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Historia del Country Blues en Argentina
Investigación: Max Hoeffner, Tito Petrera y Gabriel Grätzer.
(Este artículo fruto de un intensivo trabajo de
investigación de los autores, fue publicado en el boletín
de Country Blues & Gospel Nº 3 del mes de Mayo
de2001)
Hace algun tiempo, una generacion de experimentados músicos, interpretes
y fanaticos realizaron un amplio trabajo de investigación sobre
los comienzos del Country Blues y el Gospel en la Argentina.
La investigación, según sus propios editores, anticipa que
puede diferir ligeramente de la realidad o estar equivocados.
Como un aporte a este invalorable trabajo, incluímos, textualmente,
los datos de este informe, para que quienes tengan correciones para formular,
mucho les agradeceremos que nos envíen sus comentarios a info@country2.com.
PARTE I
Los primeros pasos y el Country Blues
Corría 1928 y el sur de los Estados Unidos se movía al
compás del country blues, "desde Georgia hasta New Orleans,
todos mueven esa cosa" cantaban Tampa Red y Georgia Tom en su gran
hit "It's tight like that".
Desde que en 1920 Mamie Smith grabará para Okeh el "Crazy Blues",
vendiendo cientos de miles de copias, las compañías grabadoras
olfatearon el gran negocio y se lanzaron a la caza de nuevas voces que
"cantaran los blues" como ella. Fueron épocas doradas
para las grandes voces del llamado blues de vaudeville o blues clásico,
un blues de neto corte urbano con cierta tendencia al jazz y donde, efectivamente,
entre los músicos acompañantes se podía oír
instrumentistas de
ese género como Louis Amstrong, Johnny Dodds o Fletcher Henderson.
Fueron tiempos en los que brillaron las voces de Bessie Smith, Bertha Chippie
Hill, Alberta Hunter, Victoria Speveay, Ida Cox, Sara Martin y tantas otras.
No fue sino hasta 1924 en que las primeras grabaciones de blues folklórico
fueron efectuadas. Ed Andrews y Daddy Stovepipe fueron quienes iniciaron
un camino sin retorno. Las grabadoras habían encontrado un nuevo
"pozo de petróleo" y estaban dispuestas a extraer todo
su potencial. Ese periodo fue el de máximo desarrollo musical, poético,
estilístico, instrumental y vocal de todos los tiempos del blues.
El country blues y otras formas grabadas a partir de 1924 fueron, por su
importancia y calidad, la columna vertebral de todo el desarrollo musical
posterior. Así, durante casi diez años se grabaron a los
más extraordinarios
intérpretes: Charlie Patton, Blind Lemon Jefferson, Blind Willie
McTell, Big Bill Broonzy, Tommy Johnson, Mississippi John Hurt y tantos
otros hasta que los coletazos de la gran depresión. económica
del '29 dijo basta para la mayoría de los músicos a mediados
de los '30. Desde ya, se continúo grabando country blues en los
años siguientes pero la cantidad mermaría notablemente.
Evolución
Las condiciones económicas variaron el mapa sociológico
de los Estados Unidos sin distinción de clases. Así surgió
una nueva corriente en el blues: la mayoría de los músicos
emigraron a las grandes urbes, especialmente a Chicago donde su música
se "endureció" y se "urbanizo", mientras en
el sur permanecieron unos pocos músicos condenados al localismo
o al olvido, mientras surgía, a su vez una nueva camada de jóvenes
bluessingers: Robert Johnson, Robert Lee McCoy, Tonny Mclennan, Edwards,
Johnny Shines, Robert Loockwood.
Los '40 y '50 vieron nacer el Rhythm & Blues y luego el Rock 'n &
Roll. Los más prósperos músicos de country blues ya
se encontraban Chicago tocando los
nuevos sonidos urbanos mientras los menos afortunados recordaban con añoranza
en sus pueblos natales los viejos buenos tiempos Pero los años '60
trajeron consigo un interés por remontar y relanzar la carrera de
aquellos pioneros de la música folklórica norteamericana.
