
la zona, diré que se encuentra entre Belgrano y Palermo y para precisar
más aún, entre el "Las Cañitas" y el Hipódromo. El rubro, como ya
mencioné anteriormente en el que me desempeño, es audio y video.
Amén de la actividad comercial, que realizo en el local, el mismo,
pasó a convertirse en un recinto multifuncional. El uso que le doy
es el equivalente a un cómodo "living" de una casa, o más precisamente,
lo que sería una sala de recreación. Obviamente lo que abunda allí
es sonido e imagen. Muchísimos equipos de audio, televisores gigantes,
una sala de proyección, etc. En este apacible lugar, gozo, sin molestar
a nadie, de mi abundante colección de música, videos, libros, revistas,
computación y todo aquello que me proporciona placer, concerniente
a mis aficiones enunciadas. El trabajar en "éste", "mi lugar en
el mundo", me coloca francamente en una situación de privilegio,
ya que olvidé mencionar, que además, uno de mis grandes hobbys,
es el audio y el video, precisamente el rubro, con el que me gano
la vida. Por todo lo expresado anteriormente, también se convirtió,
en el lugar de encuentro con muchos de mis amigos y por extensión,
en la "sede" del "Country-Club". Nuestras tradicionales reuniones
se realizan con gran asiduidad y con absoluta regularidad. Llevamos
cientos de encuentros, con la "country music" como estrella dominante,
y eso nos hace pensar que se trata de un tema inagotable. Los encuentros
suelen comenzar alrededor de las 22.00 hs. y el problema pasó a
ser la hora de finalización, ya que nuestro gran entusiasmo por
lo que compartimos, nos dificulta terminar con nuestra actividad
recreadora, llegando a separarnos en algunas oportunidades, en horarios
cercanos al amanecer.
Estamos en 1996. Una nueva incorporación habría de producirse.
Se trata en este caso, de Henry Donati. Indiscutiblemente "un personaje
pintoresco". Se introduciría por primera vez, al grupo, un músico.
Hasta ahora, los integrantes éramos estudiosos, conocedores o simplemente
amantes de la música. Ahora contábamos con un ejecutante. Antes
de comenzar con los relatos concernientes a nuestro encuentro, haré
algunas disquisiciones con respecto a este singular y simpático
personaje. Diré en primer lugar, que Henry es una persona íntegra,
con valores humanos, por demás evidentes. Guardo en mi memoria,
actitudes y gestos nobles, que seguramente no habré de olvidar.
Profundizando en la relación que nos concierne, podría decir que
en la misma operó una especie de "simbiosis". Henry ha aportado
en mi "vida country", y yo he aportado en su "vida country". Yo
aporté, un cambio y un "agrandamiento" en su gusto y repertorio
musical; y él, aportó la riqueza de sus relaciones sociales locales,
lo que posibilitó, la incorporación de valiosísimas personas a nuestro
grupo, algunas de las cuales, hoy son mis más dilectos amigos.
Nos debemos, mutuo agradecimiento. Vayamos a las anécdotas. En la
misma época que yo ingresé al complejo comercial donde trabajo,
cerraba sus puertas un local vecino, cuya especialidad era la venta
de botas tejanas. Un día, golpean a la puerta de mi establecimiento
(suele estar siempre con llave). Miro. Es un "cowboy". Vuelve a
golpear. Abro. -¿Conoces un negocio que vende botas tejanas?. -No
está mas, ya no existe. -Que lástima, porque yo tengo una banda
de música folk y country. -¿Country?. -Si, country.- Mirá a tu izquierda,......
ves todos esos CD's, allí no hay un solo disco que no sea country.
-Pasá, por favor. Comienza la relación. Implementaré inmediatamente
el sistema "filtro". Henry me hace conocer sus intérpretes y conjuntos
favoritos. La mayoría "milita" en lo que yo di en llamar "las periferias
de la música country". No se corresponde en nada, a lo que yo escucho.
No es ni mejor, ni es peor, es simplemente diferente. Lo invito
a escuchar, "mi música". George Jones, LeAnn Rimes, Merle Haggard,
Tanya Tucker, Doc Watson, Mark O'Connor. Aún recuerdo el orden.
A Henry le brillan los ojos. Henry goza. A Henry se le ha ampliado
el horizonte. Nunca renegará de América, de Cat Stevens, de James
Taylor, de Joan Baez, de Creedence. Sería absurdo hacerlo. Puede
gozar de "ambos mundos". Ha empezado a sumar. Este ha sido mi aporte
y me llena de satisfacción. Mi "esfuerzo" enriqueció a un tercero.
Y esto para mi es un gran premio. Al poco tiempo, Henry me invita
a compartir una noche en un "pub" en la calle San Martín. Hago extensiva
la invitación a Santiago y a Nelson. A Henry lo acompaña una señorita
que también gusta de cantar.¡ Oh, casualidad!, la señorita en cuestión
es la hermana de Nelson. Ni soñaban encontrarse allí. Pasamos una
noche divertida, cantando. Las diferencias aún eran grandes. Lo
que Henry cantaba, yo no lo conocía y lo que yo quería cantar, a
él, le resultaba desconocido. Hoy esto ya no podría acontecer. El
crecimiento profesional de Henry ha sido notorio. Siente pasión
por lo que hace y yo lo calificaría como un gran entusiasta. Lo
mío y lo de Santiago ha sido una lenta incorporación de conocimientos
a lo largo de muchísimos años. Henry también lleva numerosos años
de músico, pero los últimos han sido a ritmo frenético. Debido a
su constante actividad, su presencia en nuestro grupo ha disminuido
notoriamente. Reitero mi gratitud por los miembros que se integraron
a nuestro "tropa", ya sea por su recomendación directa o por vinculación
indirecta. Por último quiero destacar como simpático, su permanente
atuendo de "cowboy", y como digno de mención, el constante apoyo
y estímulo que recibe de su muy agradable esposa.
