Artículos
¿De dónde sale un cantante country?
por Raúl
Tejeiro
Es interesante muchas veces, cuando tenemos un cd en nuestras manos,
analizar el proceso realizado por el artista y el recorrido que
llevó al mismo a la posibilidad de la edición de dicho
material.
La mayoría de los cantantes que quieren encarar seriamente
una carrera musical, deciden invertir todos sus ahorros y a veces
los de sus familias y peregrinar a la Meca de la Música Country:
Nashville, o simplemente Music City, repartiendo sus grabaciones
por sellos discográficos y saltando de taberna en taberna,
de bar en bar, viviendo de míseros sueldos, cantando a cambio
de comida y recogiendo las propinas de la noche, haciendo sus versiones
de clásicos country e intercalando composiciones propias
-si el dueño del local lo autoriza-, hasta la milagrosa noche
en que un "caza-talentos" de algún sello discográfico
lo descubre y allí mismo cambia su vida. Para muchos, lamentablemente,
ese momento mágico no llega nunca y después de un
tiempo en la capital de Tennessee, deciden volver a sus hogares
con el corazón destruído, la moral por el piso y sus
bolsillos vacíos. Es sorprendente ver la cantidad de casas
de empeño -pawn shops- en las calles de Nashville con infinidad
de instrumentos musicales: una vez, un vendedor me comentó
que detrás de cada una de los centenares de guitarras usadas
que tenían colgando del techo para la venta, se encontraba
la patética historia de algún aspirante a Garth Brooks,
que se había gastado hasta el dinero del ticket de vuelta,
y se había visto forzado a empeñar su guitarra para
poder regresar a su casa. Comprendí entonces que cada guitarra
colgando significaba un sueño destruído.
Otros artistas ven sus carreras facilitadas al venir de una familia
con una o más estrellas ya establecidas: tanto a Rosanne
Cash, como a Carlene Carter, como a Debby Boone les sirvió
ser hijas de Johnny Cash, de June Carter y de Pat Boone. Hubo, sin
embargo, algunos que nunca lograron mucho, como Stella Parton, hermanita
de Dolly o Kenny Rogers Jr., hijo de un papá famoso.
Algunos otros artistas, aún realizando otro estilo musical,
sienten cierta afinidad con el género country y deciden en
un momento volcarse al mismo, parcial o definitivamente. Así,
un artista mundialmente famoso como Kenny Rogers, verdadero ícono
del country, llegó al estilo luego de pasear por el Jazz
primero, luego el Rock Psicodélico de los años 60,
después el Folk y de ahí a cuidadas incursiones en
la Country Music con su grupo The First Edition con versiones como
Ruby, Don't Take Your Love To Town, Reuben James o Momma's Waiting,
para finalmente en 1976, editar su primer Lp country, Love Lifted
Me. El resto es historia.
En la cúspide de su carrera como artista de Soul y Blues,
Ray Charles decidió en 1962 incursionar en el género
con un Lp que incluía sus versiones de clásicos country
como Hey, Good-lookin', I Can't Stop Loving You, Busted, Together
Again y tantos otros. Sus productores consideraron que sería
un suicidio musical, pero Ray les probó cuán equivocados
estaban y ganó un masivo público. Durante años
posteriores, si bien Charles no siguió una completa carrera
country, constantemente incluía clásicos en todos
sus álbumes, hasta que en 1980 grabó para el sello
Columbia, varios Lps de pura cepa country acompañado por
los mejores músicos y cantantes de Nashville. Otro interesante
caso es el del galés Tom Jones, quien luego de incursionar
esporádicamente en el estilo, firmó con el sello Mercury
para lanzar varios Lps country de 1981 a 1985. Quien no tuvo tanta
suerte fue Tina Turner: editó un Tina Sings Country, encarando
temas de Loretta Lynn, Kris Kristofferson, Willie Nelson y Tammy
Wynette, entre otros, pero dicho album fue seguramente comprado
sólamente por parientes cercanos. Es interesante, de todos
modos, encontrarlo en alguna disquería y escuchar sus personales
versiones.