Así, se reavivaron los viejos espíritus de los años
'20 y salieron a la luz leyendas como Bukka White, Son House, Roosvelt
Sykes, Sonny Terry, Henry Tousend y otros. Fue una "fiebre" por
el country blues que tanto norteamericanos como ingleses se contagiaron
hasta límites insospechados. Se grabaron cientos de discos, se filmaron
a músicos, se
hicieron trabajos de campo para re descubrir o descubrir viejos o nuevos
músicos.
Se escribieron y editaron libros, estudios artículos y se fundaron
revistas, asociaciones y crearon festivales. Fue la era del llamado movimiento
Folk.
Era la época de los hippies y de todo un movimiento musical que
surgía en la escena inglesa y norteamericana. Wothie Gothrie, Bob
Dylan, Joan Baez o
Donovan Leith eran, por ejemplo, músicos que crearon su sonido tomando
elementos típicos del blues tradicional.
Era una generación de músicos que, discos mediante, cruzaban
el Atlántico y llegaban a la Argentina.
Dentro de un panorama cultural muy distinto, eran los sonidos más
cercanos al country blues que sonaban para el gran público por nuestras
tierras.
LOS PIONEROS
Sin dudas, dos de los pioneros en la recopilación y difusión
de la música afroamericana en la Argentina fueron Néstor
Ortiz Oderigo y Guillermo Hoeffner.
Hacia 1944 la Editorial Claridad, edita el primer libro de Oderigo "Panorama
de la música Afroamericana" donde dedica un capitulo a cada
una de las principales ramas del folclore de los Estados Unidos: canciones
de trabajo, negro spirituals y blues, por ejemplo. Pero también,
atendiendo el aspecto poético de estos hombres afroamericanos, incluye
traducciones al castellano de varias letras de temas folklóricos.
Este libro fue el puntapié inicial a una serie de ediciones de textos
sobre la materia escritos por el autor como así también de
numerosas publicaciones en revistas y diarios. Néstor Oderigo, según
testimonio de Max
Hoeffner, hijo de Guillermo, era "un hombre reservado y misterioso
que en las charlas rehusaba comentar sobre su discografía o sus
conocimientos".
Sin embargo, en su primer libro cita las fuentes grabadas en las que se
basó para sus escritos dejando entrever que poseía una amplia
y nutrida colección que incluía artistas como Lonnie Johnson,
John Hurt, Joshua White, Ma Rainey, Bill Gaither, Blind Lemon Jefferson,
Rev. J.C. Burnett, Walter Davis, Willie McTell, Sonny Terry, Henry Spaulding
,Ramblin' Thomas, Jim Jackson, Kokomo Arnold, Alice Moore, Big Bill Broonzy,
Memphis Minnie entre otros. Además, poseía ya, en esa época
los 78 r.p.m. editados por la Biblioteca del Congreso de Washington, Estados
Unidos, cuyas extraordinarias grabaciones de hollers y work songs, y especialmente
una titulada That Lonesome Road, Oderigo había difundido en sus
audiciones de Radio Nacional o con anterioridad en Radio Rivadavia.
Oderigo poseía, además las grabaciones que John y Alan
Lomax habían efectuado al músico Leadbelly. Si a esto le
sumamos los discos de música Africana, centroamericana y sudamericana
-material muy difícil de conseguir en aquellos días- comprenderemos,
entonces, que Néstor Oderigo, era poseedor de una gran colección
para aquellos lejanos días.
En 1952, Ricordi le edita La historia del Jazz, que incluía extensos
capítulos sobre el canto negro afro-norteamericano y la prehistoria
y las raíces del jazz- Por ejemplo, en el diccionario de Jazz de
Ricordi de 1959 el lugar que ocupa la música folklórica de
Norte América es notorio: Blues, figura con 3 páginas, Cantos
de trabajo, en 2 y Negro Spirituals en 2 páginas y media.