Nuestro pequeño grupo sigue creciendo. En una oportunidad, se acerca
a nuestra "sede", Rony Romero. Rony es un hombre de mi generación.
Profesional, abogado. Hombre de carácter tranquilo y apacible. Jamás
dará la nota discordante. Perfil bajo. Conocedor y amante del género.
No es de los participantes consuetudinarios, sus visitas son poco
frecuentes pero siempre que se hace presente, contribuye con su
aporte positivo, pues crea distensión para el resto del grupo, aportando
interesante material y su permanente buena predisposición. ¡Que
más, podemos pedir!
Entre los nuevos integrantes, voy a referirme ahora, a dos jóvenes
entusiastas, que ya asisten hace algunos años a nuestras reuniones.
Treinta y tantos largos años de edad, excelentes amigos entre sí,
se incorporaron en forma conjunta. Sin lugar a dudas, dos buenas
personas. Sergio Groppa, uno, Fabián Suárez el otro. Arquitecto
el primero, y especialista en tareas vinculadas a la economía y
a la informática, el segundo. Es raro no verlos juntos, y entre
sus periplos destacados figura un viaje a USA, con la lógica escala
en Nashville. Apasionados de la "country music", fundamentalmente
del "honky tonk", y dentro de éste subgénero, fanáticos de Merle
Haggard. Su máximo orgullo, es haber asistido a un recital del mismo,
en forma personal. Sergio adora musicalmente además, al gran Elvis
y Fabián amplió últimamente sus horizontes, incorporando nuevos
sub-géneros y temas, extraídos principalmente de las interminables
sesiones de grabación que Santiago realiza, bajando música de Internet.
Sergio es uno de los integrantes del grupo, mas inquieto, ya que
cualquier reunión, recital o evento relacionado a nuestra afición,
lo tienen siempre como infaltable participante. Fabián de carácter
mas sosegado, privilegia más las reuniones de nuestro grupo, auque
como es lógico suponer, cada tanto, acompaña en sus aventuras, a
su inseparable amigo, aunque tan solo sea por el placer de participar
en la degustación de unas buenas copas.
Un breve paso por nuestro grupo ha sido el de Marcelo Cutillo.
Marcelo llega a nosotros, blandiendo su condición de conductor de
un programa radial, una AM de la zona de Tapiales, al frente de
un ciclo obviamente referente a la música que nos incumbe. Su presencia
fue durante un tiempo, muy intensa. Demostró al comienzo de esta
relación, un gran entusiasmo con respecto a Santiago, como así también
con respecto a mi persona, siendo correspondido con nuestras actitudes.
A través de su audición logró contactos con gente del estado de
Tennessee, vinculados a la "country music". Fue invitado a viajar,
y logró ganar dos premios, relacionados con su programa radial,
mérito éste, no igualado por otro argentino. Su gusto musical se
corresponde a una relativamente nueva vertiente de la música que
nos ocupa, denominada genéricamente con el muy lógico y sencillo
nombre, de "New Country" .Esta nueva corriente, tiene un muy claro
y preciso momento de inicio, y es el que corresponde al momento
en el que hace su aparición, el super exitoso, Garth Brooks. Su
suceso fue demoledor, superando en ventas discográficas a todos
sus antecesores, incluyendo a los legendarios intérpretes de la
primera generación (Jimmie Rodgers, Hank Williams, Lefty Frizell,
Kitty Wells, etc.), a los de la generación de los grandes "popes"(George
Jones, Merle Haggard, Johnny Cash, Willie Nelson,etc.) y hasta a
los de la relativamente nueva, generación intermedia (Alan Jackson,
George Stait, Dwight Yoakam ,Randy Travis, etc.). Tras el delirante
éxito de éste joven oriundo de Oklahoma, el mercado discográfico
levantó sus ventas de manera contundente. El género sufrió un verdadero
"aluvión" de nuevos cantantes jóvenes, muchos de ellos, buenos,
varios de ellos regulares y una gran cantidad decididamente mediocres
o para ser más precisos, malos. Muchos de ellos no eran otra cosa,
que una burda imitación, del mismo Garth Brooks. Este joven, de
probada capacidad, se ha ganado, por mérito propio varias páginas,
dentro de la historia de la "Country Music". A la fecha, el New
Country encabeza las ventas generales, contando en sus filas con
algunos grandes valores, varios de ellos, poseedores de indiscutible
talento. La característica mas destacada del nuevo sub-género, es
un importante vuelco hacia la música "Pop" y un absoluto abuso,
de la percusión, algo heredado precisamente del pop y del rock.
Personalmente, entiendo, que esta circunstancia no mejoró el género,
pero hago especial hincapié que ésta apreciación es absolutamente
subjetiva, y corre por total cuenta de quien suscribe la presente.
Volviendo a Marcelo, diré que tal como un día apareció por esta
modesta "asociación", desapareció de nuestro entorno, sin aviso.
