Crónicas de shows
Relato de un viaje anunciado: San Pedro Country Music Festival
2006
CRONOCRÍTICA San Pedro Country Music
Festival 2006 - Viernes 29 y Sábado 30 de setiembre, Domingo
1 de octubre

por Gabriel
Grätzer*
Cualquier coincidencia con la realidad entre los nombres y las
escenografías mencionadas...es así!!!!!
Después de haber recorrido algunos senderos apenas delineados,
llegamos junto a mi compañera, con el sol avanzado por la
hora del mediodía, a la conclusión de buscar refugio
bajo la sombra de algún árbol ribereño. Ese
caudal de agua espeso, pero manso que recorría las siluetas
de las costas, dejaba ver algunas embarcaciones con sus tranquilos
pescadores, como si fueran una parte más del paisaje. El
eco de algunos pájaros y el sonido de las hojas preanunciaban
algo de fresco y quizás lluvias hacia la tarde pero mientras,
el calor era intenso. Nos recostamos sobre el césped usando
un viejo tronco de respaldo cuando de pronto un sonido, alteró
nuestro primer instante de calma al traernos el viento sonidos de
una voz y una guitarra con sentidas melodías. Provendría,
seguramente de algún campo cercano. Era un profundo blues,
auténtico, melancólico. ¿Era el canto desgarrador
de algún bluesmen afro americano hundiendo sus penas de amor
sentado sobre las escaleras de la galería de su casa? ¿O
acaso era el pedido desesperado de de alguna mujer del Lejano Sur
que buscaba escapar de sus penas e intentar cruzar a través
del canto el Río Mississippi en busca de su tan ansiada y
deseada libertad?
Sin embargo, al instante, un festivo sonar de música country
con sus banjos, mandolinas y violines me llevaron a pensar que la
comida estaría servida en la granja del viejo John Comins
allí a las orillas del Río Ohio, cruzando las finas
y suaves laderas de Edyville, en Kentuchy.
Eran melodías tan alegres tan vivaces. ¿En qué
extraña fiesta estaría sumergida esta gente?. Segurmante,
tras una larga mañana en los molinos, arreando el ganado
o quizás apresando Búfalos Sedientos, esos viejos
cowboys tenían ahora su merecido momento de relax en medio
de sus danzas de señoritas agraciadas llegadas de algún
Honky Tonk y canciones y movimientos que les recordaban a sus antepasados
de Pasto Loco y Cuero Crudo.
Finalmente pude sumirme en mi propio sueño, acariciado por
la brisa de una primavera encarnada en las manos de la más
hermosa mujer que un hombre puede soñar tener a su lado y
pleno de ese amor que sólo las almas gemelas pueden dar,
sentí una alegría tan cercana a Dios que creí,
de pronto, estar siendo bendecido y exonerado de mis culpas, de
mis errores del pasado, me sentí libre y súbitamente
acompañado por el mágico sonido que llegaba desde
la pequeña capilla de Grove Hill en Alabama a través
del canto del enorme Gospel Choir de su congregación que
me envolvían en la todo poderosa presencia del Señor.
Ya con el sol algo más débil era tiempo de regresar,
a dedo, siguiendo la carretera con Las Ruedas del Sur andando los
polvorientos caminos de ese Far West, los atajos o la línea
del ferrocarril, que desde un costado de las vías era imitado
en su sonido al andar por el arrollador toque de un hombre y su
armónica. Un hombre, rústico, parco, de esos por
los que se ofrece recompensa en los carteles de Wanted con su piel
de un color que se mimetizaba con el plomizo tono del sol bajo su
sombrero de cowboy que tras haber perdido su caballo, llegado desde
lejanas tierras de Tenessee o de los Coyotes buscaba su destino
en la ciudad mientras esperaba el paso del tren. Descripciones de
una travesía de fin de semana de una geografía real
de sonidos cercanos de personajes y situaciones que soñé
tras leer los mágicos relatos de los libros de historia del
blues, del country, del gospel, descripciones que, de una u otra
forma, forman parte de la "escenografía" y los
"actores" de esta música. Pero...¿cómo
habremos hecho para recorrer en tan sólo 3 días tantas
geografías, sonidos tan distintos y tan distantes entre sí?...y
entonces, desperté, si entre los brazos de aquella mujer
y comprendí que eso era posible porque frente a mi tenía
el Paraná y sus pescadores locales y que estaba en San Pedro,
Argentina, no en los Estados Unidos y que esos sonidos no eran un
sueño sino parte de un festival de música country
realizado acá, a horas de mi casa, de la tuya y donde los
músicos no son parte de la mística historia pasada,
sino palpables personajes, continuadoras de esa tradición
y esencia ancestral, nexos que tienen vida en la sonrisa, el abrazo
y la mirada cómplice que cruzamos en medio de un lugar al
que, como relaté al comienzo, accedimos recorriendo "senderos
apenas delineados" que nos condujeron al Paseo Público
para encontrar en esos 3 días toda esa gama de lugares, músicas
y sensaciones, charlando, compartiendo una copa, en medio de nuestras
penas, alegrías, fiestas, reflexiones...Mississippi, Texas,
Kentuchy, Highway 49 (¿o Ruta 9?), la Capilla de algún
pueblo...señores, mi relato fue en esos lugares pero encarnados
en uno solo...San Pedro Country Music Festival 2006.
Habrá una historia en esta música que es la que podemos
leer, como la de los libros, la que podemos ver, como la de las
películas antiguas, la que podemos escuchar, como la de los
viejos discos originales, pero también la que pudimos escribir
este fin de semana. Una historia cuya escenografía y actores
fuimos nosotros conducidos por esos brillantes
"directores", "escenográfos" y "camarógrafos"
que fueron Gustavo Laurino y Mariana Piola (Spilberg no podría
haberlo ni imaginado ni hecho mejor!!!) hasta cada uno de los que
a su manera visible o en silencio trabajaron para que esto sea posible
y se sume si, a la historia verdadera. Por eso este año,
mi crónica no se detiene en el show en sí, prefiero
quedarme en que durante tres días esos libros, esas películas
y esos discos que desde hace 15 años leo, veo, escucho, investigo
y amo, cobraron vida en ustedes en cada banda, en cada espectador
en cada rincón del paisaje y en los sonidos de cada concierto
y eso es exactamente lo que me sucedió y describí
aquí. Fui como músico, como espectador, como amigo,
como amante del country y me vuelvo a casa, más músico,
más espectador, más y con más amigos y mucho
más amante del country. A todos, gracias, aún con
las emociones mezcladas y desde mi humilde lugar que es la de un
simple hombre que empuña su guitarra y canta para intentar
que esta cultura llamada country y esta felicidad hoy encarnada
en un San Pedro Country Music Festival sigan en y de píe
y andando por los caminos que cada uno sienta y quiera porque siempre
hay un "antes y un después" de cada "San Pedro",
que cambia el curso de la historia de cada uno, se los aseguro.
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