La excelencia de sus libros, muchas veces material de estudio ineludibles
en conservatorios y secundarios, fueron, tal vez sin querer, los primeros
pasos para la difusión de esta música en la Argentina.
Si Oderigo fue un pionero en la parte escrita e investigativa, Guillermo
Hoeffner, por su parte, de quien su hijo Max hablara en extensión
en la entrevista del Boletín Nº2, fue el responsable, desde
mediados de los '40, de fomentar en forma sistemática la llegada
al país de discos sobre esta música juntando a su alrededor
un selecto grupo de coleccionistas.
En el mismo se encontraban, entre otros, Norberto Bettinelli, Alberto Consiglio,
Verdegay y Max Hoeffner su hijo que por aquellos años era un adolescente.
Sin un orden predeterminado y gracias a un marinero amigo, los 78 r.p.m.
iban llegando vía marítima, directamente desde Europa o de
Estados Unidos, a las manos de Guillermo que en pocos años formó
una impresionante colección de country blues de la cual nos referiremos
más adelante.
LOS MUSICOS
Argentina fue, y aún lo es, cuna de excelentes músicos
de jazz, muchos de ellos con afamadas carreras internacionales.
De entre sus filas, algunos, como hobbie, o muy esporádicamente
en forma más profesional, se dedicaron a interpretar country blues,
aportando mucho o poco,
pero todos, sumando a la difusión del country blues o del gospel
y el negro spiritual en el país.
En 1935 Blackie (Paloma Efron) se dedicaba al canto de la música
afroamericana y específicamente al jazz, sin embargo, ese mismo
año, el 10 de junio, graba el blues de Primrose St. James Infirmary
Blues (Od. 194328) bajo el nombre de Blackie y sus Boys y aún graba
otra versión el 18 de agosto del año siguiente acompañada
por el pianista norteamericano Ken Hamilton (Od. 45699). Si consideramos
algunas versiones de época en Norteamérica como las de las
cantantes Emmet Mathews o Mattie Hite registradas apenas cuatro años
antes o incluso, la grabada por el famoso Joshua White, 9 años después,
en 1944, nos encontramos con que Blackie estaba bien ubicada en tiempo.
Entre 1937 y 1941 viajó a Estados Unidos y se dedica al estudio
de la música negra en la Universidad de Tuskeegee. Visita al mítico
William Handy y a su hija que la acompaña en piano cantando el famoso
tema de su padre St. Louis Blues.
De regreso en Argentina, en 1951, ofrece un recital de música afro-Norte
americana en el Teatro Ateneo acompañada por dos pianistas llamados
Kramer y Lorenzini (N.R. no es seguro el nombre de los pianistas). y en
un hito nunca repetido en la televisión Argentina, en algún
momento de esos años '50, realiza un espectáculo televisivo
dedicado a la
Historia de la Música Negra.
En 1953, la Sra. Myres, directora de los Jubilee Singers, la invita
a integrar la agrupación y Blackie, por compromisos contraidos en
Buenos Aires debe rechazar tamaña invitación.
Una idea del conocimiento de Blackie sobre esta música nos lo da
el hecho de que su cantante favorita era Sister Rosetta Tharpe, quizás,
la más extraordinaria
intérprete de música religiosa que jamás haya existido.
Sin embargo, para encontrar verdaderos y auténticos ejemplos de
interpretación de música folclórica afroamericana
hay que remontarse a los '70.
El 2 de julio de 1971, Osvaldo Ferrer, tal vez el verdadero pionero del
Folk Blues en la Argentina, graba, acompañándose en guitarra,
nada menos que el Black Snake Blues de Blind Lemon Jefferson. Esta grabación
forma parte del Volumen II de la Antigua Jazz Band (Tonodisc LP 1022).