Los integrantes de éste pequeño grupo, hubiéramos preferido una
despedida ligeramente más formal. Pero incorporando y haciendo mío,
el idioma de los jóvenes, simplemente diré: Todo bien.
Habré de referirme ahora a la incorporación de Néstor Martínez.
Néstor es a la fecha el mayor del grupo. Hago hincapié en éste punto,
porque hasta ahora lo era yo. Fui superado en edad pero estamos
mas o menos igualados en años de "trabajo", ya que Néstor también
recuerda aquellas históricas épocas, de los inicios del gran Marty
Robbins, de la dulce voz de Patsy Cline, o del eterno jopo de Alan
Ladd, jopo, que sobrevivía invariablemente a los más encarnizados
enfrentamientos y peleas. Cuando Néstor apareció por primera vez
y comenzamos a hablar, la magia del encuentro volvió a producirse,
tal cual, como había sucedido anteriormente con Santiago. Néstor
sabe mucho, sigue siendo un muy esmerado estudiante que profundiza,
compara, evalúa e intelectualiza. Con más de sesenta años a cuestas,
son pocos los jóvenes que conozco, que proceden así, siempre en
referencia al tema que nos incumbe. He aquí, un espejo en que mirarse.
Su "juventud" también se manifiesta en su actividad laboral, ya
que es, instructor de tenis. Hace unos años, Néstor también dirigió
una audición radial en una FM del medio local, actividad ésta, que
a la fecha se encuentra suspendida. Su participación en nuestras
reuniones, es prácticamente de asistencia perfecta. En los años
que viene participando, jamás ha tenido, ningún tipo de roce o diferencia
con nadie, fácilmente atribuible a su buen carácter y a su eterna
buena predisposición. En este punto quisiera hacer un paréntesis,
para luego proseguir con una anécdota. Nuestro grupo, brega por
seguir integrando nuevos miembros. No hay cuota mensual, ni cuota
de ingreso. Hay sí, ciertos requisitos, a saber: 1) Ser una buena
persona. 2) Amar a la "Country Music". 3) Tratar de aprender. El
primer requisito, es indispensable, el segundo es lógico y el tercero
es enriquecedor. Hecho este comentario, pasemos a la anécdota. Estábamos
reunidos conversando acerca de los medios que tendríamos que emplear,
para sumar integrantes al grupo. Néstor piensa en voz alta, y dice:
- Hace como veinte años conocí a un muchacho, que grababa música
country. En aquel entonces, le compré algunos cassettes y todos
estaban muy bien grabados. -Bueno, convoquémoslo. -No tengo idea,
ni donde vive, ni donde trabaja, ni sé absolutamente nada de él,
hace mas de veinte años. -Solo recuerdo su nombre, pero es un nombre
relativamente "fácil", de modo tal, que encontrarlo en la guía telefónica
no será tarea sencilla. -No importa, probemos, llamemos a todos,
los que se llamen de ese modo. Néstor es paciente y perseverante.
Tras muchísimas llamadas no exitosas, prueba con la última. En una
de esas......... -Holá, buenas tardes, casualmente vive allí un
señor que gusta de la música country y que se llama Jorge Alonso.
- Está hablando con el consultorio del Doctor Alonso, soy su secretaria
y creo que gusta mucho de la música"Country". Le paso la comunicación.
El Dr. Jorge Alonso es un prestigioso médico, cuarenta y tantos
años, y fanático de la "Country Music". Es una feliz y acertada
incorporación y llega a nosotros, a través del método relatado.
Tras su primera visita, pasó a convertirse en uno de los concurrentes
incondicionales del grupo. El lapso transcurrido entre su "changa"
de estudiante, hasta el momento de nuestro encuentro, se desarrolló
como en la mayoría de los casos en total soledad, siempre en referencia
a la música en cuestión. Jorge es un hombre agradable, trasmite
paz y bonhomía, es divertido y está siempre de buen humor. Posee
una más que sólida colección, prolijamente clasificada, a través
de un trabajo computarizado. De nuestra relación "hobystica", pasamos
muy rápidamente a una relación de amistad.
Hace unos meses, gozamos de una importante cena en su casa, siendo
invitado en la ocasión Santiago con su señora y yo con la mía. Una
noche digna y agradable, que demostró, una vez más, que lo que se
inició compartiendo simplemente una balada, pudo devenir en una
más que sólida amistad.
El grupo sigue creciendo. Se acerca a nosotros, un apolíneo joven,
declarándose fanático de la música country. Su nombre, Santiago
Strático, rebautizado inmediatamente por nosotros, como Santiaguito.
Habiendo ya un Santiago en el grupo, el nuevo apelativo resulta
lógico, aclarando que el diminutivo, es puramente por sus muy jóvenes
33 años, y no por su talla, que supera el metro noventa. La colección
discográfica de este joven es apabullante. A la fecha, y tras conocerlo
ya, hace varios años, puedo asegurar dos cosas: dentro de su generación,
posee sin dudas, la más importante y numerosa colección del género,
y lo que es mucho más meritorio aún, es el hecho de ser la persona
joven, con mayor conocimiento sobre el tema que nos atañe. Los jóvenes
integrantes de los distintos conjuntos locales, seguramente ávidos
de aprendizaje, deberían pedirle la receta; aunque creo conocerla.
