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¡Disparen al vaquero!
por Raúl
Tejeiro
Seguramente ningún otro estilo musical ha sufrido a lo largo de
muchos años, una discriminación tan injusta como ignorante
como la Música Country. Como amante de lo que considero buena
música, durante años me he dedicado a escuchar no
sólo Música Country, sino también Blues, Jazz
y Rock. Así, todo con mayúscula, porque son géneros
que amo y que escucho con atención y respeto. Sin embargo,
sólo el estilo Country -que coincidentalmente es mi favorito-
ha sido víctima de todo tipo de acusaciones de gente que
jamás en su vida ha dedicado un mínimo de tiempo para
intentar apreciar y entender este estilo musical.
Una de las tantas apreciaciones que he escuchado es que es una música
yanki -dicho esto de la manera más despectiva posible- y
esto la acredita a ser despreciada inmediatamente. Craso error ya
que si bien la Música Country es quizás el estilo
musical que más identificamos con Estados Unidos, es realmente
la menos "yanki" ya que sus raíces están
en la música celta y baladas inglesas traídas a América
por los colonizadores, sazonada con música mejicana, española,
africana, italiana y francesa, o sea que es, lisa y llanamente,
una ensalada internacional.
El problema de aquellos que desprecian a la Música Country
por ser "yanki" radica en el gran error que cometen de
mezclar política con música. El hecho de que yo escuche
a Johnny Cash o a Dwight Yoakam a todo volumen en mi casa, no me
convierte en lo absoluto en un vasallo de Bush Jr. ni un partidario
de su política exterior, la cual sigue siendo asquerosa desde
todo punto de vista. El hecho de que la música de estos artistas
sea difundida por estos lares, no significa, a mi entender, ninguna
pérdida de identidad nacional ni nos convierte en víctimas
de la tan temida globalización, sino que nos permite un intercambio
cultural más fluido que significará, a la larga, una
mayor comprensión entre las naciones del mundo.
El tema de la identidad nacional es otra arista interesante de este
asunto musical: ¿escuchar tango y folklore todo el día
nos hace más patriotas? ¿Bailar un pericón
o un chamamé en las discotecas nos transformaría automáticamente
en mejores latinoamericanos? ¿Deberíamos andar por
nuestras calles y avenidas con sombrero y bombachas de gaucho en
lugar de blue jeans, para ser entonces buenos ciudadanos? Sinceramente,
lo dudo mucho
Hay quienes han planteado incluso que si queremos
escuchar Música Country, hagamos pues un Country en español.
Quien haya estudiado un idioma alguna vez, se dará cuenta
de que existen diversos sonidos, ritmos y tiempos propios de cada
idioma y que son difíciles o imposibles de transmitir de
una lengua a otra. Se podrá traducir un texto para que otro
que no habla esa lengua lo entienda, pero es absolutamente distinto
leer a Edgar Allan Poe en inglés y en español o a
José Hernández en dichas lenguas. Eso ocurre con las
canciones en inglés traducidas al español: suenan
absolutamente horrendas, pero lo mismo ocurre viceversa. ¿Han
intentado alguna vez traducir o interpretar tango en inglés?
Es algo aterrador. Por esa misma razón, nadie en el mundo
ha salido a inventar Jazz Venezolano, o Tango Australiano o Flamenco
Escocés. Donde sea que uno vaya, el Rock es Rock, el Jazz
es Jazz y el Country es Country.
Otra típica acusación es que la Música Country
es un estilo racista: la explicación surge del hecho de que
hay pocos artistas country de raza negra y esto es muy cierto aunque
ha habido grandes excepciones -Charley Pride, Ray Charles, Big Al
Downing, Stoney Edwards, etc-, pero creo que la razón radica
en que todo grupo racial se identifica con aspectos cercanos a sus
raíces. Es así que en Estados Unidos, la comunidad
negra -o afroamericana- se vuelca más al Blues y al Jazz,
estilos que contienen raíces netamente africanas y esta tradición
es la que dicha comunidad ha valorado y mantenido durante décadas.
En Uruguay, la comunidad negra se vuelca al candombe, también
un estilo musical de fuertes raíces africanas. Esto nos lleva
entonces a descubrir que no hay muchos intérpretes de tango
o folklore de raza negra. ¿Convierte esto entonces, a nuestro
tango o al folklore en estilos musicales racistas?
Otra crítica viene de aquellos que consideran a la Música
Country un estilo musicalmente inferior. Por supuesto que hay excelentes
y muy malos temas country, pero lo mismo sucede en cualquier otro
género musical. Seguramente dicha crítica proviene
de aquellos que nunca se han sentado a apreciar a músicos
de la talla de Chet Atkins, Ricky Skaggs, James Burton, Les Paul
y centenares de maestros más que han desarrollado técnicas
musicales puestas en práctica luego por músicos de
Rock y Jazz. Seguramente tampoco se hayan sentado a analizar las
magistrales composiciones de gente como Kris Kristofferson, Tom
T. Hall, Mickey Newbury, Woody Guthrie, Hank Williams y tantos otros
que han logrado poner en unas pocas líneas el sentimiento
y la pasión que muchos escritores no logran a lo largo de
toda su cosecha. Y por supuesto, esos mismos detractores ignoran
que músicos como Bill Monroe o Bob Wills inventaron dos estilos
musicales -Bluegrass y Western Swing, respectivamente- y están
culturalmente a la altura de otros genios como Glen Miller o Louis
Armstrong.
Todos tenemos, por supuesto, derecho a que nos guste lo que sea,
pero creo entonces que por lo menos deberían aquellos que
intentan hablar de música, acercarse al vasto y rico mundo
que la Música Country ofrece, antes de tan tajantemente ejecutarla
luego de injustos juicios.
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