Había comenzado tocando el clarinete a los 16 años y en 1958
aprende guitarra.
Radicado en La Plata, en 1963 abandona su actividad jazzística
para terminar sus estudios terciarios pero lo único que descubre
es su verdadera pasión por los
blues rurales Norteamericanos, que no dejará de cantar hasta hoy
en día. Fascinado por los músicos de blues de los '20 y '30
y especialmente con Big Bill Broonzy, retoma su actividad musical con la
Antigua Jazz Band y en 1970, impulsado por sus compañeros canta
sobre el escenario Good Morning Blues y Trouble in Mind. Desde entonces
la agrupación incluye ejemplos didácticos sobre los orígenes
del jazz intepretados por Osvaldo Ferrer.
En los 80'
Entrando en los '80 surge un nombre que terminó por sentar las
bases del country blues en la Argentina en forma definitiva: Juan Millones.
Hacia 1982, tocaba la trompeta en la Caoba Jazz Band que el mismo había
fundado. Ya en los conciertos de esta agrupación cantaba algunos
spirituals y el Rock Island Line en
"una versión con buen clima folk" según rememora
Tito Petrera. Un año más tarde, comienza su carrera como
bluesinger cantando autentico country blues y
acompañándose con su guitarra. Subió a escenarios
de todo el país, de España y Francia interpretando los blues
originales de los '20 y '30. Sin grabar en forma comercial, sin embargo,
Millones es un nombre común a la hora de señalar los inicios
del movimiento del country blues en la Argentina.
Disueltos Los Alleluyah Folk Singers en 1981, una agrupación pionera
en el gospel en el país (de la cual hablaremos en la Parte II de
está nota), algunos de sus integrantes se juntaron para encarar
un nuevo proyecto: Folk & Blues. Margarita Lahore, Tito Petrera, Hugo
Dominguez, Gabriel D'ambruoso, Máximo Lazzeri, Marita Bulino, Andrés
Soto y Diana Kuras formaron aquella primera formación original desde
1983 hasta 1986 año en el que grabaron bajo la supervisión
del danés Hor Petersen su primer Long Play: "Folk & Blues
vol I: In the search of the roots" (En la búsqueda de las raíces).
Un título muy acertado para una grabación que sería
la primera hecha en la historia de la Argentina dedicada, con esmerado
cuidado, a la recreación de country blues, baladas, gospel, negro
spirituals y ritmos afroamericanos en general. Durante esos años,
otros instrumentistas y cantantes se sumaron a Folk & Blues como Amparo
Rocha, Gustavo Fernández, Miguel Russo y en 1991, especialmente
el extraordinario cantante, guitarrista y coleccionista de blues Fernando
Goin. (ver entrevista a Max Hoeffner en el Boletín Nº2).
Hasta 1994 Folk & Blues editó dos cassettes: "Early Classic
Blues Specialist" y "Down Home". Además fue su período
más fructífero pues juntos recorrieron el país difundiendo
esta música que interpretaban con asombrosa exactitud con respecto
a las versiones originales. Participaron del 3er. Festival Internacional
de Jazz de Viña del Mar, Chile y en 1996, Down Home fue ternado
finalista de los premios ACE a la música en el rubro Jazz. En 1997,
Fernando Goin decidió dejar el grupo. Desde entonces Folk &
Blues, la mejor y más importante agrupación de country blues
de la Argentina está en un paréntesis.
Los 90'
A comienzos de los '90 y surgidos del ala de Fernando Goin se formaron
las Uvas Amargas. Aunque su música recorrió durante largos
pasajes el blues eléctrico, han incursionado con muy buenos resultados
en el country blues. Si bien sus producciones discográficas (tienen
algunos cassettes, entre los que se destacan
"Más Uvas Amargas" y una reedición de grabaciones
hechas en CD) no están íntegramente ligadas al country blues.