Perseverancia, tiempo, ganas y estudio. Fundamentalmente estudio,
mucho estudio. Resulta además, muy notorio, la preferencia musical
de Santiaguito. El country clásico, es por lejos, su favorito. Dada
su edad, la lógica indicaría, una mayor identificación con el "new
country", cosa que no sucede en este caso. Es gratificante para
personas de mi edad, el poder compartir viejos temas, entonados
por viejos músicos, con jóvenes de la misma edad de mis hijos y
es doblemente gratificante el comprobar, que el placer es recíproco.
Con "herederos" como Santiaguito, presiento que hay "countrymanía"
por un tiempo por demás prolongado.
Hace un par de años, Henry nos invita a uno de sus recitales, esta
vez en la localidad de San Isidro. Asisto en compañía de Santiago.
El público, tal como sucede siempre, es gente simpatizante del género,
pero no conocedora del mismo. La prueba de ello, es que generalmente
solicitan la interpretación de temas archigastados o los que no
encuadran dentro del género. Con el paso de los años, Henry aprendió
a pilotear el problema con destreza. Hay que combinar algo de lo
que el público conoce y algo para que comiencen a aprender. Esa
noche, nos presentan a dos jóvenes, ambos engalanados con sendas
remeras negras. En el frente de las mismas, relucía el rostro de
sus respectivos ídolos. Uno era Willie Nelson, el otro David Allan
Coe. La popularidad de Willie Nelson trascendió más allá de las
fronteras de la "country music", pero David Allan Coe es muy del
"palo", y difícilmente lo conozca, quien no haya profundizado en
los terrenos de nuestra cautivante música. Habrá que indagar la
"trayectoria" de sus portadores. Treinta y tantos años ambos, amigos
entre si y ultrafanáticos del country. Tal como lo demuestra el
perfil y la edad de los personajes que lucen en sus respectivos
pechos, su sub-género preferido es el honky-tonk, fundamentalmente
ejecutado por artistas correspondientes a la generación de los cantantes
anteriormente mencionados. Nuevamente nos encontramos aquí, ante
dos personas jóvenes, que al igual que Santiaguito, prefieren artistas
mayores, que como ya lo dijimos, no pertenecen a los de su propia
generación. El "new country" deberá mejorar "algo", a riesgo de
perder seguidores, que por edad, deberían pertenecerle. Tras tan
larga presentación, diré que nuestros nuevos "socios" son Diego
Lagoa y Yulie Ruth. Describiré a ambos. Diego es un muy buen chico,
con un proceder con respecto al grupo, que calificaría como de inconstante.
Tuvo momentos en los que aparecía con llamativa asiduidad, alternándose
con épocas en las que no se le ve la cara. Actualmente se encuentra
de "vacaciones", lo que no invalida que el viernes próximo, pueda
aparecer, tal como si no nunca hubiera faltado a reunión alguna.
Es un personaje sumamente divertido, poseedor de una generosa colección
y en su "haber" figura, un magnífico viaje a USA, con obligada parada
en la ciudad de Nashville. Es un buen conocedor de nuestro inagotable
tema. Pasemos a Yulie. Yulie Ruth es lo que en nuestro porteño lenguaje
se denomina "un tipo macanudo". Si este escrito llegara a manos
de quien no domine nuestro lunfardo, jamás sabría, lo mucho que
este calificativo, involucra y significa. Aparte de buena persona,
excelente músico. De los que actúan en nuestro medio y dentro de
nuestro género, de lo mejor. Sin lugar a dudas. Una de sus grandes
virtudes es la humildad. En numerosas ocasiones conversando sobre
algunos interpretes para nosotros conocidos, si él, no los conoce,
no tiene ningún problema en reconocerlo, beneficiándose con su actitud,
ya que inmediatamente le ofrecemos grabaciones de los mismos. Su
proceder, lo beneficia. Este modo de actuar, que parece tan lógico,
no es el que asumen otros artistas. Algunos manifiestan conocer
"todo", con lo que pierden la oportunidad de recibir un desinteresado
apoyo. De esta manera, coartan su propio crecimiento; siendo dos,
las causa de este comportamiento: un orgullo mal entendido o un
desamor por lo que hacen. Yulie se desempeña como bajista en la
agrupación comandada por Pappo y también realiza presentaciones
con su propio grupo. Con una agenda tan complicada, sumado a sus
permanentes giras, poco es el tiempo que le resta para asistir a
nuestras reuniones. No obstante ello, esporádicamente contamos con
su presencia. Nos une un afecto recíproco, un gran respeto y una
mutua admiración.
De los concurrentes permanentes que asisten a nuestras reuniones,
el último al que habré de referirme, es al joven Leonardo Sinamon.
Treinta frescos abriles, vistos desde la óptica de quien escribe,
es alguien muy joven, pero su proceder corresponde a un ser adulto,
responsable y con muchas ganas de aprender. En sus primeras visitas,
solía traer generalmente, como muestra de sus temas predilectos,
grabaciones pertenecientes al "new country", pero al encontrarse
con un grupo que mayoritariamente prefiere el "country" tradicional
o clásico, sus preferencias comenzaron a variar, sin que nadie ejerciera
presión alguna, al respecto. Obviamente poco sentido tendría hacerlo,
ya que como se sabe "sobre gustos no hay nada escrito"; pero nuevamente,
es digno de mención, el fuerte impacto que produce en los jóvenes,
el escuchar temas e intérpretes "clásicos", cuando alguien les brinda
dicha posibilidad. De todos modos, vuelvo a reiterar, que lógicamente
cada uno escucha el estilo que más le place, sin necesidad de abrir
juicios de valores, al respecto. Si en el futuro de nuestro país,
habremos de tener estudiosos, seguidores, y amantes de la música
country, seguramente en la persona de Leonardo, habremos de encontrar,
a uno de sus más conspicuos representantes.