Otro lugar de donde salen cantantes country es una especie de Túnel
del Tiempo: el público country es muy fiel y eso lo saben
bien los artistas en Estados Unidos. Esto significa que septuagenarios
intérpretes como Little Jimmy Dickens o Bill Anderson puedan
seguir presentándose noche a noche en teatros a sala llena.
Por esta razón, veteranos de otros estilos con carreras totalmente
venidas a menos, incursionan en el género con la esperanza
de vender algún álbum: como ejemplo tenemos a Bill
Medley, Andy Williams, David Gates o los desaparecidos Perry Como
y Sammy Davis Jr., entre tantos otros.
El mundo del espectáculo es otro semillero de artistas country,
desde los muy buenos hasta los deplorables. Seguramente recordarán
a John Schneider y Tom Wopat, los famosos primos Bo y Luke de Los
Dukes de Hazzard: siendo ambos muy buenos cantantes, Schneider tuvo
mayor éxito en el género, pero le fue difícil
manejar la actuación y una carrera musical y ganó
lo primero, mientras que Wopat incursionó en la comedia musical
y actualmente triunfa en Broadway, también luego de cierto
éxito country. La ganadora del Oscar Sissy Spacek, quien
interpretara a la cantante Loretta Lynn en La Hija del Minero, hizo
sus propias grabaciones para el filme y quedó tan entusiasmada
que lanzó luego un estupendo lp country para el sello Atlantic
que, lamentablemente, no tuvo mayor éxito. Otros intentos
de actores incursionando en esta música dieron lastimosos
resultados, como atestiguan grabaciones de Burt Reynolds, Clint
Eastwood, Lee Majors, Lorne Greene y hasta la abuelita de los Beverly
Hillbillies.
Por otro lado, también están los padres que impedidos
de ver sus sueños hechos realidad, intentan convertir a sus
hijos en estrellas, al mejor estilo Macaulay Culkin. Tal es el caso
de Billy Gilman, un pequeño cuyos padres hicieron debutar
a muy temprana edad y cuya chillona voz infantil nada tiene que
ver con la Música Country. Otro ejemplo distinto es el de
Leann Rimes, quien debutando a los 12 años con una impresionante
calidad vocal, fue lentamente guiada y estafada por su propio padre
y ambos terminaron insultándose en una corte de justicia,
con varios juicios de por medio.
Y por último, y quizás lo más triste, sean
los artistas absolutamente inventados. Muchos surgieron -y desaparecieron-
al principio de la década de los 90 con el gigantesco boom
de la Country Music en Estados Unidos. Fue así, que ante
la increíble demanda del público de más y más
intérpretes, productores y talent-scouts salieron a inventar
artistas. ¿Cómo? Muy fácil: consiguiendo chicos
o chicas con buen aspecto y que entonaran un poco, a los que un
productor les hacía grabar una docena de canciones para un
cd. Cualquier imperfección vocal podía ser superada
en el estudio de grabación y esto sumado a múltiples
sesiones de fotografías e instrucciones sobre qué
decir a la prensa, resultaba en un artista inventado. Sirven de
ejemplos el grupo Marshall Dyllon -cinco chicos rejuntados de varios
estados- o el dúo Regina Regina, dos secretarias cercanas
al marido de Reba McEntire que fueron presentadas y luego de un
pobre cd, volvieron a contestar teléfonos.
Indudablemente, el primer grupo mencionado en este artículo
es el que brinda, a la larga, mejores artistas. Ese joven que esforzándose
noche a noche, se sacrifica en un escenario realizando algo que
adora, es quien, si tiene talento, llegará a triunfar en
el horizonte musical. El gran Mark Chesnutt hizo muchas noches de
bares y siempre recuerda que se enfadaba mucho cuando leía
de un nuevo artista quien con mucho menos talento y en menos tiempo
triunfaba, mientras él seguía cantando en tugurios.
Pero noche tras noche, su padre, el también cantante Bob
Chesnutt, le daba coraje para seguir. "Tu momento va a llegar",
le decía, y por suerte para todos nosotros, así sucedió.
|