En vivo este dúo integrado por Marcelo Ponce y la muy buena cantante
Viviana Dallas los interpretan con mucho criterio. Tienen juntos una larga
trayectoria que incluyó en diferentes períodos otros
músicos. Actualmente se encuentran incursionando en un proyecto
vocal de música gospel integrado por ellos mismos y ex cantantes
del estudio coral de Buenos Aires.
Entre los nombres que surgieron en los '90, se encuentra Gabriel Grätzer.
Dedicado exclusivamente a interpretar, enseñar y difundir la música
afroamericana a través de su voz y su guitarra intenta acercar el
country blues a todos los ámbitos posibles.
Sus cursos, charlas y talleres sobre el género recorrieron Buenos
Aires y el interior y llegaron, por ejemplo, al Teatro Colón donde
desde hace 6 años es el primer y único músico de blues
del país en ofrecer conciertos didácticos o al Hard Rock
Café y otros; sitios todos donde jamás el country blues había
sido escuchado. Organizó el Primer Festival de Country Blues, Gospel
& Negro Spirituals de Argentina y edita esta publicación, primera
dedicada al género en el
país.
Su CD "I'm Goin' Home" grabado y editado en 1999 es el primero
en el género hecho en el país.
Bajo la tutela de Fernando Goin, además, grabó en 1993 y
1995 dos cassettes: "Big Road, blues de campo vol. I" y "Saturday
Blues, blues del campo vol. II". Gabriel Grätzer, además
creó y dirige la primera Escuela de Blues de Sudamérica que
funciona desde octubre de 2000.
Los comienzos de los '90 fueron años, sin dudas, muy fructíferos.
Con Folk & Blues marcando el camino, con Uvas Amargas y Gabriel Grätzer
en escena más las visitas a la Argentina de músicos de country
blues de Estados Unidos, por primera vez el género experimentaba
en nuestro país una presencia más sólida y estable.
Además, muchos músicos de rock, se volcaron, quizás
subidos a la moda de aquellos años, al blues lo cual generó
muchos espacios de difusión.
En 1994, Juan Millones presentó su nueva agrupación:The Acoustic
Blues junto al excelente guitarrista Sergio Fulqueris y el armonicista
Walter Gandini. En 1995 editaron su primer y único material grabado
The Acoustic Blues conteniendo el cassette perfectas recreaciones de country
blues y negro spirituals junto a algunas composiciones propias pero tocadas
en el estilo. Viajaron por el país y por el exterior y son invitados
permanentemente a los festivales de Jazz. En Buenos Aires, aunque sus presentaciones
son esporádicas, cuentan con un gran número de seguidores
dispuestos a disfrutar de sus originales versiones de
los viejos blues. Por su parte Fulqueris ha editado en libro, el primer
método de guitarra country blues del país y realiza una incansable
tarea de enseñanza de los mismos. Además a mediados del 2000
The Acoustic grabó un nuevo CD en vivo que saldrá a la venta
en el transcurso del año 2001.
Adrián Jiménez surge, tal vez, como el más interesante
exponente de la armónica country blues. Desde hace diez años
se dedica a estudiar a los maestros del género. Sus interpretaciones
de De Ford Baley o Sonny Terry en el Festival de Country Blues deslumbraron
por su calidad. En Junio de 2000 viajó a Chicago, Estados Unidos,
donde tuvo la oportunidad de tocar en bares y clubes de blues junto a algunas
personalidades del género de ese país.