Hasta aquí hice un relato que abarca desde mi infancia hasta el
presente. Trataré ahora, de vislumbrar el futuro. Santiaguito, Yulie,
Diego, Leonardo y seguramente muchos otros jóvenes, proseguirán
con la tarea que iniciamos los que hoy ya peinamos canas, aunque
espero que por un buen tiempo, sigamos juntos en la tarea. Muy dignos
representantes de este futuro, habrán de ser, los chicos que integran
el grupo "La Metrópolis", a los que tuvimos oportunidad de conocer
y de tratar, llevándonos, la mejor de las impresiones. No disponiendo
de las ventajas laborales que puede ofrecer la gran ciudad (residen
en la localidad de Totoras, Provincia de Santa Fé), su desempeño
interpretativo, adquiere doble mérito. De todos modos, amén de sus
aciertos y bondades musicales, sus mayores virtudes las encontramos
en el plano personal. Una inmensa cuota de humildad, tremendas ganas
de aprender y una gratitud manifiesta, los coloca en inmejorable
posición, para éste mañana, que los contará como seguros protagonistas.
Imposible, además de injusto, sería terminar con los relatos de
las personas con las que comparto esta "pasión", sin mencionar a
Raúl Tejeiro. A la fecha aún no tuvimos oportunidad de conocernos
personalmente, eso sí, hemos intercambiado mails y conversado generosamente
por teléfono. Según lo manifestado por Raúl, en septiembre del presente
año, planea un cruce para esta orilla (vive en Montevideo), y en
ese momento, podremos regodearnos con charlas, que a no dudarlo,
serán extensas, divertidas y enriquecedoras. Los artículos vertidos
en las páginas de Country2.com, sumado a lo expresado en nuestras
conversaciones telefónicas, hablan a las claras, de un ilustradísimo
conocedor de la materia en cuestión. Este personaje que habrá de
engalanar alguno de nuestros habituales encuentros, posibilitará
que de acá en mas, podamos etiquetarnos como "grupo rioplatense".
Pluralidad es el nombre que elegí, para esta extensa parte de mi
relato, en el que claramente me estoy refiriendo a las diversas
personas que me acompañaron o me siguen acompañando, en el deleite
de esta música que tanto nos da de hablar. Pero mi pluralidad ha
sido reducida, poco numerosa. Quizás, simplemente anhelaba esto,
o para ser más preciso, esto es, lo que yo realmente anhelaba. Compartir
mi afición y no estar solo. Lo logré y estoy muy satisfecho; misión
cumplida. Pero los anhelos y los proyectos varían de persona a persona,
y debe haber quien aspira a otro tipo de pluralidad. Una pluralidad
grande, mucho más grande. Gustavo Laurino pertenece a este tipo
de personas. Gustavo es un hombre joven, gusta de la "Country Music",
y decidió no estar solo. Ni lerdo, ni perezoso, puso manos a la
obra y rompió con su soledad. En su querida San Pedro, consiguió
un espacio radial, armó una exitosa página de Internet y llevó a
cabo un festival de música country, con muy numerosa presencia,
faltando pocos meses para un segundo evento, que seguramente superará
el éxito del primero. A todas luces, la pluralidad de Gustavo, apunta
a algo mucho más grande, que lo mío. Comenzó bien y es mi deseo
que siga en este camino. Posiblemente si yo estuviese al frente
de la tarea que él realiza, habría hecho algunas cosas de modo diferente,
pero bueno es recordar, que solamente se expone a críticas, aquel
que hace obra. Fuera del rodeo, la tarea siempre parece sencilla.
Por otra parte, la historia la escriben los que hacen, y Gustavo
hace. Casi con seguridad, me animo a afirmar, que la tarea sería
imposible, de no contar, con la por demás eficiente colaboración
y el fuerte estímulo de su compañera Mariana. Gustavo Laurino y
Sra., han comenzado la construcción de un camino, a través del cual,
la expresión "Country Music" ha dejado de ser un jeroglífico.
Para terminar, solo me resta referirme a uno más, de los integrantes
de este grupo. Me estoy refiriendo, al que concierne a mi propia
persona, pero por obvias razones, dejaré esta tarea a cualquiera
de mis compañeros. Lógico es comprender, que no debo, ni puedo,
abrir ningún juicio de valores, sobre mi propia identidad, tan solo
mencionaré que me llena de orgullo y satisfacción, el ser a nivel
local, posiblemente el poseedor, del teórico y probable "record"
de estar conviviendo "medio siglo con la música "Country".

Reflexiones
Habiendo
concluido el relato, especie de autobiografía con relación a mi
música de preferencia, trataré de volcar en el presente escrito,
algunos pensamientos, a modo de corolario, respecto al tema en cuestión.