The Country Blues Boys es la más reciente agrupación de country
blues formada al estilo de su antecesora Folk & Blues. Liderada por
Gabriel Grätzer, cuenta en
sus filas con tres noveles pero excelentes cultores del género:
Juan Codazzi, Maximiliano Pedreira y Mariano Llopis además de Adrián
Jiménez y Gabriel
Cabiaglia. Única agrupación del estilo en estos momentos
ofrecen una variada gama sonidos que van desde las baladas y las danzas
hasta el blues urbano o
el country blues gracias a su numerosa instrumentación que incluye
banjo, mandolina, guitarra, armónica, kazoo, contrabajo, washboard,
batería y vocal. Miguel Botaogo, de dilatada carrera en el mundo
del blues y el rock, grabó en los '90 un cd conteniendo recreaciones
de country blues de Mississippi John Hurt o versiones de clásicos
del blues eléctrico tocadas en el estilo country blues. Su privilegiada
posición en el mercado Argentino, le permite ser un permanente
difusor y colaborador de las corrientes del blues rural en la Argentina,
reconociendo y enseñando en sus presentaciones sobre las verdaderas
raíces del género.
En el interior del país también hay algunos cultores del
country blues. En Rosario, Mario Elena es el exponente más importante
recorriendo el circuito de bares y café concert de esa ciudad difundiendo
la música afroamericana. Su cassette "Blues Acústico"
es la única grabación realizada en Rosario conteniendo
auténtico country blues. En ella se puede escuchar excelentes versiones
de blues de Son House, Leadbelly o Robert Jonshon. Grabada en 1993, es
curioso como casi 25 años después del primer intento de José
Luis Bollea, justamente, sea nuevamente en Rosario de donde surja Mario
Elena.
En Concordia, Entre Ríos, se formó Blues & Cia. un octeto
vocal abocado a recrear el repertorio religioso de los grupos vocales.
Sus presentaciones abarcan
Entre Ríos, la vecina Uruguay y además se presentaron en
el Festival de Country Blues 2000 en Buenos Aires.
Difusión y prensa
Además de los ya mencionados Néstor Oderigo o Blackie,
mucho antes que los diarios, y en menor medida la televisión, se
hicieran eco del country blues ocupando cada tanto sus espacios con notas
o entrevistas, en 1952, la revista Selección de Hot Jazz, publica
un artículo de Conrado E. Eggers-Lecour llamado "Un atisbo
a la música Negra Afroamericana" donde se hace referencia a
las canciones de cuna, trabajo, carcelarias, religiosas y por supuesto,
a los blues rurales, el country blues.
La primera revista de música negra editada en el país es
Jazz Band (Mayo 1972 - Febrero 1974) de Alberto Consiglio. Allí
entre algunos colaboradores como Manuel R. Flores, Horacio Contursi o Enrique
Bravo, figuraban dos nombres especialistas en el country blues: Tito Petrera
y el amigo y colega Guillermo Hoeffner además de Norberto Betinelli.
Volviendo a los tiempos de radio, otro de los pioneros en la difusión
de música negra, lo cual incluía country blues fue Capuano
Tomey. Juan Millones, en los '80, a través de FM Jazz también
contó con un espacio para esta música. Luego, Adrián
Flores, en sus diversas emisiones en Radio del Plata, Radio Alfa. Metropolitana
o F.M. Palermo, siempre le dedicó un amplio lugar al blues tradicional.
La lista de gente que hizo un valioso aporte a la difusión no es
menor e incluye un variado grupo de personas que como conductores, columnistas
o asiduos invitados, aportaron su cuota de difusión sobre el género.
Por eso no se puede dejar de mencionar a Max Hoeffner, Fernando Goin, Paula
Alberti, Ricardo Muñoz,
Miguel Botafogo, Pedro Abraham, Tito Petrera, Gabriel Grätzer o León
Almara, entre otros.
La Blues Special Magazine fue - y aún hoy lo sigue siendo - la única
revista especializada de blues editada en el país. De excelente
calidad editorial y periodística incluía un enorme espacio
dedicado a las raíces de la música afroamericana: historia,
bibliografías, discografías, fotos, ilustraciones.