En primer y fundamental lugar, aclararé que escucho, gozo y convivo
con la "Country Music", porque lo que me agrada es precisamente
"ésta música", por la música y por nada más que la música. Trataré
de ser claro y preciso. Las melodías, el ritmo, la instrumentación,
la cadencia, la armonía, el idioma inglés, las combinaciones instrumentales,
las introducciones, el desarrollo de los diferentes sub-géneros,
sus finales, las voces de sus intérpretes, sus variados registros,
su sencillez estructural y todo aquello que le da forma a este bello
género, es lo que me conmueve y emociona. Todo esto y mucho más,
es lo que yo denomino "la música", "mi música". Pero ¿qué es entonces,
lo que me desagrada?. Poco, prácticamente nada, pero lo que decididamente
no poseo, es una identificación con "parte" de la cultura norteamericana
que rodea a esta rama musical, así como con determinados argumentos
recurrentes en las letras de ciertos temas. Siento total respeto
por cualquier aficionado, cuyos sentimientos no coincidan en estos
puntos con respecto a los míos, pero de esto se trata precisamente
la libertad y la democracia. Con respecto a las letras, expresaré,
que decididamente yo, no me siento ni un cowboy ni un vaquero, no
le canto loas ni al whiskey y menos aún a la cocaína, no suelo viajar
en camiones y por supuesto que no sueño con hacerlo en trenes de
carga, toda mi relación con los caballos se remonta a un viejo "pony"
que monté hace cuarenta años y el haber cepillado a muchos de ellos
durante mi servicio militar. Mi relación con las armas data de la
misma época y decididamente no me agradan, así de claro, no me agradan.
Jamás asistí a un rodeo, y no pienso montar un toro mecánico. No
tengo especial interés con respecto a anécdotas referidas a prisiones
ni con letras de temas carcelarios. Eso si, aunque suene cursi,
me encantan las canciones de amor. Casi innecesario mencionar, ahora
en el terreno de lo folclórico, que no me molesta en absoluto el
uso de sombreros, hebillas, botas y demás atuendos típicos, hecho
que me resulta incluso simpático y que en ocasiones yo mismo he
usado, tal como podemos observar en la foto del inicio de este artículo,
imagen que data de 1982. El plano político y sociocultural es el
que me preocupa más, esencialmente me desagrada un determinado sector
de la dura "extrema derecha" estadounidense, reaccionaria y fundamentalista,
que entre otras cosas, por ejemplo, hostiga con la vieja bandera
de los estados confederados, a inocente gente de color, que sigue
padeciendo injusta discriminación. Hago mención de esto porque algunos
seguidores e incluso artistas pertenecientes al mundo de la música
country, tienen identificación con estos grupos, siendo por suerte
una minoría. Habré de referirme ahora a mis artistas favoritos,
a mis supuestos "ídolos" musicales, a los que me conmueven, pero
nuevamente hago especial hincapié, que son admirados por mí, pura
y exclusivamente por sus capacidades y talentos profesionales. George
Jones tuvo un comportamiento violento, durante muchos años de su
vida. Poseo un video en que se lo ve esposado y tratando de golpear
a un policía en el momento de ser detenido, por conducir ebrio.
Fue un marido golpeador, según relatos de su ex esposa, la inolvidable
Tammy Wynette, que tras una fuerte paliza, compuso el estupendo
tema "Stand by your man", tema que a la postre, terminó siendo la
canción más vendida en la historia de la música country, de interpretación
femenina. Merle Haggard es un ex presidiario, que ha purgado parte
de su condena, en la prisión de San Quintín. David Allan Coe cometió
un homicidio, e incursionó en el delito desde su infancia, pasando
una importante parte de su vida, en reformatorios y prisiones diversas.
Johnny Paycheck fue otro presidiario reincidente, siendo condenado
en una de sus causas, por haberle pegado un tiro en la cabeza a
un ocasional contendiente. El ya mencionado Jones, Johnny Cash al
igual que Waylon Jennings complicaron seriamente sus respectivas
vidas por su adicción a la bebida y a las drogas. Hank Williams
Sr., sin lugar a dudas, el más grande compositor de la "country
music" de todos los tiempos, murió borracho y con una avanzadísima
cirrosis, en el asiento trasero de un automóvil de un desconocido,
en la transición de la noche del año nuevo de 1952/53. Estaba en
el apogeo de su fama y solo contaba con 29 años de edad. Keith Whitley,
también muere por exceso de alcohol, a la temprana edad de 33 años,
dejando viuda a su bella esposa Lorry Morgan y abortando una carrera
que seguramente hubiera sido extraordinaria. Hasta aquí mencioné
solamente a mis más "cercanos y preferidos", pero la lista es realmente
larga. Trace Adkins, exitoso exponente y representante del "new
country", se sometió recientemente a un tratamiento en relación
a sus adicciones. Como podemos apreciar, estos dramas involucran
a varias generaciones. Como dato curioso mencionaré al "tanguero"
Robert Duvall (conducta irreprochable) ), ganador de un Oscar, por
la interpretación de un cantante de música country, que padece penurias
por su condición de alcohólico, en la película "El precio de la
felicidad" (Tender Mercies) y que actualmente, su compañera, la
salteña Luciana Pedraza, acaba de finalizar la dirección de un film,
con un argumento muy parecido, pero en este caso basado en un hecho
real, concerniente a la vida del cantante Billy Joe Shaver, interpretado
por el mismo Shaver, y cuyo relato es la cruel lucha que tuvo que
sostener él mismo, en su verdadera vida, contra la bebida y las
drogas. El nombre del film es "The Portrait of Billy Joe". Estos
ejemplos son solamente unos pocos, y sería realmente grato, el poder
observar un cambio en la vida de estos personajes que nos brindan
realmente tanto placer, en el plano artístico y nos abren tan serios
interrogantes en otros aspectos de sus respectivas existencias,
aunque la problemática es colectiva y no individual. La Biblia bajo
el brazo, una botella en una mano y el Colt en la otra, es una contradicción
absurda, e infinitamente más peligrosa que nuestra metáfora de "la
Biblia y el calefón" inmortalizada por el gran Discépolín. Algunas
consecuencias directas de éstas conductas y actitudes, son las noticias
que llenan todos los diarios, en los presentes días. Esta no es
una generalización y concierne exclusivamente a "un sector" de la
sociedad en cuestión. El saber ver los defectos en temas de nuestro
interés, nos posibilita apreciar mejor la otra cara de la moneda,
pudiendo de este modo gozar mucho más de sus enriquecedores aciertos.
Todo lo mencionado hasta aquí, no empaña en nada, el profundo amor
que siento por este género musical, sentimiento del que vengo haciendo
referencia, desde las primeras líneas de este largo escrito.
Continuaré con mis pensamientos y relatos, refiriéndome a los prejuicios
que posee un gran número de personas con respecto a la música country.
Estos prejuicios carecen de lógica y de fundamentos. He escuchado
en muchos casos sostener que esta música es muy parecida entre si
y que siempre suena igual. Al pertenecer a un género determinado
tiene características comunes y distintivas, eso es precisamente
lo que la encasilla dentro de su propio marco y le otorga identidad
propia. Esta explicación es extensible a cualquier otro género y
seguramente los seguidores de las variadísimas músicas y estilos,
también habrán soportado comentarios de este tipo que demuestran
ligereza en la afirmación y el no haberse tomado un mínimo de tiempo
necesario, para analizar el tema al que están criticando. El género
puede gustar, ser indiferente o desagradar. Esto está dentro de
las mismas posibilidades que cualquier otra vertiente musical y
no acepta siquiera discusión. Ahora, los argumentos que suelen emplear
algunas personas en contra de esta música a veces linda con lo absurdo.
Sabemos que existe una actitud crítica respecto a los Estados Unidos.
Esto acontece en nuestro país y en muchos otros lugares. El tema
no debe ser politizado, debemos separar lo político de lo artístico;
y en este caso la cuestión que nos ocupa es referente a una variante
artística, y como tal debemos darle tratamiento. El primer argumento
rotundo para descalificar el género, suele ser que esta música es
demasiado "yanqui". Un absurdo y un desatino. Si nos atenemos a
su significado dentro de los Estados Unidos, o a su etimología,
la denominación es incorrecta, ya que el término alude a los estados
del norte, siendo los estados sureños los que mas incursionan dentro
de la mencionada música; pero habremos de entenderlo como lo que
el detractor, quiere realmente manifestar; en este caso el término
al que refiere involucra a todo el país. Obviamente nos estamos
refiriendo a la música folclórica de los Estados Unidos de Norteamérica,
por lo tanto lógicamente representa a este país. Pero el jazz, el
blues, el rock, el soul, el inmenso abanico del "pop", el swing,
el gospel "spiritual" negro, el heavy metal, el ragtime, Gershwin,
Jerome Kern, Irving Berlin, Rodgers & Hammerstein, Aarón Copland,
Philip Glass, etc.etc.etc. todos esos géneros o esos inmensos creadores,
también representan o representaron a su país. La pregunta entonces
es, ¿por qué es bueno escuchar a Frank Sinatra y malo el hacerlo
con George Strait?. A todas luces, un disparate. Sería como decir
que oír a Atahualpa Yupanqui es malo, por ser "demasiado" argentino
y oirlo a Troilo o Fito Páez es menos pecaminoso. No resiste el
más mínimo análisis. Lo peor de todo es que en ocasiones el interlocutor
que descalifica y que suele insistir con el hecho de que "mi música"
es demasiado "yanqui", se presenta por ejemplo del siguiente modo:
Sus intérpretes favoritos son, Bon Jovi, Britney Spears, Aerosmith
o Michael Jackson. Luce un atuendo compuesto de vaqueros "Levis",
una remera con inscripciones en inglés y una campera marca John
L. Cook, que lleva cosido en su frente una gran etiqueta correspondiente
a su decorativo logo, y que no es otra cosa que la bandera de los
estados esclavistas. Está calzado con el último modelo de zapatilla
"Nike". Mientras se explaya contra "mi música", puede asociarme
con el presidente Bush o quizas con alguna petrolera multinacional.
Mientras tanto, saborea tranquilo su hamburguesa "Big Mac" obviamente
en "Mc Donalds" , refrescándose con una bien helada "Coca Cola".
Al terminar introduce la mano en el bolsillo y separa los pesos
de los dólares, aunque en realidad y por regla general abona casi
todos sus consumos con American Express. El considera que "pertenecer"
tiene sus privilegios. Ahora pausadamente se fuma un buen "Marlboro".
Esta es su marca preferida, pues siempre le agradó la publicidad
de la misma, con sus hermosos caballos y sus apuestos jinetes. Finalmente
sube a su "Ford" para dirigirse a un "shopping" , encaminándose
a una sucursal de "Tower Records" para comprar un C.D. de su querido
grupo "Metálica", además un DVD que acaba de aparecer, con las grandes
finales de la liga NBA y finalmente el DVD de "El señor de los anillos"
que cosechó gran cantidad de premios "Oscar", distinción ésta, que
nuestro amigo, valora con devoción. Eso si, jamás le pasaría por
la cabeza, comprar un CD o un DVD de "Alabama"; en primer lugar,
porque a ese conjunto no lo conoce, y además "eso" seguramente es
"música country", e insiste, "es demasiado yanqui". Este disparatado
relato, aunque exagerado, no está muy alejado de situaciones que
a lo largo de los años me ha tocado vivir. Absolutamente necesario
es destacar que personalmente no tengo problemas con ninguno de
los artistas mencionados y menos aún con las marcas nombradas, siendo
en algunos casos, un antiguo y fiel consumidor de las mismas. Los
ejemplos simplemente fueron, para satirizar una conducta contradictoria.