Artículos de extraordinaria factura fueron firmados por Max Hoeffner,
Paula Alberti, Fernando Goin o Pedro Abraham entre otros. Lamentablemente
sólo salieron 5 números a la venta. Entre 1998 y 1999 salieron
10 números del Blues Special Boletín que acompañaba
la visita de los artistas internacionales de blues al Blues Special Club,
cada mes. En sus 10 hojas siempre había espacio para el country
blues a través de secciones como Poetas del Blues, analizando las
letras
del country blues por temáticas, o Galería del Blues que
mostraba dibujos y pinturas de country blues de mano de jóvenes
artistas que retrataron bluesmens del género.
Actualmente, se distribuye, en forma gratuita este boletín, primero
y único en su tipo en la Argentina, a cargo de Gabriel Grätzer.
Blues desde alla
Las visitas de algunos de los grandes maestros del jazz a la Argentina
a partir de losa '50 fueron sucesos relevantes. La llegada de Louis Amstrong
cobra hoy un gran valor también para los amantes del blues teniendo
en cuenta sus numerosas incursiones en el genero participando, por ejemplo,
de grabaciones de Ma
Raney o de Berta Chippie Hill en los '20.
Sin embargo, en los '90 se dieron una serie de visitas trascendentes
relacionadas al country blues. La visita de mayor impacto fue la de "Honey
Boy" Edwards en
1993, llegó al país como la última leyenda del autentico
country blues de los '20 y '30 con 78 años.
Había comenzado a grabar en 1942 pero desde su adolescencia era
compañero de ruta de Robert Johnson, Willie Brown y otros relevantes
hombres y nombres del Country Blues. También nos visitaron Taj Majhal
y John Hammond (h) quienes marcaron a fuego a los músicos locales.
Adrián Flores, a través del Blues Special Club, ha difundido
incansablemente el blues trayendo permanentemente artistas desde Estados
Unidos. Quizás desde el punto de vista del country blues el más
trascendente que nos visitó fue Dave Meyer el bajista de Muddy Waters,
The Aces, Little Walter, Ottis Rush o Louis Jordan y otros. Sin embargo,
como guitarrista fue uno de los pioneros en el blues de Chicago, en el
periodo de transición entre el country blues y el blues urbano.
En sus numerosas presentaciones en Buenos Aires (vino 2 veces y ofreció
media docena de shows) recorrió, no sólo repertorio de country
blues, sino que lo interpretó de manera extraordinaria. Otros acontecimientos
relacionados al gospel, serán comentados en la siguiente parte de
esta nota.
Country blues y pintura
Max Hoeffner, Maximiliano Balhead, Matías Mateo, César
Bravin y Mario Elena, exploran el country blues desde otro ángulo:
la pintura. Sus cuadros reflejan
artistas, paisajes y situaciones de vida referidas al blues antiguo.
Balhead tiene importantes exposiciones en su haber mientras que Hoeffner
tiene pinturas de country blues expuestas en Estados Unidos, Holanda y
en diferentes
galerías del país.
Actualmente el country blues se ha popularizado un poco más. Hace
30 años, "éramos dos gatos locos" como gusta decir
Juan Millones. Hoy en día se lo conoce un poco más. La gente
en general empieza a familiarizarse con el sonido acústico de estos
blues y comienza a reconocer que en ellos están las raíces
de toda la
música rock contemporánea.
Mucho han tenido que ver todas y cada una de las personas que mencionadas
en esta nota. Pero también es cierto que hoy en día la tan
mentada "globalización" acorta los tiempos y las distancias.
Librerías y disquerías tienen en sus bibliotecas o bateas
material sobre el género, en internet existen páginas sobre
el blues rural o el gospel.
El largo camino recorrido desde los tiempos de Guillermo Hoeffner o Nestor
Oderigo hasta aquí han visto desfilar muchos nombres pero aún
resta mucho por aprender, por hacer y andar.
(COUNTRY2.COM, agradece a los autores
de este excepcional informe la posibilidad de compartirlo con los lectores
de esta página).
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