En un plano mucho mas amplio, es mi deber aclarar que mi sentimiento
hacia los Estados Unidos es positivo, adjudicándole muchísimos aciertos,
especialmente en el plano artístico, que es el tema que nos ocupa.
Terminaré este artículo con una reflexión que refiere a los cowboys.
Estos pintorescos personajes son toda una leyenda y producen gran
admiración en su país de origen. Han existido y aún existen, pero
mi duda es si realmente existieron de la manera como nos los presentaron
en las miles de versiones cinematográficas, que a su vez obligaron
a emplear millones de metros de celuloide (creando un brillante
negocio) formando en nuestra mente, la imagen de un hombre heróico,
blanco, bueno y valiente, empeñado en luchar contra las fuerzas
del mal. Curiosamente, aquí en el hemisferio sur, mas exactamente,
en nuestras generosas pampas, existió un personaje con un cierto
parecido al vaquero norteamericano, pero que no entró en nuestra
historia como héroe. Me refiero a nuestro "gaucho" pampeano. No
cabe dudas que el primero ha tenido mucho mejor "marketing". Ronda
por mi cabeza desde hace un tiempo, escribir un artículo en el que
expondré llamativos parecidos entre ambos personajes. A modo de
adelanto, anticiparé algunos puntos al respecto. Ambos son hombres
de a caballo. También ambos parecen ser personajes errantes, cabalgando
sin destino fijo, por inmensas extensiones. Al llegar a algún poblado,
los "saloon's" o las pulperías, suelen hacer perder la cabeza a
estos personajes. En un caso será el whisky o la cerveza en el otro,
será la grapa o el "tinto". También pueden tener problemas con el
juego, en el primer caso más severamente por tratarse del "poker",
en el segundo, mas inocentemente al tratarse del "truco". A la hora
de los conflictos, con la misma facilidad con que uno desenfunda
el "Colt" o el "Winchester", el otro lo hace con el "facón"; y lo
que es realmente de suma gravedad, es la gran ligereza que demuestran
al emplear sus armas, especialmente cuando el epílogo de sus bravuconadas
es la muerte de su eventual contrincante, hecho éste, que los convierte
en asesinos, y que en ambos casos, no pareciera crear mayores cargos
de conciencia, ante circunstancias que las parecieran exigir. Sin
embargo, suelen mostrarse muy galantes cuando de romances y amoríos
se trata. La guitarra es fiel compañera de ambos, y la suelen entonar
bajo un gran árbol, obviamente cerca de un improvisado fogón. Gran
habilidad para cantar o recitar. El cielo estrellado suele ser el
techo del mismo dormitorio. Hábiles y diestros en el manejo del
ganado, excelentes domadores. Su atuendo tampoco difiere demasiado:
sombrero de ala ancha, botas, cintos con importantes adornos, pañuelo
al cuello, espuelas. Creyentes devotos, aunque no practicantes.
El mismo enemigo, odiado y despreciado: el indio. En ambos casos,
paradójicamente el verdadero y auténtico dueño de las tierras por
las que ambos se pavonean. Pero para el vaquero o para el gaucho,
el indio jamás será visto como un semejante. El negro o el moreno
tampoco suele despertar grandes simpatías. Las frecuentes detenciones
y las celdas, también les son familiares a ambos. Tal como anticipé,
creo que el tema da para un tratado más largo y con mayor profundidad.
Este paralelismo con el "gaucho" me surgió por casualidad al ir
escribiendo y elaborando ideas. "Las coplas me van brotando, como
agua de manantial" le haría decir el genial José Hernández a este
inmenso personaje que es el "Martín Fierro", posiblemente nuestra
máxima joya literaria. Yo no diría que es nuestro "héroe". Para
mi es un "antihéroe" y creo que debemos verlo así, pues eso habla
a nuestro favor. Martín Fierro fue una víctima de un "sistema" y
de una injusta historia que le tocó vivir, pero algunas de sus malas
acciones lo despojan de cualquier elogioso apelativo, con vinculación
heróica. Curiosa y contrariamente la cultura norteamericana tejió
cierta fascinación alrededor de sus delincuentes "cowboys", llegando
a veces a confundirlos con verdaderos héroes. Tal el caso de Billy
The Kid, Jesse James o Butch Cassidy & The Sundance Kid. Es una
pena que esto suceda, ya que la historia norteamericana es muy rica
en héroes verdaderos. En la creencia de haber expresado todo lo
que por ahora quería manifestar, habré de despedirme, y como casualmente
estamos con el Martín Fierro , aprovecharé algunos de sus pensamientos,
para aplicarlos a mi escrito. Con el mayor de los respetos, hago
mías algunas de sus palabras:
Estas cosas y otras muchas 
Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos:
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades
Mas naides se crea ofendido,
Pues a ninguno incomodo;
Y si canto de este modo
Por encontrarlo oportuno,
No es para mal de ninguno,
Sino para bien de todos.
Nota: El primer verso corresponde al último de los consejos y el
segundo corresponde al final del libro..

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